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martes, 13 noviembre 2018
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URGENTE

Un trabajo de altos vuelos

Vicente Sánchez es un joven ingeniero linarense que un día decidió hacer las maletas y marcharse a la ciudad de Chester para trabajar en una de las empresas de aeronáutica más importantes del mundo, como es Airbus

Apasionado del fútbol, el senderismo, la escalada, el snow, la natación, el squash y, en general, todo tipo de deportes, Vicente Sánchez es un linarense al que le encanta viajar, como él dice, por todas partes. Ya puede ser improvisado, de un día para otro, o planeado con suficiente antelación. Le gusta leer y siempre está disponible para quedar con amigos para ir a tomar una cerveza por ahí. Lo hacía con los de su tierra natal y, ahora, con los ingleses que se han colado en si vida cotidiana. Porque Vicente vive ahora en Chester, donde trabaja.

Primero estudió Ingeniería Aeronáutica en la Universidad de Sevilla, carrera que terminó en 2012. Un año, se marchó con una beca Erasmus a la Universidad de Milán. Cursó un máster de la Universidad de Sevilla de “Global Supply Chain & Aeronautical Industry Operations”. Actualmente, trabaja como ingeniero de fabricación en la planta de Airbus de Broughton, al norte de Inglaterra, en Gales.

A este linarense no le coge por sorpresa eso de vivir fuera de casa. Se marchó a la capital hispalense, a estudiar, cuando tenía 18 años. “Quería hacer Ingeniería Aeronáutica, y decidí irme a Sevilla porque me atraía más que Madrid”, detalla. El año pasado, después de haber terminado ya la carrera y trabajado 18 meses, tomó la determinación de hacer las maletas e irse al extranjero. Su objetivo principal era mejorar profesionalmente. “También lo hice porque me apetecía una experiencia diferente. Tuve suerte y conseguí un contrato antes de llegar a Inglaterra”, relata. “Es la primera vez que me voy con un trabajo serio para largo tiempo. Había viajado bastante por el extranjero y de hecho, estudié un año en Milán. También había trabajado un verano en Malta como monitor de niños”, relata, pero reconoce que su primera experiencia internacional a largo plazo es la que vive en estos momentos y de la que disfruta mucho.

En el caso de Vicente Sánchez, la decisión final vino propiciada, como se suele decir, por las casualidades de la vida. “Tuve suerte porque ya tenía algún conocido en Chester, la ciudad donde vivo, y desde el primer día ya tenía un buen grupo de gente para quedar. El trabajo no me costó especialmente como tal, ya tenía algo de experiencia y mis compañeros eran muy amables”, confieso. Quizás, lo que más le costó, y todavía no lo tiene superado a día de hoy, es entender a los ingleses y galeses “con acento cerrado”. “Por suerte, Airbus es una empresa bastante internacional, y hay gente de todos los países, así que el inglés estándar se usa bastante”, ironiza Sánchez.

Con respecto a cómo es su día a día, entre semana, trabaja desde las siete y media de la mañana hasta las cuatro y media o cinco de la tarde. “Cuando salgo, suelo hacer algo de deporte (fútbol, escalada o natación, por lo general). Algún día entre semana, también acostumbramos a quedar para tomar una cerveza o cenar por ahí, y si hay algún partido importante de fútbol no nos lo perdemos”, relata. Los fines de semana, según sus palabras, son más imprevisibles. Normalmente realiza planes para hacer algún viaje Reino Unido, ya sea visitar alguna ciudad o senderismo por algún sitio más perdido. También. aprovecha para desplazarse a España y visitar a la gente echa de menos. En otros casos, se decanta por conocer otros países de Europa. “Los fines de semana que me quedo en Chester, normalmente no suele ser más de uno a mes, intento aprovecharlos también y siempre tenemos planes para no aburrirnos”, explica.

Así, Vicente Sánchez pasa los meses en Inglaterra, un país que le ha brindado una fantástica oportunidad laboral que, además, le ayuda a crecer como persona.

