• CONVIVENCIA.<i> Un numeroso grupo de jóvenes posa, en el salón de actos del Seminario, con Juan Carlos Córdoba, alrededor del logo de la muestra.</i>
    CONVIVENCIA. Un numeroso grupo de jóvenes posa, en el salón de actos del Seminario, con Juan Carlos Córdoba, alrededor del logo de la muestra.

Una invitación a descubrir las diferentes vocaciones y, entre ellas, a identificar la llamada al sacerdocio. Así define Juan Carlos Córdoba, delegado episcopal de Vocaciones, la exposición “Enredados”, que él mismo comisaría y de cuyo atractivo formato es responsable. “El Papa Francisco ha convocado, este año, el sínodo de los jóvenes y la vocación, y con este deseo el obispo de la diócesis, Amadeo Rodríguez, quería hacer algo especial, para que el mayor número de jóvenes, adolescentes, niños y familias pudiera conocer, dentro del marco de todas las vocaciones, también la sacerdotal”, explica Córdoba, vicerrector, asimismo, del Seminario Diocesano jiennense.

Una institución formativa cuyo edificio data de finales del XIX y las primeras décadas del XX y que, gracias a “Enredados”, abre sus puertas para que sus poco conocidos corredores, galerías, patios y estancias —acostumbradas al estudio, la reflexión, la oración y la serenidad— se pueblen de ojos curiosos y voces que, habitualmente, pasan de largo ante sus muros. Sin duda, el escenario que alberga la exposición es uno de sus grandes reclamos, como certifica Córdoba: “La visita incluye un recorrido por la casa en el que conocen las aulas, las zonas comunes, el comedor.... y mantienen un encuentro con los propios seminaristas a través del cual conocen cómo viven cada día”. Córdoba define la exposición como un “encuentro vocacional” del que la muestra es “solo un instrumento”. Una herramienta con varias dimensiones, visual, audiovisual y testimonial, dividida en siete partes: “Primero acogemos a los jóvenes y los dividimos en grupos de edad entre los seminaristas”, dice Córdoba, y añade: “La primera parte es el Instagram del sacerdote, una red social que, con imágenes, da a conocer lo que hace un cura actualmente y lanza una pregunta: ‘por qué lo hace’; la respuesta: para ser felices”, apostilla.

“Qué pasaría si Dios te enviase un Whatsapp?” se titula otro de los itinerarios, que toma como ejemplos a conocidos personajes del Antiguo Testamento cuya actitud sirve de ayuda para descubrir la propia vocación —entre ellos Abraham, sometido a duras pruebas divinas que asumió, según las Escrituras, con sumisión y que la muestra narra con un lenguaje adaptado a la actualidad: “Sal de tu tierra y vete donde yo te diga”, le dice Dios en uno de los paneles de la exposición, a lo que el patriarca responde: “Pero qué me estás contando” (...) “Venga, vale, cogemos los bártulos y nos ponemos en camino”.

Una muestra que desde su apertura, el pasado otoño, ha recibido ya cientos de visitas y que también tiene muy clara su vocación: la de seguir abierta.