• <i>El profesor Joaquín Urías.</i>
    El profesor Joaquín Urías.

Sin quererlo, el joven jiennense Daniel Serrano se ha convertido en el protagonista de un intenso debate sobre los límites de la libertad de expresión. La noticia de la condena de 480 euros de multa por el fotomontaje que hizo con su cara sobre una imagen del Cristo Despojado de la Cofradía de la Amargura de Jaén ha dado la vuelta al mundo. Y, también, ha desatado una enorme polémica, sobre todo en las redes sociales. Por un lado, están los que critican la foto de la discordia y aplauden la resolución judicial, dictada con la conformidad del propio Daniel Serrano. Es decir, el joven admitió los hechos y se declaró autor de un delito contra los sentimientos religiosos: “Lo hice porque me lo aconsejó mi abogada”, reiteró ayer, de nuevo. “No sé de leyes y nunca he ido a un juicio”, sostiene este aficionado al rap y al hip-hop, desde el tajo de aceituna donde ayer se ganó el jornal.

Por otro lado, están los que han mostrado su apoyo a Daniel Serrano. Y lo han hecho a través de una curiosa campaña. Tuiteros, periodistas, humoristas y hasta un exletrado del Tribunal Constitucional, Joaquín Urias, se han rebelado ante la multa y han llenado internet de montajes en protesta por la decisión judicial y en defensa de la libertad de expresión. Entre las voces más críticas está la del periodista y escritor Juan Soto Ivars. Fue de los primeros en colgar un fotomontaje similar al que ha costado la multa de 480 euros al joven jiennense: “A un chaval de 24 años le han metido un multaco por poner su cara con Photoshop en este Cristo concretamente. Pues nada. Aquí va la mía en solidaridad con el chaval. Si la cofradía de la Amargura quiere multar a más gente, encantado de recibirlos. Viva el Carnaval”, escribió en su cuenta de Twitter. También Stephane M. Grueso, de la Plataforma en Defensa de Libertad de Información, emitió un mensaje similar: “Si hacer un meme como este es delito, aquí estoy. Lo voy a subir a Instagram. No he sabido hacerlo mejor, complicado lo del color. Pero tiene el plus de las gafas. No puedo imaginar que acusen y multen a un joven por hacer algo tan grave y a mí no. el verdadero delito es lo malo que soy con el photoshop. Ains”, ironizó. Había cientos de fotomontajes en la red.

“Estoy muy contento con todo el mundo que me está apoyando. Me estoy dando cuenta de que lo que me ha pasado es una barbaridad”, sostiene Daniel, en declaraciones a Diario JAÉN. Reitera que no tiene dinero para pagar la multa. “Me han escrito muchas personas que quieren ayudarme económicamente. Estoy muy agradecido por todo”, explica. Y añade: “Lo que me gustaría es que alguien me pudiera dar un trabajo. Me quedan un par de días de aceituna y, después, me voy al paro. Es lo mejor que me podría pasar después de todo esto”.

El padre de Daniel es oficial de primera en la construcción, aunque ahora lleva tiempo en el desempleo, según explica el joven. Su madre tampoco tiene un empleo fijo: “La multa es un palo para mi familia”, concluye.

La publicación de la polémica fue realizada por este veinteañero jiennense en abril de 2016. Subió a su perfil de Instagram un fotomontaje con su cara fundida con la cara del Despojado de Jaén, “piercing” incluido. La cofradía jiennense requirió dos veces a Daniel para que retirara la imagen de las redes sociales. No lo hizo, por lo que decidió acudir a los tribunales. El juez instructor vio indicios de delito y abrió la apertura de juicio oral. Igualmente, la Fiscalía presentó cargos contra Daniel por un delito contra los sentimientos religiosos y pidió una multa de 2.160 euros.

La Junta de Gobierno de La Amargura guarda silencio. No quiere entrar en polémicas. Su cuenta oficial de Twitter informa de la “patrulla nocturna” en la que han entregado mantas y alimentos para los emigrantes: “Esta es también nuestra hermandad: caritativa, solidaria, preocupada con el prójimo”, apostillan. Los costaleros de la Cofradía también dieron las gracias por el apoyo recibido “en contra de las mofas por Nuestro Sagrado Titular Jesús de La Pasión”.

Lo que no se puede negar es que la denuncia que presentó en su día la Cofradía ha logrado justo lo contrario de lo que pretendía, ya que ha provocado el conocido como “efecto Barbara Streisand”. Sucede cuando un intento por censurar algo en las redes acaba por lograr justo lo contrario: su difusión masiva. La imagen del fotomontaje ha dado la vuelta al mundo.