• <span style="text-transform:uppercase">DELICIAS</span><i>. Antonio Sánchez y sus padres, Julio Sánchez y Rafaela Peinado, con dulces típicos de Cuaresma.</i>
    DELICIAS. Antonio Sánchez y sus padres, Julio Sánchez y Rafaela Peinado, con dulces típicos de Cuaresma.
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16/03/2018

Las torrijas están de moda. Esta es la conclusión a la que llega Antonio Sánchez, quien trabaja junto con su madre en Panadería-Dulcería La Tejuela, a la vista de la creciente aceptación del producto en los últimos años. El empresario explica que se nota un aumento de la demanda de la repostería de Cuaresma. Junto a las torrijas son muy demandadas los pestiños, los roscos y la leche frita.

El profesional señala que está época y la posterior Semana Santa es una de los periodos del año más fuertes junto con la Navidad. “Utilizamos tradiciones con mucho arraigo, con recetas de toda la vida”, señala. Al respecto destaca el proceso de investigación de su progenitora, Rafaela Peinado. Aunque sus antepasados no fueron panaderos, la mujer ha indagado en libros y utiliza el modo de preparación familiar y de vecinas.

Todos los artículos se comercializan solo en el punto de venta situado junto al obrador de la Carretera de Alcaudete, a excepción de pequeños lotes de pedidos que se envían a diferentes puntos de España. “El único es el cariño y que los dulces lleven los ingredientes que necesitan, sin sucedáneos ni aromatizantes. La calidad se ha convertido en un tópico, pero cuando te llevas las cosas a la boca dices: “No me sabe a lo que debe saber”. Hacemos el producto lo más natural posible y la gente recuerda el de su infancia . Se recupera el encanto y el romanticismo de probar un dulce que han hecho tus vecinos, sobre todo los fines de semana”, resume. Fuera de Cuaresma, sí se hacen pestiños “mini”, pero cocidos al horno.

La filosofía del negocio es “mucho entrenamiento” y fabricar pequeñas cantidades, que garantizan que se cumple con la tradición. El establecimiento del barrio de La Tejuela, impulsado por el padre, Julio Sánchez, lleva un cuarto de siglo ininterrumpido en Alcalá. Antonio Sánchez señala que el sector de la pastelería y la panadería ha vivido “dos crisis en una”. La primera llegó con la irrupción de los supermercados y el pan precocido y la segunda con el hundimiento del “ladrillo”. “Mucha gente economizó en este tipo de productos”, destaca. Sin embargo, sus datos indican que en los últimos años existe una estabilización, con recuperación en segmentos como el de los dulces tradicionales. En esta línea, aprecia que se retoma el interés por los artículos de siempre. Aparte de echar muchas horas en el obrador, Sánchez intenta formarse y avanzar en la medida de sus posibilidades.