Actualizado
jueves, 13 diciembre 2018
21:37
h
URGENTE

Los artesanos de la cerveza

Jóvenes bien preparados experimentan, investigan y lanzan marcas que se extienden por bares, restaurantes y pubs de la provincia para los amantes del sabor y del lujo cervecero
|
31/01/2016

Jaén es cuna de la cerveza. Más allá de la gran fábrica de La Imora, orgullo de los jiennenses y empleo para generaciones de hombres y mujeres de esta tierra existe una auténtica cultura cervecera que “burbujea” con fuerza sustentada en la curiosidad de algunos jóvenes y alentada por la facilidad a la hora de adquirir conocimientos y los productos básicos para componer la receta que da internet. La cerveza artesanal sube como su espuma y se populariza tanto que ya existen pueblos que toman la suya propia como bandera. Avanzadilla sale de Campillo de Arenas y entra con fuerza en la capital, al igual que Arcana, que se elabora en Linares y se vende en algunos de sus bares y tiendas. Mientras, Tierra de Frontera se erige, desde Alcalá la Real, como la gran pionera de este “invento” relativamente moderno en esta tierra, que ya cuenta con éxito en muchos países. La Aceitunera pone su bandera en La Loma, mientras que jóvenes inquietos —la mayoría con titulaciones ligadas a la empresa, a las telecomunicaciones o a la química— se afanan por lanzar nuevas marcas. De hecho, detrás del nombre comercial se esconden años de experimentación con ollas, fogones, malta, cebada y lúpulos hasta conseguir una cerveza que no solo sea buena, sino que case con lo que buscan.

Y aquí todo influye. Hasta el agua. Estos apasionados —algunos se aglutinan en la Asociación de Cerveceros Artesanos de Jaén— cuentan que el agua de la capital es más dura —calcárea—, por lo que ayuda a la hora de hacer cervezas con cuerpo —británicas o irlandesas—. En cambio, la de Linares es idónea para las que triunfaron en Checoslovaquia —hoy República Checa—, denominadas Pilsen. Los artesanos de la cerveza tienen un denominador común: la mayoría no vive de este negocio. Cuenta con otras actividades, por lo que elaboran por pasión. El producto es un negocio a largo recorrido. No obstante, sí que existen otros que han proyectado su actividad empresarial en este eje, por lo que han hecho una fuerte inversión en una fábrica, que hace que estén volcados para experimentar y llegar a un mercado que comienza a apreciar un producto considerado gourmet, pero que todavía no cuenta con la alta consideración que exhiben otros, como el vino. En cambio, dicen que esto no pasa en Bélgica, Alemania, Irlanda o Gran Bretaña, por ejemplo, en los que la cerveza artesana es un manjar más de los amantes de la autenticidad e, incluso, del lujo.

Jaén tiene tres fábricas con registro sanitario y todos los permisos para elaborar el producto y ponerlo a la venta. En Alcalá la Real se envasa Tierra de Frontera, que fue la primera marca. No obstante, sus promotores Pedro Gutiérrez y Adora Villegas disponen ya de otras tres. En Campillo de Arenas existe otra, que es la cuna de Avanzadilla, de José Ángel Figueroa y Rosa María Morales. La tercera se halla en Linares. Es de Julio Pérez, promotor de la marca Arcana.

No obstante, marcas existen muchas más. Hay un grupo de jóvenes que tienen sus propias recetas y ya disponen de sus cervezas en el mercado, como Lagarto Lager y Garrison Stout, de Abel Collado, o La Aceitunera, de José Antonio Torres, Jesús Talavera y Samuel Ruiz. Pertenecen a una comunidad que se puede denominar “nómada” y que demuestran que es posible elaborar una cerveza y lanzarla al mercado sin disponer de una fábrica. Tienen una receta, cuentan con mucha pasión para elaborar el producto y alquilan unas instalaciones, en las que hacen el producto y lo embotellan.

