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martes, 18 septiembre 2018
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URGENTE

Un viaje de ida y vuelta

El villargordeño Moisés Castellano Lerma vive en el estado de Baden Wuttemberg, a unos 30 kilómetros de la ciudad alemana de Stuttgart, donde puede ejercer su profesión de enfermero, una oportunidad que no le brindó su país natal

Parece que la serie de Antena 3 “Buscando el Norte” se haya inspirado en la familia Castellano Lerma. Dos hermanos que deciden hacer las maletas y emigrar, como lo hicieron tantos andaluces hace décadas, a Alemania en busca de una oportunidad laboral. Y se marcharon, tal y como refleja el espacio televisivo, con la idea en la cabeza de trabajar en Enfermería. En el caso de Moisés Castellano Lerma, un joven de 24 años de Villargordo, que se marchó con su hermano, pero al que la suerte le ha sonreído más que al protagonista de la serie, y por fin, desarrolla sus conocimientos profesionales en su trabajo, una oportunidad que, hasta el momento, no le brinda su país.

Graduado en Enfermería por la Universidad Católica de San Antonio, de Murcia, el villargordeño, como cualquier chico de su edad, es un apasionado del fútbol. No solo para verlo, sino para practicarlo. “Lo disfruto y lo vivo, pero sin olvidar el tenis. Ha sido un deporte muy importante en una etapa de mi vida”, explica. Además, también es un gran aficionado del cine y de la música. Esta última, se puede decir que la lleva en la sangre, en los genes, porque la ha heredado de su padre.

Preguntado por los motivos que le impulsaron a emigrar, su progenitor vuelve a ser el protagonista de tan importante decisión. “Voy a ser muy sincero. Estaba todavía en la ESO cuando mi padre no dejaba de repetirnos, una y otra vez, a mis hermanos y a mi, que estudiáramos idiomas, pues la situación de España iba de mal en peor. Aquí no hay futuro, esa era su frase. En esos momentos aún era un niño y tu mente está muy lejos de la realidad. Un día te ves en la universidad y crees que te vas a comer el mundo. Piensas y sueñas cuántas cosas vas a hacer en cuanto termines tu carrera, tu profesión, pero ahora sí es verdad que te topas con la realidad y yo ya la estaba viviendo y, muy cerca. Digo esto porque mi hermano ya estaba sufriendo las consecuencias de la situación en la que se encontraba España”, relata, desde tierras germanas. Así que, después de estudiar cuatro años fuera de su municipio natal, regresó a casa con su formación y la mayor de las ilusiones por ejercer como enfermero y, a la par, crecer como persona, pero chocó de bruces con la cruda realidad. “La esperanza no la había perdido, pero todo intento de encontrar trabajo fue en vano, no lo conseguí. Llegó la hora de mirar el futuro fuera de tu país, de tu entorno, de tu familia”. Y así tomó la decisión de marcharse.

Muchos podrían pensar que el hecho de que su hermano también emigrara fue el empujón final. “He de decir que nuestra relación, desde niños, ha sido exquisita. Hemos crecido muy unidos y la confianza y el respeto entre ambos siempre ha estado presente. Eso hizo que tuviera plena confianza en los consejos que me daba con respecto a mi futuro. Él me animó y ayudó en todo momento para marcharme con él”, confiesa. Pero en esta aventura en la que está sumergida, Moisés Castellano Lerma destaca, el “apoyo incondicional” de su padre. “Me ha hecho ver la realidad, enseñado y ayudado a ser un hombre fuerte y con valores. Y mi madre, qué puedo decir. Siempre está ahí, para lo bueno y lo malo, y como un día le dijo a mi hermano, a mí me lo recordó: tu casa siempre estará aquí”, relata, vislumbrando la añoranza en sus palabras. Tampoco se olvida de que su hermana cursa, actualmente, Enfermería. “Cualquiera se puede imaginar lo que piensa ella”.

