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sábado, 17 noviembre 2018
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URGENTE

Lavado de cara a trompicones

Los pocos voluntarios del refugio para perros Arconatura trabajan en labores de entoldado y desbrozo

Hasta arriba. Así están los voluntarios del refugio para perros Arconatura, que se afanan en labores que tienen que ver con el acondicionamiento del recinto del que disponen para que los perros que allí acogen tengan más comodidades. Aun así, la presidenta de Arconatura, Valentina Garrido, se queja por la falta de ayudas que reciben y el escaso número de voluntarios, motivo por el que , según expresa, “hacen lo que pueden”. “Estamos instalando unos toldos para que haya más sombra”, explica Garrido, acerca de unas labores entre las que, además, se encuentran otras como las de desbrozo. “En la parte de terreno que tenemos sin construir crecieron muchas hierbas, algo que supone un riesgo tanto por la posibilidad de que se produzca un incendio como por la cantidad de bichos que se acumulan”, indica la presidenta de Arconatura, que pone en valor el trabajo que realizan los voluntarios del refugio que, de manera desinteresada, se implican en las necesidades de los perros y el refugio.

Además, Garrido pone de relieve que hay una parte de las instalaciones que está colmada de hoyos y socavones, en los que se acumula mucha suciedad. Así, durante estos días también están cementando el pavimento para allanar el suelo y facilitar la limpieza de esta zona del refugio. En este sentido, las altas temperaturas hacen mella en el trabajo que desarrollan en Arconatura. “Estamos trabajando aquí desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde y nos asfixiamos de calor. De hecho, a una de las chicas que colabora con nosotros le dio un golpe de calor”, lamenta Garrido, que, para afrontar los trabajos necesarios en el albergue, solicitaron una ayuda pública que no les han concedido. “Solo queríamos que alguien entrara a trabajar a través del Ayuntamiento para echarnos una mano, pero no ha sido posible”, dice la presidenta.

MÁS PERROS. Al problema de las instalaciones se suma el de la cantidad de solicitudes diarias que reciben para hacerse cargo de perros abandonados o que sus dueños no pueden mantener por diferentes motivos. “Estamos hasta arriba, con el verano cada vez podemos atender a menos animales porque ellos necesitan más recursos”, incide Garrido, que se refiere, por ejemplo, a que invierten más en comida, desparasitación, limpieza y vacunas durante los meses de verano, lo que hace imposible aumentar el número de peludos residentes en el refugio, que ya cuenta con más de 130 perros. “Sin contar los 40 que hay en casas de acogida, que alivian mucho nuestra labor, ya que acogen a los más débiles, ya sea porque son cachorros o están recién operados” afirma Garrido.

Así, la presidenta de Arconatura y su equipo de voluntarios trabajan a diario por mejorar las condiciones de vida de los perros de la ciudad y la comarca, ya que las solicitudes de acogida son cada vez más y menor el espacio.