“NO EXISTE UNA CULTURA DESARROLLADA, PERO AUMENTARÁ”

“Con Tierra de Frontera vimos cómo se cumplía una ilusión”
idcon=12009567;order=16

Pedro Gutiérrez y Adora Villegas vieron cumplida una gran ilusión cuando pusieron a la venta Tierra de Frontera, que fue la primera cerveza elaboradora por unos jóvenes artesanos jiennenses. Crearon la empresa en mayo de 2010, aunque tuvieron que esperar hasta diciembre de 2010 para verla en las estanterías de los supermercados. “Vivía en Granada mientras que estudiaba Ciencias Ambientales. Allí iba a un pub que hacía su propia cerveza y siempre me rondó la idea de hacer una y ponerla a la venta. En cambio, no fue hasta que, con mi mujer, hice un viaje en bicicleta desde Pamplona hasta París. En el trayecto vimos cómo artesanos franceses hacían su cerveza. Visitamos algunas fábricas y nos encantó la idea. Así nació Tierra de Frontera, con una fábrica en Alcalá la Real”, explica Pedro Gutiérrez. El tiempo que lleva en este negocio le ha dado una visión bastante realista: “Creo que se trata de un producto que crecerá. Lo hace en otros países, por lo que estoy convencido de que pasará igual en España. Por eso, estoy convencido de que tendrá un gran futuro, aunque el presente todavía lo veo bastante inmaduro. Nosotros, aunque tenemos nuestras cervezas y le ponemos mucha ilusión y trabajo, todavía no nos podemos dedicar al 100% a esta actividad”, afirma Pedro Gutiérrez. Hasta el momento, estos jiennenses de Alcalá la Real han lanzado cuatro marcas propias, aunque sí que han elaborado cervezas también para algunas promociones especiales que les han encargado. Después de Tierra de Frontera llegaron Mari Loli, que es mucho más ligera, la Piconera, una cerveza negra bastante suave, y Malalmuerzo, que tiene bastante cuerpo y se muestra con bastante potencia. “Pienso que todavía la oferta de cerveza artesanal, pese a que tampoco resulta muy importante, sí que supera la demanda. Vamos tirando con el proyecto, pero se trata de un sector que todavía no está maduro. No obstante, creemos en el futuro, pero estamos convencidos de que serán las empresas serias e innovadoras las que sobrevivirán, mientras que las que se lo tomen como una afición no prosperarán”, concluye.

“La llamé Arcana porque su fabricación se veía misteriosa”
idcon=12009582;order=21

Julio Pérez Rodulfo tiene una fábrica de cerveza artesanal en el Camino de Úbeda de Linares. Allí ha elaborado muchas cervezas. Algunas las hace por encargo de clientes o, incluso, de grupos musicales para eventos determinados. Sin embargo, su bandera se llama Arcana, que es el nombre de la cerveza con la que avanza, poco a poco, en el mercado. Le queda poco para terminar la licenciatura de Ingeniería Química, por lo que es capaz de hablar del proceso de elaboración desde un punto de vista profano y, también, muy técnico. Sin embargo, tiene muy claro que su futuro está en la empresa: “Me gustaría dedicarme a la elaboración de cerveza artesanal. Creo que con trabajo y esfuerzo sí que se puede vivir de esta actividad”, manifiesta. Eligió el nombre por la cara de misterio que generaba en muchas personas el proceso de elaboración de este producto. “Parecía que era algo así como hacer una pócima mágica. A la gente le generaba mucha curiosidad, por lo que decidí llamarla Arcana. Además, me gustaba el nombre. Suena bastante bien”, recuerda Julio Pérez Rodulfo. Asimismo, comenta: “Ahora, cuando voy a una tienda o a un bar, si veo mi cerveza, la verdad es que me da mucha alegría”. No obstante, reconoce que no se trata de un trabajo sencillo: “Las primeras veces que intentas hacerla no te sale bien. Para mí, a la tercera fue la vencida”. Ahora cuenta que también es capaz de elaborar sidras y pacharanes. Junto a un amigo —Abel Collado— abrirá muy pronto una cervecería en el Bulevar jiennense donde se podrá degustar su cerveza y algunas otras. Está convencido de que a los jiennenses les gustará.

