• PAREJA. <i>La educacación sexual ayuda a reconocer al otro y a evitar la violencia de género.</i>
    PAREJA. La educacación sexual ayuda a reconocer al otro y a evitar la violencia de género.

Hablar abiertamente del sexo sigue siendo un tema tabú para una sociedad que levanta, orgullosa, la bandera del progresismo y la libertad. El sexo queda, así, relegado a una habitación en penumbras de la que lo único que sale son unas risas al día siguiente. Tanto “oscurantismo” convirtió a la provincia de Jaén en una de las más atrasadas en lo que se refiere a la educación sexual de la población.

Los problemas derivados de la falta de educación sexual no solo se encuentran en el Santo Reino, sino a nivel estatal, donde ha pasado a ser una asignatura pendiente, y nunca mejor dicho, en las escuelas. David Sánchez, especialista en sexualidad, detalla que los jienneneses están “bastante verdes” en lo que se refiere a una sexualidad sana, los procesos de excitación o los previos. El experto explica: “La educación solo se centra en la genitalidad. Incluso la suelen confundir con la sexualidad, lo que puede incidir en otras cuestiones como las diferencias de género. No existe una política educativa dentro del Ministerio para potenciar la educación sexual fuera del ámbito curricular”. Ante esto, Sánchez subraya la necesidad de implantar nuevos programas en las escuelas y de políticas púbicas para mejorar los conocimientos de la sociedad con respecto a la sexualidad.

“Somos un país donde este tema aún tiene muchas connotaciones culturales, religiosas y de tabú. Entonces, muchas veces, los padres no hablan de esto con sus hijos. Por lo tanto, no hay una figura docente que se encargue de potenciar la educación sexual en el colegio y si nos metemos en la familia es mucho peor”, afirma, y añade que la provincia de Jaén es una de las regiones donde menos política pública relacionada con la educación sexual se producen. Sánchez destaca que los principales problemas que se desprenden de esto son los posibles embarazos no deseados, tanto en jóvenes como en adultos, o las infecciones de transmisión sexual.

La importancia de la formación en temas de sexualidad transciende mucho más allá de las sábanas. Según la Unesco, la educación integral en sexualidad de calidad, basada en datos empíricos y adaptada a las diferentes edades resulta necesaria para acabar con la violencia de género. Una instrucción impartida de manera adecuada promueve la salud y el bienestar, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de género. Además, permite que los niños y adolescentes lleven una más vida segura y productiva.