Stranger Things despertó en nosotros esa nostalgia ochentera que llevamos dentro desde hace unos años. Después vino un auge de las consolas arcade o las antiguas sagas de videojuegos, así como otras películas que reflejan dicha esencia, como la reciente Ready Player One. Pero no solo encontramos esta nostalgia hacia los ochenta, sino también a casi todo el pasado próximo en general, algo que debemos admitir todos los que disfrutamos al son de La La Land. Pero tal vez debamos reflexionar sobre el origen de esta nostalgia, especialmente entre aquellos que ni siquiera habíamos nacido aún en esos años. Quizá sea una añoranza hacia lo que nos han contado: un pasado donde la gente era capaz de disfrutar sin una pantalla, y también con ellas; un tiempo en el que comenzamos a ganar la libertad que pareciera que ahora estamos perdiendo; una época en la que la música sonaba más fuerte que nunca, y los artistas a los que hoy admiramos aún estaban vivos. ¿Pero quién va a ocuparse entonces de atender y construir nuestro presente, para que algún día también puedan añorarnos?