• <i>El consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López, entrega el premio al presidente de la Diputación Provincial de Jaén, Francisco Reyes. </i>
    El consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López, entrega el premio al presidente de la Diputación Provincial de Jaén, Francisco Reyes.

Jaén, la tierra de paso por excelencia, va camino de convertirse en uno de los destinos turísticos más apreciados del país. La transformación ha sido evidente. Un proceso en el que, sin duda, ha tenido un papel fundamental el nacimiento de la marca “Jaén, paraíso interior”. Fue la Diputación Provincial la que impulsó, hace ahora 21 años, un proyecto que sirvió como revulsivo para el sector y que situó el mar de olivos y todos sus encantos en el imaginario colectivo del potencial viajero. Nunca una frase reflejó tan bien el tesoro patrimonial, cultural, gastronómico y artístico que escondía esta tierra. Y, además, esa marca consiguió ofrecer un novedoso producto turístico y único, es decir, se convirtió en embajador y escaparate de Jaén. Ahí están los datos: el año pasado, se registraron casi un millón de pernoctaciones den la provincia. En estas dos décadas, el turismo se ha convertido en una de las locomotoras que tira de la economía provincial y en uno de los principales nichos de empleos de una tierra que necesita diversificar su actividad.

Fue la Diputación, con Felipe López a la cabeza —hoy consejero de Fomento— y con Francisco Reyes como responsable del área de Turismo, la que impulsó el “Jaén, paraíso interior”. Esa una frase que se nos viene a la mente cada vez que los jiennenses queremos presumir de nuestra tierra. Resume una oferta amplia y variada, como el viaje al tiempo de los íberos, con el Museo Internacional; la Ruta de los Castillos y las Batallas; las maravillas del Renacimiento; los cuatros parques naturales, el oleoturismo o la riqueza gastronómica. Una marca que, como no puede ser de otra manera, pertenece a todos los que habitamos el mar de olivos.