• DE PASO. <i>La casa de las Siervas de María, en la derecha, entre Madre Soledad Torres Acosta, Los Jardinillos y Federico Mendizábal. </i>
    DE PASO. La casa de las Siervas de María, en la derecha, entre Madre Soledad Torres Acosta, Los Jardinillos y Federico Mendizábal.

Una vez que concluya la salida de las monjas que conforman la pequeña comunidad de las Siervas de María en la ciudad, que se cuentan con los dedos de la mano, la orden pondrá a la venta el convento. Lo confirma sor Encarnación Rodríguez, la superiora provincial, consciente de que es mejor aclarar este extremo, ante los muchos rumores surgidos desde que, el pasado mes de mayo, se conoció el primer comunicado oficial al respecto, un anuncio que aún no aclaraba el futuro del convento. La misa de acción de gracias, que ofició el obispo, Amadeo Rodríguez Magro, el pasado 17 de julio, fue ya el gesto definitivo que indicaba que no había lugar a dudas sobre la marcha de Jaén de estas religiosas, dedicadas al cuidado de los enfermos, después de 132 años. Su vinculación es tal que la calle donde está su casa, en la manzana de oro de la capital, tiene el nombre de la fundadora de la orden, Madre Soledad Torres Acosta. Aún es pronto para confirmar el modo en el que se desarrollará la operación urbanística, aunque todo apunta a que se recurrirá a alguna inmobiliaria solvente.

Hay que distinguir el templo de San Antonio, contiguo a la residencia monacal, del inmueble del que se mudarán las hermanas. La capilla, lugar sacro, queda bajo control del Obispado, mientras que el edificio destinado a vivienda y otras labores, de cinco plantas, será traspasado a otro propietario por las Siervas de María. El edificio da a dos calles, la dedicada a la creadora de la congregación, una vía en la que se suceden los locales de las principales franquicias, con una fuerte presencia del grupo Inditex. La otra es Federico Mendizábal, también una calle en la que la mayor parte del espacio es para las tiendas, bares y cafeterías. Esta ubicación puede atraer a numerosos inversores.

En cuanto a los beneficios de la venta, la superiora deja claro que, en su mayor parte, irán destinados a continuar con el apostolado y otro para el mantenimiento de la propia orden y el cuidado de las muchas hermanas de avanzada edad. “La falta de vocaciones en Europa, en España, hace que nos tengamos que marchar para seguir con nuestra labor en otras partes del mundo. En Indonesia, por ejemplo, hay que construir una nueva casa”, sostiene. De todos modos, aunque se disparara el número de novicias y la orden previera reabrir la congregación, con la llegada de nuevas monjas a Jaén, su convento no sería al estilo del que van a abandonar. “Si el Señor nos bendijera con algo así, la casa sería mucho más funcional, más adaptada a la realidad actual”, aclara Encarnación Rodríguez, consciente de que la sociedad no invita a tomar los hábitos. “Cómo se le dice a una chica que pase las noches en vela para cuidar a un enfermo que no conoce, es complicado con los valores que hay”, reflexiona. Por si llegara ese día, el convento mantendrá vivo el recuerdo de estas hermanas. La capilla de la Casa de Jaén de las Siervas de María es uno de los lugares de mayor devoción en toda la capital. Con su patrona, la Virgen de la Salud, en el centro del retablo que se eleva en el altar, tiene aires rococó. El espacio de culto es pequeño, pero familiar, acogedor. San Antonio, su patrón, también observa a sus fieles, quienes encienden velas a sus pies (y en el mosaico de la entrada) pidiendo que interceda para que se cumplan sus deseos, como encontrar pareja. Este encanto tan particular hace que a la capilla acuda mucha gente a diario a la misa de las 07:30 de la mañana y de los domingos es a las 11:00. De hecho, las hermanas comentan que hay que poner más sillas.