• <span style="text-transform:uppercase">TACTO</span><i>. Un niño ayuda a Ignacio Segura a tocar la imagen de Fátima.</i>
    TACTO. Un niño ayuda a Ignacio Segura a tocar la imagen de Fátima.

Todavía se perciben los aromas a incienso de Semana Santa, que colean en los templos y en las calles, aunque cada vez con menos incidencia. Sin embargo, con esa esencia espiritual aún cercana, la Asociación de Ciegos Españoles Católicos declara que prepara un proyecto con la ONCE para acercar las procesiones a sus miembros y a las personas con problemas de visión. “Sabemos que la Semana Santa no es solo visual, también importa el olor de las flores y del incienso, así como la música o la celebración de los oficios litúrgicos, para lo que el sacerdote nos explica lo que se hace de especial esos días”, declara el presidente del colectivo, Ignacio Segura. De todas formas, les gustaría acercar los pasos a los asociados y que tengan la oportunidad de conocer cómo están dispuestos o diseñados, las imágenes que se muestran y su importancia o estilo particular.

A razón de ello, preparan una iniciativa en la que se pueda, por ejemplo, “sentir” en tres dimensiones las tallas. Segura cuenta cómo en una ocasión la Cofradía de la Santa Cena accedió a colaborar con ellos y les permitió “acariciar” su imagen titular. Pero Segura sabe y comprende que es un caso “excepcional”. “Una persona, sea invidente o no, no puede entrar en el Camarín y exigir tocar a Nuestro Padre Jesús, pues no es solo una talla, también es historia y patrimonio, es arte, y se debe respetar y tratar con cuidado y respeto”, subraya el dirigente de la asociación, y apunta: “Es como ir al Museo del Prado y pedir tocar un Velázquez, no cabe en ninguna cabeza”. Así que deben pedir varios permisos y, aunque las administraciones no suelen “poner pegas”, en ocasiones los métodos de solicitud son lentos y complejos.

Segura recuerda cómo en una ocasión realizaron una visita al Museo de Cera de Madrid y tuvieron la oportunidad de conocer con sus manos una imagen que se encontraba fuera de la exposición. “Es normal, si nos dieran para tocar una que se exhibiera terminaría derretida por el calor de más de veinte manos al mismo tiempo, y ese mismo cuidado se debe conservar en todas las imágenes de la Semana Santa jiennense que son patrimonio cultural y necesitan estar protegidos, por eso buscamos otros métodos para acceder”.