• INVESTIGACIÓN. <i>La instrucción judicial de la causa está pendiente de tomar declaración a la víctima.</i>
    INVESTIGACIÓN. La instrucción judicial de la causa está pendiente de tomar declaración a la víctima.
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07/09/2018

El pasado 3 de diciembre, hace ya más de diez meses, una joven mexicana, estudiante de la Universidad de Jaén, sufrió una brutal agresión sexual cuando regresaba a su casa tras una noche de fiesta. Un hombre la abordó en plena calle, la metió por la fuerza en un portal y la violó. El asaltante huyó a la carrera cuando fue sorprendido por dos vecinos. Cuatro meses después, la Policía detuvo a Eduardo A. M., un hombre de origen boliviano, como presunto autor de los hechos. El arrestado negó su implicación en los hechos. Sin embargo, ahora acaban de conocerse los resultados de las pruebas de ADN: los restos biológicos recogidos en el cuerpo de la víctima le pertenecen. Por el momento, Eduardo A. M. sigue en libertad provisional.

La agresión sexual se produjo alrededor de las seis de la mañana del pasado 3 de diciembre. La joven, una chica de 23 años también de origen suramericano y que se encontraba en Jaén gracias a un programa de intercambio de estudiantes, denunció los hechos ese mismo día. Explicó que regresaba a su domicilio tras haber estado en una fiesta. En su denuncia, admitió que había tomado alcohol y que, por eso, tenía lagunas de memoria. Sí recordó que un hombre se le acercó en las inmediaciones de la calle La Luna y comenzó a hablarle. Lo siguiente que contó es que despertó en el interior de un portal, que estaba desnuda de cintura para abajo y que ese hombre la estaba tocando. Su reacción fue comenzar a gritar. El agresor salió corriendo. Justo en ese momento, dos personas pasaban por ese lugar. Una persiguió al atacante, mientras que la otra se quedó con la víctima para ayudarla.

El violador consiguió escapar. A partir de ahí, su rastro se perdió. Sin embargo, la Policía Nacional logró detener a un sospechoso. Los agentes tenían una descripción del atacante aportada por los testigos. También contaban con una imagen captada por una cámara de seguridad. Era una fotografía muy nítida del atacante. Faltaba ponerle nombre a esa cara. Tras cuatro meses de laboriosas investigaciones, los agentes llegaron a la conclusión de que el hombre que aparecía en las grabaciones y que huyó del lugar de los hechos era Eduardo A. M. Por eso, fue detenido el pasado mes de marzo.

El arrestado admitió ante el juez que estaba en la calle La Luna aquella madrugada, pero negó ser el violador de la joven universitaria. Explicó ante su señoría que él también escuchó los gritos de auxilio de la joven estudiante y que se acercó al portal para ver qué pasaba. Sin embargo, en ese momento, pensó que le podrían estar tendiendo una trampa y que iba a ser víctima de un robo. Por eso, salió corriendo de allí, sin detenerse. El magistrado decidió dejarlo en libertad. Eso sí, con cargos. En la decisión del juez pesó mucho el consentimiento prestado por el sospechoso a someterse a una prueba de ADN. Y es que los forenses recogieron muestras de semen del cuerpo de la víctima. Acaban de llegar los resultados: esos restos pertenecen a Eduardo A. M. Prácticamente, se trata de una prueba irrefutable en su contra.

A pesar de ello, el hombre sigue libre, tal y como confirman las fuentes judiciales consultadas. Durante todos estos meses, no ha dejado de comparecer todas las semanas en una sede judicial, tal y como le ordenó su señoría. El magistrado tomará una decisión en breve sobre la situación procesal del sospechoso.

Del mismo modo, el caso también está pendiente de poder tomarle declaración a la víctima. La joven regresó a su país poco después de ser agredida. El Juzgado puso en marcha una comisión rogatoria con las autoridades mexicanas para que la estudiante pudiera ratificar su denuncia. No obstante, este trámite todavía no ha podido realizarse, tal y como confirman las fuentes consultadas. En ese momento, el juez también podría acordar la realización de una rueda de reconocimiento.