Para crecer y enriquecerse personal y artísticamente, hay que viajar mucho. Y si es posible, hay que vivir en otros países para comprender otras maneras de vivir, pensar y sentir”, tiene claro Josefa Salas Villar, Pepa, como le gusta que la llaman es una artista plástica de Úbeda que recuerda: “Mi primera experiencia en el extranjero fue la concesión de una beca Erasmus, por un año, en la ciudad italiana de Bologna, durante mis estudios de Bellas Artes”. Posteriormente, disfrutó de otra oportunidad fuera de España durante su doctorado, gracias a una beca Leonardo da Vinci, durante 8 meses, que le abrió la puerta a unas prácticas en Educación en un Instituto de Diseño, en la ciudad polaca de Koszalin. “Atesoré muchas experiencias donde aprendí y me desarrollé como persona que invierte en sí misma para lograr su sueño, el de crear poemas visuales”, aclara Salas Villar. “Mi actual residencia, desde hace siete años, es Hannover. Llegué a este país germano por amor. Hace dos años, me doctoré en Bellas Artes por la Universidad de Granada. Desde hace seis, tengo mi Atelier en la Eisfabrik, realizo mi labor artística en este espacio”, apunta. “Es un país que posee un alto nivel de vida, con gran desarrollo industrial y comercial, pero, sobre todo, los alemanes tienen un gran interés cultural en todas las edades del individuo, desde los niños hasta los ancianos. El público hannoverano apuesta por comprar obra auténtica de manos del propio artista. Este año, por suerte estoy trabajando con una galería local, la Galerie Robert Drees, que lleva mi obra a ferias de arte contemporáneo, en Berlín y Viena, o, como la próxima, que se celebrará en Art-Madrid, a finales de febrero”, apunta la ubetense.

“No descarto la posibilidad de irme en un futuro a vivir a España, ese sería un gran sueño que me encantaría cumplir. Poder vivir del arte en mi tierra. Por que indudablemente, echo de menos mi cultura, mis paisajes, el sol, el carácter de los españoles con su humor, la gastronomía mediterránea, las tapas... y los cerros de mi ciudad, Úbeda, que te proporcionan una visión lejana de un horizonte con altibajos, donde el sol se detiene a distintas horas en todos los puntos de las montañas de Sierra Mágina y en sus mares de olivos. En Hannover no hay montañas y el terreno es siempre plano, lo que te proporciona un horizonte predecible y limitado”, reflexiona.

No obstante, su estancia en tierras germanas es llevadera todavía. “He conseguido adaptarme a este nuevo país, gracias a la compensación emocional que me aporta mi trabajo creativo. Es la realización de un sueño, poder vivir de lo que te gusta hacer. Crear siempre me da equilibrio allá donde esté. El arte es mi país, mi vitamina, mi bálsamo, mi esperanza y mi hogar”, deja claro esta “hija de La Loma”.

Pepa Salas Vilar nació en Úbeda, en 1976. Realiza el Bachillerato Artístico en la Escuela de Arte, de su ciudad natal, en la bella y enigmática Casa de las Torres, y dos años más tarde se inscribe en la Facultad de Bellas Artes de Granada. Merced a su beca Erasmus por un año, continúa su aprendizaje en la Accademia di Belle Arti de Bologna, en Italia. Allí, se inicia en la práctica del Shodo, la milenaria caligrafía japonesa, con el maestro Norio Nagayama. Tras su regreso a España, se licencia y obtiene una Matrícula de Honor en su Proyecto Fin de Carrera. En el 2010 obtiene el diploma en Técnico de Grabado y Estampación, en la Escuela de Arte de Úbeda. Ese mismo año, se traslada a Hannover. Instalando su taller en la Eisfabrik en el 2012. En el 2016 se doctora en Bellas Artes por la Universidad de Granada, con una tesis dirigida por Víctor Borrego Nadal.