• ABRIL DE 2018. <i>Muro exterior del colegio Martín Noguera que da a las pistas deportivas, antes de su reparación. </i>
    ABRIL DE 2018. Muro exterior del colegio Martín Noguera que da a las pistas deportivas, antes de su reparación.

Eentre el barrio de La Alcantarilla y La Glorieta, en el colegio Martín Noguera es uno de los pocos ejemplos de un centro de enseñanza pública de esta parte de la capital. La labor de los docentes es impecable, como deja claro el presidente de la asociación de padres y madres de alumnos, la ampa El Noguerín, David Ordóñez Pérez, pero otra cosa es como responden las administraciones a sus obligaciones con este servicio básico. El colegio, muy a pesar de los que tienen escolarizados allí a sus niños, unos 250 alumnos en total, tiene colgado el sambenito, no sin cierta razón como denuncia el responsable del ampa, de ser uno de los que menos atención del Ayuntamiento recibe. Eso se nota en el mal estado general de las instalaciones y a este problema, que se arrastra curso tras curso, se une otro añadido, como es el hecho de que la Administración local no cubra la baja de la conserje, a pesar de que ese empleo, como recuerdan en “El Noguerín” es municipal. “Es un colegio amplio, que tiene varios accesos y para estar pendiente de quien entra y de quien sale, el resto de personal tiene que asumir tareas que no le corresponden”, explica. Son tres puertas que atender y ningún conserje.

El portón principal, con un paso diferenciado para peatones y coches, que no cierra bien, por los problemas en el pavimento que presenta en el recinto y que aún no tienen solución, a pesar de las reiteradas quejas de padres y madres, hay otra más para el gimnasio, que no tiene uso, y la principal. El presidente del ampa deja claro que el edificio en el que se encuentran los niños está perfectamente controlado, gracias a los esfuerzos extra para cubrir la baja del personal que corresponde al Ayuntamiento, pero tampoco oculta cierta preocupación ante la necesidad de acabar, de una vez por todas, con una situación anómala y que puede llegar a generar complicaciones. Lo que más exaspera al ampa es que la falta de conserje se conoce sobradamente. La mujer encargada de ello está de baja desde diciembre y, desde entonces, están a la espera de que el Gobierno local tome cartas en el asunto. El problema lo conocen, de primera mano, varios concejales, aclara David Ordóñez Pérez, sin que los responsables municipales hayan dicho todavía ni mu, recuerda este padre. La última de las reuniones fue en marzo pasado. “Vemos que comienza el nuevo curso y que estamos igual”, sostiene, ante la inminencia de la entrada de los alumnos de Infantil y Primaria, a partir del próximo lunes, 10 de septiembre. “De hecho, la actividad ya ha comenzado en el colegio, ya está abierto, aunque no hayan comenzado las clases todavía”, precisa. De la situación, como apostilla, también tiene conocimiento la Delegación de Educación, aunque cubrir la trabajadora no sea de su competencia. Este periódico, trató, sin éxito, de obtener la versión municipal sobre la denuncia.

El ampa El Noguerín no está, en general, demasiado contento con el trato que recibe de las administraciones y que, en la práctica, se nota en el mal estado del centro. “Es como la pescadilla que se muerde la cola”, razona David Ordónez Pérez para hablar de lo que ocurre. El Ayuntamiento dice que las instalaciones tienen problemas lo suficientemente graves como para que la Junta de Andalucía intervenga y acometa obras de mayor envergadura y está última, afirma, responde que el mal estado del colegio es consecuencia de una flagrante falta de mantenimiento de las dependencias educativas. Además, este padre lamenta que la Administración local se cuelgue medallas, como cuando informó de que se habían invertido 30.000 euros en el colegio, cuando en realidad lo que se hizo fue levantar un muro que se había venido abajo, unos trabajos que había que ejecutar sí o sí. En un escrito al que tuvo acceso este periódico (Diario JAÉN 18 de mayo de 2018), dirigido a la Agencia Pública Andaluza de Educación, dependiente de la Junta de Andalucía, el Servicio de Mantenimiento Urbano del Ayuntamiento, dejó constancia de su escasa capacidad para mantener, en buen estado de conservación, los centros educativos de la capital.