Entre dos tierras

Aunque Vicente Sánchez tiene la oportunidad y la suerte de poder desplazarse hasta España con mayor frecuencia que otros jiennenses en el mundo, lo cierto es que sus sentimientos de añoranza son los mismos que el resto. Lo que más echa de menos, tal y como confiesa, es a su familia. También reconoce que le gustaría quedar más a menudo de lo que lo hace con sus amigos de Linares, su municipio natal, y de Sevilla, el de adopción, ya que estudió allí su carrera de ingeniero. Además de estos dos aspecto, el linarense explica, aunque suene a típico, que también extraña la comida española. “Cuando me vine con el coche me traje diez litros de aceite, y eso me ha ayudado un poco”, bromea. Dice que la fruta y la verdura no son de gran calidad, y si buscas algo mejor, se dispara el precio. No hay tampoco tanto pescado como en España, y también lo echa en falta. Y, sobre todo, las tapas de los bares.

para llevar a su casa

Vivir la experiencia de marcharse fuera, abre la mente en muchos sentidos. Hace que se valoren aspectos que antes pasaban desapercibidos. Pero, también, permite darse cuenta de costumbres que deberían importarse. En el caso de Vicente Sánchez, le gustaría llevarse la “buena costumbre” que tienen de parar de trabajar a las cinco de la tarde, como muy tarde. “Otra cosa que también me gusta de aquí es la educación que tienen los conductores. Es verdad que a veces es excesiva, pero al final el resultado es que da la sensación que hay menos peligro que en España, incluso conduciendo por el otro lado”, bromea. Finalmente, le agradaría no perder su actual mentalidad de no parar de hacer planes de viajar, que suele salir cuando estás en el extranjero, y la olvidas cuando vuelves a tu país. “También echaré de menos las amistades que he hecho”, concluye.

un paseo por un condado con mucha historia pero un tanto desconocido
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Chester, ubicada al noroeste de Inglaterra en la frontera de País de Gales, es la capital del condado de Cheshire. Se encuentra en un importante nudo de comunicaciones ya que, al norte, está la península de Wirral y Liverpool; al este, Manchester; al oeste, el norte de Gales con la línea ferroviaria hasta Holyhead; y al sur, la cercana ciudad galesa de Wrexham. El río Dee atraviesa el centro de la ciudad. Es una de las urbes amuralladas que mejor se conservan de Inglaterra. Tiene su origen en la Deva Victrix romana, fundada en la década de 70 del siglo I en tiempos del emperador Vespasiano. El anfiteatro y sus murallas dan testimonio de este pasado romano. Uno de sus principales atractivos turísticos es la catedral de Chester, de culto anglicano, sede de la diócesis desde 1541. De estilos románico y gótico, sufrió diversas remodelaciones desde 1093 hasta mediados del siglo XVI, y un importante proceso de restauración durante el siglo XIX. Además de los actos religiosos, suele albergar exposiciones y conciertos.

visitas y clima
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Vicente Sánchez confiesa que se esperaba que el clima fuera mucho peor. “Por lo menos, en mi zona no llueve tanto como dicen. El invierno no es muy frío y se agradece. En verano los días son más largos que en España y se aprovecha mucho el día”. Y lo mejor es poder compartirlo con su familia, que ya ha ido visitarlo.

Consejos
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Tiene más que claro que los jóvenes de hoy en día deberían vivir la experiencia de la emigración. “Ni lo duden. Pero que se vayan sin billete de vuelta y con la mentalidad abierta, con ganas de aprender las costumbres, no solo el idioma y la experiencia profesional. Lo más importante es la experiencia personal”, aconseja.

turismo
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Una de las peculiaridades de Chester es que es un pueblo medieval con fachadas simplemente espectaculares. Pero si es conocida ahora es por ser la única ciudad Inglaterra que todavía conserva su recinto amurallado, algunos tramos de los cuales se remonta a la época de los romanos, la cual es muy concurrida por los visitantes.

amistad
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Este linarense se marchó con la suerte de contar ya con un grupo de amigos en Chester, algo que contribuyó a tomar la decisión de emigrar. Con ellos comparte sus ratos libres y aprovecha para empaparse de las costumbres de su tierra de acogida, como es el caso de la imagen, en la que está en una carrera de caballos.