• EXPEDITO. <i>Puertas abiertas del Cementerio de San Eufrasio, en una imagen tomada ayer. </i>
    EXPEDITO. Puertas abiertas del Cementerio de San Eufrasio, en una imagen tomada ayer.

Un operario del área de Mantenimiento Urbano, según se explicó a este periódico, es el encargado de abrir y cerrar la puerta del Cementerio Viejo, o de San Eufrasio. Ayer, el recinto estaba abierto al público, no así al principio de esta semana cuando varias familias, que se disponían a depositar flores en la tumba de sus seres queridos y se encontraron con la sorpresa de que no pudieron pasar. Estos ciudadanos explicaron que no era la primera vez en la que se tenían que quedar en la puerta, a pesar de haber acudido dentro del horario establecido por el propio Ayuntamiento, del que se informaba en un cartel, es decir de 8:00 a 14:00 horas, desde el 1 de julio y hasta el próximo 15 de septiembre.

Durante al menos dos jornadas, sin que hubiera una explicación municipal, las instalaciones estuvieron clausuradas y no fue, hasta ayer, cuando el Ayuntamiento confirmó la reapertura. No es la primera vez que el cementerio decimonónico, que está en un estado de conservación lamentable, sufre un cerrojazo este año. Antes del verano, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, tras comprobar que era imposible acceder, anunció que acudiría a la Justicia para denunciar dejación de funciones del equipo de Gobierno al no garantizar el derecho de los jiennenses a visitar a sus seres queridos, ya fallecidos, y, además, impedir el paso a un Lugar de Memoria Histórica, como es el camposanto. La Junta le dio esta calificación en recuerdo de las víctimas de la represión franquista que allí hay fusilados. El cementerio, en el que no se realizan enterramientos desde 2003, tiene la consideración de Bien de Interés Cultural, por sus valores arquitectónicos y por ser un espacio esencial para comprender la historia jiennense, puesto que allí están enterrados algunos de sus más ilustres vecinos, poetas como Almendros Aquilar y Bernardo López o el médico Fermín Palma. Todos ellos tienen monumentos en la capital dedicados a recordar su figura.

Hace aproximadamente un año, el PSOE sacó adelante una moción en el pleno, que fue aprobada por unanimidad, en el que advertía de la necesidad de acometer una intervención integral en el monumento, antes de que su degradación sea irreversible. El debate de la propuesta, eso sí, no estuvo exento de polémica puesto que el alcalde, Javier Márquez, tomó la palabra para asegurar que, al haber catalogado la Administración regional este bien, le corresponde a Sevilla contribuir a su mantenimiento. La Consejería de Cultura descarta esta posibilidad, aunque, eso sí, el PSOE local sostiene que existen líneas de ayuda, de otras instituciones, a las que podría acogerse el Ayuntamiento para acometer obras en el cementerio. Sin embargo, como denuncia el concejal socialista Francisco Estepa, las deja pasar. El principal partido de la oposición municipal cree que el abandono que sufre el recinto no es casual y está motivado por el interés del PP, que está en la Alcaldía, de dejar que desaparezca este lugar que recuerda los desmanes cometidos durante la Guerra Civil por los sublevados.

Más allá de esta visión, defensores del patrimonio local dejan claro que es preciso cuidar este espacio por su riqueza cultural, material e inmaterial. Hispania Nostra, entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la promoción de la defensa de la los sitios monumentales en España, advirtió, este año, de que es preciso una respuesta para evitar la desaparición del cementerio, levantado en 1829 junto a la ermita del Calvario, en el Camino de las Cruces. Desde hace casi una década, su deterioro parece imparable, sin que llegue la demanda intervención integral que precisa.