Una noche de fiesta con unos amigos, un par de miradas furtivas que cruzan el local y un “¿te invito a una copa?” exitoso. La noche es joven, el calor ya no es solo parte del clima y la pasión comienza a encenderse a la vez que la luces se apagan. Sin embargo, aparece un inconveniente: en la caja de preservativos solo queda el prospecto. “¿Seguimos?”. “Sí”. Error. En 2017, se detectaron más de 3.000 nuevos casos de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en Andalucía, de los que 837 fueron de gonococia, 833 de sífilis, 830 de chlamydia y 510 de herpes, situándose la tasa de incidencia en 36 pacientes por cada 100.000 habitantes. Y, en esto, la provincia jiennense está a la orden del día. David Sánchez, especialista en terapias de pareja y sexualidad humana y gerente de la clínica que lleva su nombre, expone que incluso están apareciendo algunas enfermedades que hacía tiempo que no se daban, tales como el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) o la sífilis.

Las ITS se propagan con rapidez en la provincia. El mal (o ningún) uso de protección adecuada y de malas prácticas en las relaciones sexuales hacen que el número de contagios aumente significativamente. Patologías clásicas, casi erradicadas a finales del pasado siglo, como la sífilis o la gonococia, y otras como la clamidia o el herpes genital, vuelven a la escena de la actualidad sanitaria asociadas a nuevas pautas de conducta sexual, a una menor percepción del riesgo de infección y, sobre todo, a un menor uso del preservativo. David Sánchez declara que, en Jaén, el VIH se está propagando. Así como la sífilis, una enfermedad que aparece mucho en dos poblaciones en concreto: en jóvenes de 12-15 años y en gente de 60-70 años, ya que, tal y como afirma Sánchez, en los geriátricos no se da una política pública de educación sexual. “Recuerdo algunos casos de chavales de 16-17 años que tienen graves problemas de salud, en este caso por ITS, que se ven y evidencian a simple vista. Y los padres se enfadan con ellos. Pero el problema no es de ellos, es más social que de la etapa adolescente, cuando empiezan con las actividades del “frotting” (acto de frotar cualquier parte del cuerpo contra la pareja, ya sea desnudo o vestido, pero sin penetración) sin preservativo o prevención”, explica.

Las Enfermedades de Transmisión Sexual aparecen, en algunos casos, con más frecuencia en unos sexos que en otros. Sánchez señala que en Jaén el VIH es más habitual en hombres y el papiloma, la sífilis y la candidiasis en mujeres. Sin embargo, hay muchas otras ITS que no distinguen género. Para el experto las más dañinas son las crónicas, no solo en lo que se refiere a la salud, sino también en lo social y personal y, sobre todo, en el caso de los jóvenes. “Es cierto que, por la actitud que mantiene cada uno de los sexos a nivel social, se dan más en uno que en otro. En el caso de las mujeres, por la penetración, hace que tengan infecciones menores, sin embargo, en los hombres es diferente”, sostiene. Entre los mayores factores de riesgo para contraer una ITS, Sánchez destaca al alcohol, ya que produce vulnerabilidad. “El alcohol inhibe el sentido de la precaución y arrastra problemas que no se quedan solo en las adiciones, sino que también pueden contraer ITS y producir riesgos de embarazos no deseados”, asevera.