Puente Nuevo no es una urbanización al uso. La zona se compone, en su mayoría, por familias que crecieron en las casas de campo y que, con los años, sus hijos y nietos fueron adquiriendo sus propios hogares en la misma urbanización. Es por ello que el ambiente es mucho más familiar que en otro lugares y las convivencias se hacen en las casas particulares, donde se reúnen los vecinos para compartir los momentos más importantes. Así, esta zona se convierte en la residencia permanente de cientos de jiennenses que prefieren la tranquilidad que solo el campo puede ofrecerles, así como la independencia y un ambiente marcado por la rica naturaleza que les rodea. Con la corriente del río Guadalbullón pasando por el costado derecho de la urbanización, la tierra donde se encuentra muestra una riqueza muy viva, algo que muchos de los vecinos aprovechan para cultivar sus propias huertas en las parcelas. De esta forma, Puente Nuevo luce con un verde especial y con un aire más fresco que conquista a todos los jiennenses.

A pesar de todo, los años no pasan en balde. Los vecinos de la urbanización tienen algo muy claro: antes había mucha más gente. Los motivos por los que se marcharon se desconocen, pero con su ida dejaron tras de sí casas y parcelas desiertas. El letrero de “se vende” se cuelga en algunas de las fachadas y las ventanas cerradas a cal y canto se encuentran en cada carril. En positivo, esto es una gran oportunidad para todos aquellos jiennenses que deseen mudarse a un lugar donde reina la tranquilidad y donde el sonido más alto que se escucha es el canto de las cigarras o el cacareo de algún gallo que tenga un vecino en su parcela.

En Puente Nuevo, los jiennenses no se libran del todo del calor. Y ahora, tras la tormenta de verano de esta semana, tampoco se libran del bochorno. Eso sí, Rosa Ortiz, presidenta de la Asociación de Vecino Entre Ríos del Puente Nuevo, subraya que siempre hace más fresco en la urbanización que en la ciudad. Y, aunque esto pueda ser diferente para algunos, sí es cierto que el aire parece soplar con más amabilidad por sus calles que en las avenidas de Jaén. Las noches, por su parte, son de agradecer, así lo indica Ortiz, quien añade que las piscinas que tienen la mayoría de los chalés también mejoran mucho la situación. “Los críos están más a gusto aquí, porque disfrutan de la piscina, de los amigos, de los abuelos y de todo”, señala la presidenta de la asociación, quien lleva 15 años viviendo en Puente Nuevo junto con su familia. De hecho, su casa está flanqueada por la empresa de su hermano, Forja Ortiz; la casa de sus padres al frente y la de su hermana al lado. “Yo siempre pasaba los veranos aquí y, cuando estuvo dentro de mis posibilidades, me vine a vivir aquí todo el año”, añade y expone que está “encantada de la vida” de poder vivir en un sitio así. Tanto, que afirma que no lo cambiaría por nada en el mundo. Algo que, muy seguramente, piensen la gran mayoría de sus vecinos, ya que dice que el 60% de ellos viven de forma permanente en la urbanización. “Es una zona muy cómoda y asequible, por lo que la gente se queda porque les gusta”, comenta Rosa Ortiz. “Hay más tráfico de coches y un poco más de movimiento. También se ve a más gente que sale a andar por la tarde o a primera hora de la mañana. Yo voy por la mañana andar y si se ve a mucha gente andando por esta zona con la fresquita, ya que es una zona muy llana y muy cómoda para pasear”, explica. Son tantos los años que Ortiz lleva en Puente Nuevo que vio como esta urbanización crecía y decrecía con el tiempo. Sobre esto, recuerda los tiempos en los que, siendo aún pequeña, veía a más jóvenes salir por la zona con sus bicicletas. Sin embargo, asegura que ahora es más complicado que antes debido al aumento del tráfico de coches. “No se ven a tantos niños por las calles como nos gustaría”, destaca. Ahora, la alternativa de la que disponen los chicos es la pista deportiva, donde muchas tardes se ven a varios grupos disputando un entretenido partido de baloncesto o fútbol, depende de quien lleve el balón ese día.

