• EXCEPCIONAL. <i>El artista Jaime Urrutia interpreta uno de los temas durante el concierto en Torreperogil.</i>
    EXCEPCIONAL. El artista Jaime Urrutia interpreta uno de los temas durante el concierto en Torreperogil.

E l verano en Torreperogil huele a salado, suena a ritmo y desprende color. Y es que no se entiende la época estival en Jaén sin su Mar de Canciones, sin uno de los festivales que abren la temporada y que se han convertido en un plan imprescindible para muchos aficionados a la buena música, tanto de la provincia así como de múltiples lugares de España y es que, las olas del festival, inundan cada rincón.

En su edición número dieciséis hubo mucha música y, de gran calidad, algo que pueden afirmar los miles de seguidores que se trasladaron hasta el Auditorio Municipal Torres Oscuras para disfrutar de dos de los momentos cumbres del festival, los conciertos de Jaime Urrutia y Mikel Erentxun. Este último combinó temas de su último trabajo con algunas de las canciones que lo hicieron saltar al estrellato con Duncan Dhu. En Algún lugar o Jardín de Rosas son solo algunos de los temas que llevaron al cantante y los asistentes a marcar historia en el festival. Pero si los ánimos ya estaban caldeados, la culpa de que la noche en Torreperogil brillara no “fue del cha cha cha”, sino de la actuación Jaime Urrutia y su repaso por su trayectoria de más de treinta años.

La tercera y última jornada de esta edición tuvo un poco de todo. Comenzó con las actividades familiares que contó con cuentos, hubo otras literarias y un sinfín de posibilidades para los más pequeños y sus familiares a cargo de la compañía Colorín Colorado. Cuando comenzó a caer la tarde el relevo lo tomó Víctor Lemes que sorprendió al público con una actuación que se desliza entre un monólogo y sus canciones de cantautor. Pero, sin duda, el momento más cómico tuvo lugar con Raúl Fervé & José Campoy que hicieron que el Mar de Canciones se llenara de sonrisas. Para el final, la organización quiso hacer un guiño a esos ilusionantes y nerviosos inicios y se llevaron la última actuación a un escenario muy especial, en la Calle España, testigo de esos primeros años de vida del festival, con Vuelacruz como protagonista.

Así cumplió un año más el festival y de esta forma se volvió hacer magia en Torreperogil, aquella que hace que la provincia verde suena a música con tonos azules durante unos días.