La ciudad de las cabinas de teléfono rojas, los taxis negros y del reloj más famoso del mundo conquistó el corazón María Rodríguez. Londres se convirtió en el lugar donde la jiennense comenzó una nueva vida en la que logró descubrirse a sí misma y encontrar qué era aquello que realmente deseaba hacer, su vocación, su proyecto de futuro.

En un principio, este viaje a la capital de Reino Unido tuvo el objetivo de mejorar su nivel de inglés, ya que, según cuenta, el sistema que seguían las academias aquí no le “servía para nada”, ya que, a pesar de que sabía mucha gramática, se veía incapaz de mantener una conversación, y quería mejorar para, después, volver a España y empezar a trabajar. Tenía, entonces, 28 años y señala que, al mudarse a Londres, su nueva situación la obligó a buscar un trabajo, porque asegura que en sus planes no entraba que su madre tuviera que seguir manteniendo sus gastos.

El comienzo de Rodríguez en la ciudad londinense fue “bastante difícil”. Explica que, por ese entonces, no sabía mucho inglés y que, además, necesitaba ingresos cuanto antes. “Como muchos otros, empecé fregando platos en un restaurante, haciendo turnos interminables y cargando con muchísimo peso. Me acuerdo de que me despertaba dolorida en mitad de la noche. Mis manos y pies eran un poema”, apunta. Sin embargo, no se conformó con esto, y siguió avanzando profesionalmente. Tanto, que hoy día Rodríguez trabaja como supervisora en la recepción de un hotel.

Dos años antes de marcharse de Jaén, María Rodríguez terminó la carrera de Magisterio de Primaria. Sin embargo, se alejó de la idea de hacer oposiciones, ya que argumenta que nunca creyó en ellas. Ahora, con 32 años, y tras cuatro viviendo en Londres, Rodríguez se dio cuenta de que su vocación está muy lejos de lo que en un principio pudo pensar. “De momento no tengo interés en ser maestra, he descubierto que me gusta bastante el mundillo hotelero y tengo decidido que quiero crecer en él. He dejado de lado la profesión de maestra, de la cual veo que no tengo vocación”, aclara. Estudiar Magisterio fue una decisión que vino más justificada por consejos de otras personas que por un deseo real y, aunque admite que es una profesión bonita, insiste en que no es el sitio donde se veía durante toda su vida “haciendo lo mismo, explicando lo mismo, cada día, hasta el final”. Por ello, expone que esta profesión no era para ella y añade: “Estoy muy orgullosa de haber encontrado otro camino sin que me digan qué hacer. Esto, sobre todo, lo he elegido yo y me lo he currando yo”. En este sentido, comenta que la pasión juega un papel muy importante, así como el no rendirse nunca en los que se desea conseguir y destaca que de su vida actual no cambiaría nada, salvo seguir avanzando a nivel personal y profesional.

La jiennense manifiesta que Reino Unido le ha dado lo que “España jamás va a valorar de las personas”. Oportunidades, crecimiento, vida, ganas y experiencia, un completo abanico beneficios que hacen que Rodríguez se plantee no volver a su país natal. “Yo jamás pensé qué podría ser la supervisora en la recepción de una de las compañías hoteleras más fuertes del mundo, y esto continúa avanzando, no se queda aquí. Aquí valoran mucho tu esfuerzo y la capacidad de aprendizaje qué tienes. No es la típica enfermedad de ‘titulitis’ inútil qué tienen por desgracia en España, cuando luego, en un alto porcentaje acabas enchufado”, dice. Por todos esto motivos, María Rodríguez afirma que su futuro se encuentra fuera de las fronteras de Jaén y, quizás, también de España.