El principal problema fue el idioma. No porque no supiera alemán, sino por los dialectos. “Qué mayor facilidad que estar con mi hermano y su futura esposa, que se casan en este verano”, reconoce. En el trabajo, los compañeros son agradables, y los pacientes son muy agradecidos. Y lo que es más importante, ha conocido a una chica, que hace el día a día más fácil.

el periplo germano

A Alemania se marchó, por primera vez, en abril de 2014 hasta junio de 2015. Durante este tiempo, estudió el idioma hasta conseguir el título y poder, así trabajar como enfermero. Lo hizo durante poco tiempo, pero por motivos personales decidió regresar a España y probar suerte. Primero hizo cursos de Enfermería, se sacó el certificado de inglés, buscó un empleo e, incluso, trabajó en el campo. “Pasó el tiempo y, una vez más, no hubo suerte: No había otra, tenía que volver y adaptarme si o sí. Desde España contacté con el que iba a ser mi futuro trabajo en Alemania. Augsburgo fue mi destino, una ciudad muy bonita”, relata. Durante tres meses vivió en esa ciudad. No conocía a nadie, estaba completamente solo y, además, en esta zona hablan en dialecto y esto no le favorecía mucho. “Me fui adaptando poco a poco hasta que me marché a Stuttgart. “Actualmente es donde resido, trabajo y me siento feliz”, concluye.

Profesión valorada

Desde la experiencia personal del villargordeño, en lo primero que debe pensar el “aspirante” a emigrar es lo que realmente se quiere para uno mismo. “Deben ver la realidad de lo que está ocurriendo en España, estudiar idiomas y si tienes ayuda de tu familia no hay duda que hay que volar hacia otro país que te de la oportunidad de trabajar en lo que te has formado. No es nada fácil, pero el tiempo te demuestra que todo sacrificio tiene su recompensa”, confiesa. Desde el punto de vista profesional, lo primero que percibió al llegar a Alemania fue que no existe la Enfermería como carrera universitaria sino como “ausbildung”, lo que en España sería un módulo superior. “Aquí los enfermeros italianos y españoles están muy valorados”, aplaude. En cuanto a las condiciones laborales, no las puede comparar, dice, porque en España nunca las tuvo.

De ruta por el sur de Alemania de la mano de un vecino de Villargordo
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Para Moisés Castellano Lerma, la parte del sur de Alemania es, simplemente, preciosa. Augsburg, el centro de la ciudad, así como su “monumental” Ayuntamiento, son espacios dignos de visitar, a ojos del villargordense. “Yo resido en un pequeño pueblo del sur de Alemania en el estado de Baden Wuttemberg, a unos 30 kilómetros de Stuttgart, llamado Notzingen”, explica. Sin embargo, relata que Stuttgart tiene un parque muy bonito, donde hay un fabuloso lago con la Ópera y un Palacio. “Pero sin duda, el Castillo de Neuschwanstien, que para muchos es muy conocido es digno de ser visitado”, relata. “Rothenburg ob der Tauber” es un lugar de cuento, a ojos del jiennense. Allí es donde está la tienda de Navidad más grande del mundo. No se puede dejar de visitar y no quiero olvidarme de Esslingen, Tübingen, porque toda esa zona es realmente hermosa”, recomienda. Son rutas turísticas alternativas, sin perder de vista un recorrido por la bella capital alemana, Berlín, que es una ciudad de multiculturalidad.

Exportación
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De Alemania se llevaría a España la tranquilidad y la paz, aunque a veces recuerde y añore el bullicio de los bares y los niños correr y jugar hasta altas horas de la noche. “Aquí también hay unas comidas típicas muy ricas que no me importaría llevarlas a mi tierra, pero si soy sincero, me quedo con mi Andalucía”, dice.

costumbres
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Uno de los aspectos que Moisés Castellano Lerma extraña de España es, por ejemplo, ir al cine. “Aquí, la verdad, no me apetece ver películas en alemán, ya tengo bastante con las que veo en el ordenador para perfeccionar el idioma”, ironiza el villargordeño, que se confiesa un gran apasionado del mundo del séptimo arte.

Adaptación
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Durante los primeros meses de estancia en tierras germanas, Moisés Castellano tuvo algunos problemas. Y es que no conocía a nadie y estaba completamente solo. Pero el contacto con su familia a través de las nuevas tecnologías y las visitas que de tanto en tanto pudiera recibir, hicieron más amena su estancia.

En familia
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Lo que más echa de menos es la familia, los amigos y su Andalucía. Cada día recuerda a mis padres y a su hermana. “Son los que día a día me dan ánimos para seguir luchando por mis sueños e ilusiones”, confiesa. Sin olvidar la comida mediterránea, como el jamón y el aceite, aunque confiesa que de eso no le falta.