Un festival es algo más que música. Ese mantra tan repetido como poco practicado, viene tomando forma en Alcalá la Real desde hace 22 años, en Etnosur. Porque una cosa es predicar y otra, dar trigo. Este año, nuevamente, me ha vuelto a sorprender su programación no musical. He flipado con las narraciones de Celso Sanmartín, he disfrutado como un enano en el circo con Lolo Fernández, que es de Linares, y Morten Jerpersen, con su espectáculo “Piano, piano”, he cavilado mucho en el foro con Yolanda Domínguez y su “Cambiar las imágenes para cambiar el mundo”, he gozado con la conferencia de Juan Cruz sobre su libro “Un golpe de vida”, me he emocionado con la propuesta sobre sostenibilidad de Cada Lata Cuenta y su “Pixelata” en el paseo de los Álamos. Me he reencontrado con mis amigos a la par que máquinas: Armando Ruah, Herminia Martínez, Xavier de Torres... He compartido espacio de curro con Paco Toro y Juan Martín, que me lo ponen muy fácil, he sido acogido en el Zacatín de Mercedes y Juande con el mismo cariño de todos los años. En definitiva, que me lo he pasado de puta madre. Larga vida a Etnosur.