• <span style="text-transform:uppercase">SATISFACCIÓN</span><i>. Diego Moya, portavoz de la Comisaría, entrega la campana al párroco Genaro Escudero.</i>
    SATISFACCIÓN. Diego Moya, portavoz de la Comisaría, entrega la campana al párroco Genaro Escudero.
|
11/09/2018

La Comisaría de Jaén ha recuperado en Holanda una campana de bronce del siglo XVII y que había permanecido “extraviada” durante más de un mes. Perteneciente a la iglesia de Santa María de Guadalcanal, un pequeño municipio de Sevilla de poco más de 2.000 habitantes, este valioso objeto ha sido protagonista de un viaje atípico que, por fortuna, ha tenido un final feliz. Fue fabricada en el año 1669 y es una de las seis que coronan la torre mudéjar del templo. Hace unos meses, la parroquia hispalense decidió restaurarlas. La campana ahora recobrada y otras tres más salieron del pueblo sevillano por primera vez con destino hasta Torredonjimeno, donde iban a ser reparadas por Campanas y Relojes Rosas, una de las pocas empresas que quedan en España dedicadas a la restauración de estos elementos. No obstante, los expertos detectaron que una de ellas presentaba graves desperfectos, que solo podían ser arreglados en un taller de Alemania, el único en el mundo que puede llevar a cabo este tipo de trabajos, tal y como señaló el portavoz de la Policía en Jaén, Diego Moya.

La campana salió de la empresa de Torredonjimeno el 31 de julio con dirección al país germano. No obstante, el 13 de agosto, los restauradores tosirianos reciben un paquete en sus instalaciones. Se pensaba que era la campana ya restaurada. Sin embargo, el embalaje estaba vacío. Inmediatamente, interpusieron una denuncia en la Comisaría de Jaén y la Policía comenzó con las investigaciones. Los agentes trabajaron con dos hipótesis: un extravío accidental o una sustracción. “Nos inclinamos por pensar que alguien desvió ese objeto al saber que tenía un valor en el mercado negro bastante alto”, señala Diego Moya.

Las pesquisas se centraron en el trayecto que siguió el envío. Los policías confirmaron que salió de Torredonjimeno y llegó a Barcelona, desde donde llegó a Bélgica. Es ahí donde se pierde la pista. Al parecer, alguien retiró el embalaje original y la documentación que acompañaba la campana. Esa circunstancia hizo que el histórico objeto acabara en un almacén de Holanda, destinado a albergar mercancías y elementos que no pueden ser entregados. Allí fue localizada por la Policía Nacional y ayer entregada al párroco de la iglesia de Santa María, Género Escudero. “Nosotros hemos vivido todo este proceso con muchísima preocupación. Es verdad que tiene valor artístico y, por lo tanto, económico. Sin embargo, para el pueblo de Guadalcanal forma parte de su patrimonio sentimental”, explicó el cura. “Estamos muy contentos”, añade.

Ahora, la campana vuelve a la empresa de Torredonjimeno para ser restaurada: “Queremos que siga cumpliendo su función que es seguir tocando en la iglesia y llamando a misa y oración”, apuntó el párroco. La pieza tiene daños “muy serios” como consecuencia de haber utilizado “un badajo que no era el apropiado”. Solo en Alemania la pueden reparar con una “soldadura de bronce muy especializada”. Ese trabajo será posible gracias a que la Policía de Jaén dio la campanada.