• PROCESO JUDICIAL. <i>Manuel del Moral sale del Juzgado, acompañado de su abogado, Andrés Oliván.</i>
    PROCESO JUDICIAL. Manuel del Moral sale del Juzgado, acompañado de su abogado, Andrés Oliván.
|
27/06/2018

Manuel del Moral tardó dos horas en salir de la sala de vistas del Juzgado de Instrucción número 2 de Jaén. El exconcejal de Mantenimiento Urbano se convirtió en el noveno y, por el momento, último investigado que ha tenido que dar explicaciones al magistrado Antonio Valdivia por el conocido como caso de las fuentes. Respondió por los cargos de prevaricación, malversación de caudales públicos, falsedad en documento mercantil, cohecho y tráfico de influencias. En román paladino, lo que Del Moral hizo fue ponerse perfil. O echar balones fuera, como se dice en el argot futbolístico. El antiguo edil tenía las competencias en la materia cuando la empresa Matinsreg fue contratada de “facto” por el Ayuntamiento para el mantenimiento de las fuentes. Un servicio por el que facturó hasta diez veces más que la empresa que tenía la concesión con anterioridad y con la que se sospecha que saqueó unos 3,6 millones de las arcas municipales. La pregunta de quién decidió la contratación de esta sociedad zamorana era evidente. Manuel del Moral contestó que no lo sabía, tal y como confirman varios de los presentes en su declaración. No supo explicar por qué se eligió a esa mercantil de fuera de la provincia y no una de las otras tres “aspirantes”, que sí eran de Jaén.

Una segunda cuestión espinosa que salió a relucir en el interrogatorio es quién trajo a Matinsreg a Jaén. El exconcejal de Mantenimiento Urbano explicó el procedimiento. Relató que Miguel Ángel García Anguita, entonces edil de Personal, fue el que le presentó al empresario José M. A., también imputado en esta causa. Según su versión, en esa primera reunión estaba el coordinador del área de Mantenimiento. Posteriormente, hubo una reunión en la que acudió el empresario de Valladolid Isidoro C. S. y en la que ya no estaba García Anguita. Del Moral aclaró que comunicó a José Enrique Fernández de Moya que había una empresa dispuesta a sustituir a Imesapi —quien gestionaba el mantenimiento de las fuentes con anterioridad—, si bien no comunicó el nombre de esta sociedad al entonces alcalde.

La tercera cuestión que ha llevado a Manuel del Moral a estar investigado en esta causa fue que dio el visto bueno a 99 facturas conformadas por el técnico municipal Agustín S. S. —también investigado por los mismos delitos— y que están bajo sospecha por estar infladas o directamente falsas. El exconcejal siguió con su estrategia de defensa y siguió de perfil. A grandes rasgos, respondió que firmaba lo que los empleados y especialistas de su área le ponían delante, ya que confiaba en ellos. El informe de la Guardia Civil sostiene que esas facturas incluían sobrecostes escandalosos en los materiales utilizados y horas de trabajo cuya realización era materialmente imposible. Del Moral aseguró que no realizaba las comprobaciones.

Todavía le quedaba por explicar a su señoría otro asunto comprometedor: la contratación de su hija y de uno de sus cuñados por parte de Matinsreg a raíz de que la empresa zamorana comenzara a prestar sus servicios para el Ayuntamiento de Jaén. El exconcejal asegura que no hizo nada al respecto y que, incluso, tenía otras ofertas de trabajo en aquella época que rechazó.

Esas fueron, en trazo grueso, las aclaraciones que ofreció durante las casi dos horas que estuvo declarando ante el juez Antonio Valdivia. Se cierra, por el momento, esta primera fase de declaraciones. Hasta ahora, han sido interrogadas nueve personas en calidad de investigados, entre ellos el exalcalde, José Enrique Fernández de Moya; la teniente de alcalde, Rosa Cárdenas; el técnico municipal Agustín S. S.; el administrador de Matinsreg, Luis Gregorio G. V., y cuatro empresarios, además del propio Del Moral.

Fue el grupo municipal socialista el que presentó la denuncia a finales del año 2017. El juez encargó un informe a la Policía Judicial de la Guardia Civil, que abrió la bautizada como operación “Auringi”. Las conclusiones de los agentes de la Comandancia permitieron abrir esta causa judicial que no ha hecho más que empezar.