• TEATRO. <i> Cristóbal Soria, Manuel Salas y Carlos Bahos, en los ensayos de “Historias dobles”.</i>
    TEATRO. Cristóbal Soria, Manuel Salas y Carlos Bahos, en los ensayos de “Historias dobles”.

En un cortijo de la sierra jiennense se sitúa el origen de Historias dobles, la adaptación teatral de O, el último libro por el que obtuvo el Premio Andalucía de la Crítica el granadino Alejandro Pedregosa. La Ballestera era el nombre del cortijo del abuelo del actor de Santisteban del Puerto, Manuel Salas, donde, cada Noche de los Difuntos, el niño exigía a su padre o a su tío la lectura de Don Juan Tenorio. Una tradición que se mantiene en el tiempo, ya que todavía la demandan los sobrinos y nietos de la familia Salas, y que impulsló al actor a encargarse de la producción de este espectáculo teatral, el primero que lleva a escena una de las obras de Pedregosa sin que esta pierda la esencia que la vio nacer de la pluma del escritor.

El teatro Ciudad de Marbella acogió ayer el estreno de la pieza que se volverá a representar esta noche, a partir de las 20:00 horas.

Manuel Salas, Carlos Bahos y Cristóbal Soria ponen cara a los protagonistas de los cuatro relatos basados en textos del autor afincado en Marbella y adaptados por la dramaturga Andrea Chacón.

Durante algo menos de una hora, los tres actores presentaron un mosaico de historias breves que apelaron al minimalismo con escasos recursos sobre el escenario para dar cuerpo a la extrema síntesis poética creada por el autor que dejó la representación al libre albedrío de Manuel Salas, quien, junto a sus compañeros de reparto, supo crear universos en los que nada es lo que parece. De este modo, a pesar de que el escritor recurre a personajes arquetípicos para contar los relatos más tradicionales, todo cambia al final: esa es la firma con la que La Ballestera Producciones presentó un espectáculo en el que las cuatro historias cambiaron su desenlace para conseguir arrancar en el espectador una sonrisa capaz de dejar el mejor sabor de boca. En eso es experto el jiennense, que cuenta con una dilatada carrera levantada sobre las tablas del teatro que lo llevaron a interpretar papeles como el de Sebastián en La isla mínima, de Alberto Rodríguez. Destacadas fueron también sus interpretaciones en Toro o No me creo lo que veo. Un artista que abraza cada pieza y que disfruta desde el escenario gracias al respaldo del público y al talento de cada uno de sus compañeros.