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domingo, 23 septiembre 2018
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URGENTE

La familia Amador pide a la Junta un cambio de vivienda

Los altercados del barrio donde viven afectan a la salud de su hijo
  • EN FAMILIA. La madre, Noemí Contreras, junto a su hijo Ricardo Amador Contreras; su marido Ricardo Amador y su hija Loli Amador.
    EN FAMILIA. La madre, Noemí Contreras, junto a su hijo Ricardo Amador Contreras; su marido Ricardo Amador y su hija Loli Amador.

Ansiedad y estrés”. Esto es lo que vive el pequeño de “los Amador”, Ricardo, cada vez que se producen altercados en la barriada linarense donde vive la familia. Así, solicitan a la Junta de Andalucía, titular del piso donde residen actualmente, un “cambio de llaves”. De esta forma lo expresa la madre, Noemí Contreras, que ve el pavor en los ojos de su hijo pequeño cada vez que hay alguna pelea en la zona. “Se asusta y se mete debajo de la cama llorando”, afirma.

“Ricardillo”, como lo conocen de forma cariñosa, es un niño con una serie de dificultades. “Mi hijo lleva audífonos porque no escucha como es debido, también necesita gafas y tiene síndrome de Down”, comenta Contreras, a la vez que se refiere a su otra hija, Loli Amador, que, al ser mayor, no sufre las consecuencias de los altercados tanto como Ricardo. “A ella le podemos explicar algunas cosas de las que pasan, por lo que al final logramos tranquilizarla”, dice.

Por eso, la familia pide a la Junta que los trasladen a otra vivienda, ya que la suya se encuentra en una de las barriadas “más conflictivas” de la ciudad. José Luis Flores es vecino y se autodefine como portavoz de “los Amador”. En este sentido, pone de manifiesto los ruidos que provocan las peleas en el barrio, una situación que a Ricardo le genera “ansiedad y estrés”. “Tenemos documentación médica que confirma el estado del niño y recomiendan que se vaya del barrio”, asegura Flores, al mismo tiempo que subraya: “Ricardillo’ es muy bueno y cariñoso. Él es feliz cuando lo sacan de aquí”. Además, el portavoz de la familia señala que ya ha puesto esta problemática en conocimiento de la esfera política y que mantuvo una conversación con el alcalde, Juan Fernández, sobre el asunto. “Estoy en contacto con un asistente social de Jaén, del cual tengo el compromiso verbal, pero queremos algo por escrito”, apunta.

A este respecto, el portavoz de la familia Amador manifiesta que hay otras viviendas en el mismo barrio que se encuentran en zonas donde existe un nivel de conflicto inferior. “Hay cinco pisos que están vacíos y con zonas ajardinadas”, destaca, acerca de una situación en la que, quiere dejar claro, la familia no pide dinero, solo, como dice la madre, quieren un “cambio de llaves” dada la situación “insostenible” que sufren.

“El niño no puede vivir así, es el más vulnerable”, indica Flores. “Cuando viene a mi casa se pone muy contento, pero cuando tiene que volver a la suya y llega al barrio, parece que está entrando en el mismo infierno, puesto que se pone extremadamente nervioso”, afirma.

MEDIDAS. La familia, a través de su portavoz, hizo llegar absolutamente toda la documentación médica a la Empresa Pública de Suelo (EPS) de Andalucía que, según les comentó el alcalde, es el organismo que tiene competencias para solucionar este problema. Con esos escritos, que contienen las recomendaciones de los profesionales de que “Ricardillo” abandone la barriada donde vive la familia, esperan que la solución no tarde en llegar. Para ellos no hay otra que no sea un cambio de vivienda.

En definitiva, la situación del más pequeño de “los Amador”, Ricardo, se agrava cada vez que se produce una trifulca, bien tenga o no que ver con su familia. “El niño es pequeño y no entiende, lleva audífonos, gafas y tiene síndrome de Down”, subraya su madre, que no quiere ver cómo “el estrés y la ansiedad se comen a su hijo cada vez que hay cualquier problema en el barrio”. “Solo queremos que nos cambien una casa por otra. Nada más”, dice.

Ratas, cucarachas, malestar con los vecinos y cigarrillos por la ventana

La familia Amador, además de poner el grito en el cielo por los problemas que se dan en “la zona más conflictiva de Linares”, también se quejan del “sinvivir” que ya les ha tocado de manera directa en alguna ocasión. “Hemos tenido que poner cierres en las ventanas para que no se puedan abrir”, asegura la madre de la familia, Noemí Contreras. ¿La razón? “Nos entraron a robar en el piso dos veces”, dice. “Llevamos diez años viviendo en esta casa y la situación siempre ha sido igual. Sin embargo, desde que nacieron los niños, todo ha ido a peor”, afirma la madre, que denuncia constantes molestias. “Nos tiran cigarrillos por la ventana, no puedo ni poner las cortinas porque se queman, y nos tocan a la puerta constantemente”, subraya. A todo esto, se suma que viven justo al lado de un solar donde se acumula la basura. “Eso es un nido de ratas, cucarachas y muy malos olores”, afirma. De hecho, cuenta cómo, en alguna ocasión, se encontró este tipo de insecto por su propia casa. “Así no se puede vivir”, lamenta, al mismo tiempo que recuerda cuando le robaron dos cajas de zapatos que tenían en el coche. “No estamos pidiendo dinero, solo un cambio de vivienda y un trabajo”, apunta Contreras con “desesperación”.