La carencia de zonas comunes hace que la asociación vecinal no pueda organizar actividades para fomentar la convivencia de los vecinos. En total, su presidenta enumera solo la pista deportiva y un parque con columpios para los más pequeños. “Siempre hemos solicitado una sede, pero no hay voluntad”, declara. Entre esto y que son los socios quienes hacen frente a los gastos de la misma, Ortiz manifiesta que, en estos momentos, se hace imposible, ya que no se lo pueden permitir. Este es otro de los grandes motivos por los que los vecinos de Puente Nuevo suelen reunirse, más a menudo, en sus casas. “Esta zona no es como otras en las que hay plazas donde los vecinos de varios carriles se reúnan. Es difícil. Aquí están un poco más dispersas las casas. Así que se hace en el carril o la casa de cada uno”, especifica la presidenta vecinal. El Restaurante El Alambique hace, así, las funciones de centro donde los jiennenses de Puente Nuevo pueden verse los unos con los otros sin organizar una cita previa. Respecto a este asunto, Rosa Ortiz apunta: “Yo creo que el ambiente aquí es mucho más familiar que en otras urbanizaciones, o al menos de convivencia más entre vecinos que, con el tiempo, entablaron amistades. Por eso se hace en las casas”.

Su hermana Lourdes Ortiz decidió mudarse a la ciudad, aunque confiesa que los veranos es incapaz de pasarlos fuera de Puente Nuevo. Así, aprovecha las vacaciones de sus hijos para bajar hasta la casa de sus padres y disfrutar de la calidad de vida que solo esta urbanización ofrece. “Las dejo con sus abuelos cuando trabajo y para ellos son como unas vacaciones. Además, aquí pueden estar con sus primos, así como más fresquitos”, dice Lourdes Ortiz. Al igual que su hermana, también destaca el hecho de que antes había más gente en los chalés y asevera: “Ahora solo se ven a los nietos de las personas mayores que viven aquí. Pero solo los fines de semana”.

Dos de sus vecinos, Juan Garzón y Juani Sierra llevan 17 años en Puente Nuevo. “Aquí estamos más a gusto que los indios”, bromea Garzón, quien destaca el espacio abierto del que disponen, lo que les permite tener animales sin problemas. Por su parte, Juani Sierra subraya que en la urbanización es muy silenciosa, un estado que solo rompen los animales del lugar. Cuenta, además, que fue en este lugar donde criaron a todos sus hijos: Juan Antonio, Juan y Patricia. Comenta que, cuando aún eran pequeños, se plantearon mudarse a la ciudad. Sin embargo, los tres niños se negaron, alegando que en Puente Nuevo tenían a todos sus amigos, así como sus grupos para jugar a fútbol y salir a pasear con las bicis. Ahora que son mayores, Sierra afirma que, aunque vivan en la ciudad, todos desean convertir Puente Nuevo en su futura residencia. Entre las anécdotas de esta familia, la pareja destaca que su hija Patricia acabó por enamorarse del hijo de una de sus vecinas y amiga, Encarnación Cañizares. Entre los tres, rememoran que sus hijos se conocieron en la pista deportiva y que, con los años, comenzaron a verse como algo más que amigos. Así, hace unos siete años cuando comenzaron su relación cuando solo tenían 13 y 15 años. Este es uno de los motivos por los que ambas familias tengan tanto cariño a Puente Nuevo, ya que aquí vieron cómo crecían sus respectivos hijos, convirtiéndose en las futuras generaciones de la urbanización.

Hay muchos chalés en venta, lo que es una gran oportunidad para aquellos que quieran mudarse a una urbanización

“Yo siempre pasaba los veranos aquí y, cuando pude, me vine a vivir de forma permanente”