Pocos son los continentes que le quedan por visitar a Mírian Ulloa. Esta linarense aprovechó todas las oportunidades que se pusieron a su alcance para ver, disfrutar y aprender del resto del mundo. Así, mientras estudiaba la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones, solicitó varias becas para ampliar sus estudios más allá de la Escuela Politécnica Superior de Linares, las cuales la llevaron desde Reino Unido a Estados Unidos y, finalmente, Alemania.

Su primera parada en el país germano fue en una ciudad cercana a la conocida Frankfurt, en la que estuvo hasta abril de este año, cuando se mudó a Dresde, un a población del este alemán. Ulloa decidió quedarse ahí tras terminar su erasmus, ya que encontró trabajo en una empresa alemana. La linarense indica que en su puesto en la empresa está muy relacionado con lo que estudió en la carrera, ya que se encarga del diseño de microchips. Para esto, cuenta que el doble máster que realizó entre España y Alemania gracias a un convenio de la UJA le sirvió de base para saber cómo afrontar su puesto actual. “Ahora mismo estoy muy a gusto en mi trabajo. Aunque no sea del campo exacto del que estudié. Todavía tengo mucho que aprender, pero en Alemania son muy pacientes para eso, te enseñan bastante bien y te forman bien”, dice Mírian Ulloa.

Respecto al sistema de trabajo, Ulloa comenta que el alemán se basa mucho más en la confianza en los empleados que el español. Según afirma, en este país hay mucha más libertad de horarios que en España y añade: “Yo entro y salgo al trabajo cuando quiero, y por lo que he escuchado es algo común. Yo tengo que estar en la oficina de diez a tres, pero esto es porque quieren que la mayoría de empleados entren a esa hora, porque puedo entrar a las seis de la mañana y salir a las tres”. Asimismo, Ulloa apunta que en su empresa le dan mucha flexibilidad a la hora de trabajar durante más horas un día para, al próximo, salir antes. “Lo que yo hago también es echar horas extras y para las vacaciones tengo dos días más”, confiesa. Una de las anécdotas que Mírian Ulloa recuerda de trayectoría en la empresa es cuando, al principio de entrar, me puso muy enferma y todos le decían que se pidiera una baja, pero ella tenía miedo de que por esto la puedieran echar. Al final, fue su propio jefe quien la obligó a cogerse la baja. Con esto, explica que la confianza en los trabajadores en Alemania llega hasta tal punto que “hay muchos españoles que usan esto como motivo de vacaciones, porque aquí se lo creen”. “Aquí vas al médico y si dices que te duele la cabeza y necesitas cinco días de baja te contesta que te dan seis por si acaso”, comenta.

En estos tres años que la linarense lleva en el país germano pudo conocer a una gran cantidad de españoles. Al principio, solo eran estudiantes de erasmus, pero desde que se trasladó a Dresde se encontró con varios españoles que trabajan en el país, los cuales son, en su mayoría, menores de 30 años.

Por otro lado, Mírian Ulloa destaca que los hábitos de vida en Alemania están muy ligados a la naturaleza que, por norma general, suelen rodear sus ciudades. “Tienen una impresión de la naturaleza, del reciclaje y todo lo bio muy grande. Aquí hay bio por todos lados”, manifiesta. Así, afirma que la cultura más saludable y sostenible marca mucho el ritmo de la vida de los alemanes. Aunque, por otro lado, también remarca que tienen la cerveza, las salchichas y la carne empanada. Eso sí, este tipo de gastronomía no fue un problema para la linarense, quien confiesa que le gusta probarlo todo y que, como le encanta comer y cocinar, disfruta de todo lo que el país le ofrece.