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domingo, 11 noviembre 2018
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URGENTE

Su historia comienza un 2 de agosto de 1967, aunque hunde sus raíces años atrás, cuando Pedro Garrido García emigró a Francia. De vuelta del país vecino, una idea regresó con él y no tardaría en hacerla realidad en su tierra: el Hostal-Restaurante Los Campanicas. El más pequeño de diez hermanos, conocidos por este sobrenombre familiar en Rus desde dos generaciones antes, puso en pie este establecimiento, hoy, medio siglo después, referencia en el municipio de La Loma, y labró un futuro junto a su esposa, Dolores Martínez Trillo, para toda una familia. En la actualidad, sus tres hijos, Manuela, Carmen y Antonio Garrido Martínez, son los que llevan adelante, con mucho orgullo y responsabilidad, el negocio, sabedores del importante legado de valores que sus padres siempre supieron inculcarles. Además, como reconoce la mediana, Carmen Garrido, están muy agradecidos a sus vecinos de Rus, a sus clientes y al Ayuntamiento, por su apoyo y este reconocimiento dentro de los Premios Reino de Jaén.

Hace casi un año celebraron el medio siglo de vida de este hostal-restaurante, en el que sus tres socios actuales, los tres hermanos, han crecido. Carmen Garrido, precisamente, valora algo muy importante: “Nosotros hemos nacido allí. Nuestros padres nos educaron en un círculo familiar, todos juntos y con clientes de toda la vida. Además, consiguieron que llevemos ya 20 años trabajando juntos”. “Es un negocio muy familiar y creo que este es un valor muy importante, que estemos los tres hermanos con nuestros cónyuges al pie del cañón”, asegura.

A lo largo de los años, con mucho trabajo, han sabido sumar y crecer en confianza de su clientela. La apertura del tramo de la autovía A-32 a su paso por el municipio supuso un cambio pero, como reconoce, han sabido seguir adelante, con sus clientes de siempre, gente de su pueblo y los que ya los conocían. Con varias remodelaciones y actualizaciones, como explica, han sabido conservar bien los aires que su padre le dio en la construcción, como una fachada muy particular, grandes ventanales y espacios muy diáfanos, ideas que calaron en su fundador en Francia.

En la actualidad, el hostal cuenta con diez habitaciones y el restaurante ofrece una carta de cocina tradicional, con platos muy celebrados por sus clientes desde siempre como el conejo al ajillo y chorizo casero. “Esas han sido siempre nuestras especialidades. Además, el café, todo el mundo lo dice, es muy bueno. Trabajamos con el mismo desde hace cincuenta años”, apunta. Asimismo, ofrecen un horario amplísimo, de seis de la mañana a una de la madrugada. También organizan algunas celebraciones.