“Hacemos Avanzadilla en una fábrica de energía renovable”
idcon=12009595;order=27

La cerveza Avanzadilla se hace en una fábrica de energía limpia. Allí no existen las fuentes fósiles, ya que todo funciona gracias a la energía solar y la biomasa. José Ángel Figueroa —licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas— y Rosa María Morales —ingeniera técnica en Diseño Industrial— son sus promotores. “Cuando dijimos que íbamos a abrir una fábrica de cerveza en Campillo de Arenas la gente casi no se lo creía. Nos decían que lo que haríamos sería comprar cerveza y venderla, pero cuando les insistíamos que la elaboramos nosotros y también la comercializábamos nos ponían cara de mucha sorpresa”, explica Rosa María Morales García. Avanzadilla nació en 2013, aunque las nuevas instalaciones no se pusieron en marcha hasta un año después dentro de un proyecto empresarial que ha conseguido distintos premios en el ámbito universitario y en foros vinculados con el emprendimiento. Su cerveza se puede degustar en muchos lugares, como en el Parador de Jaén, por ejemplo. “Nos adaptamos a las necesidades de los clientes. Por ejemplo, contamos con etiquetas personalizadas en la que figuran los nombres de los establecimientos en los que se sirven.”, explica José Ángel Figueroa. Este negocio nació con un plan de empresa que sigue unos pasos bien marcados: “Competir en esta actividad no resulta nada sencillo. La cerveza artesana todavía no se encuentra plenamente consolidada, pero trabajamos para que sea una empresa viable. La gente viene a las catas y nos dicen que está muy rica. Seguro que tenemos éxito porque vemos cómo Avanzadilla crece con paso firme”, concluye José Ángel Figueroa.

“La cervecería contará con Lagarto Lager y Garrison Stout”
idcon=12009599;order=31

Abel Collado Montávez es un apasionado de la cerveza artesana. Pertenece a la Asociación Española de Cerveceros Caseros Españoles y ha creado dos recetas. Una se llama Lagarto Lager y otra Garrison Stout, que se elaborarán en una fábrica artesanal siguiendo sus dictados y se servirán en Garrison, una cervecería que abrirá en la calle San Francisco Javier —junto a Renfe— el próximo 5 de febrero. Además, se guardará en barriles y se servirá a través de dos grifos para que los clientes prueben sus matices. “Creo que cualquier persona que ponga interés puede elaborar cerveza. No es un proceso nada complicado. Exige mucha disciplina y ser pulcro en la limpieza, pero nada más”, afirma Abel Collado Montávez, que trabaja como enfermero. “Las recetas nunca son iguales. Todo depende de la mano del maestro cervecero, que resulta esencial. Si entramos en profundidades, también te podría asegurar que el agua influye bastante. Por ejemplo, la de la capital resulta bastante dura, por lo que viene muy bien para cervezas inglesas. En cambio, la de Linares es totalmente opuesta. Destaca porque resulta muy blanda, por lo que conjuga muy bien en la elaboración de cervezas tipo Pilsen, que son bien conocidas en la República Checa”, manifiesta. Abel Collado Montávez señala que todavía no ha dado el salto a nivel comercial y que ahora se encuentra totalmente centrado en la apertura de la cervecería, que le permitirá que los jiennenses degusten las cervezas artesanas que comenzó a elaborar en su casa y que ahora realiza en una fábrica artesanal —la de Julio Pérez, que embotella la marca Arcana en Linares—.

“Hago cerveza y compartimos experiencias en la asociación”
idcon=12009605;order=37

José Antonio Miras Castañeda es el Peal de Becerro y ocupa la vicepresidencia de la Asociación de Cerveceros Jiennenses. “Todavía no me he lanzado al sector comercial con marcas, aunque me encanta hacer cerveza y probarla con mis amigos. Empecé hace tres años y medio y me apasionó la idea. Ahora, me dedico a experimentar e investigar para sacar una marca que sorprenda y guste a la gente”, explica. Dentro de la asociación tienen distintos foros en los que comparten experiencias. También resultan muy habituales las “quedadas”, que sirven para que, cada uno, muestre la cerveza que hace. Allí se conversa, se intercambian experiencias y se dan consejos dentro de un ambiente en el que, según narran, buscan aprender para mejorar mucho más. “La afición surge con la pasión hacia la cerveza. Al principio, los amigos te miran raro, pero cuando la prueban y les gusta ya no paran de pedirte que hagas cerveza. Está convencido de que se trata de una actividad que sí tendrá futuro. “Ni en Jaén, ni en España existe todavía una cultura bien desarrollada de la cerveza artesana. En cambio, sí que se da en otros países. Estoy convencido que aumentará conforme la gente prueben estas cervezas y tengan claro que se tratan de productos, prácticamente, de autor”, manifiesta Juan Antonio Miras Castañeda. Asimismo, añade: “Creo que la asociación desempeña un papel bastante relevante, ya que las personas menos experimentadas pueden consultar las dudas a gente que sabe, que son los que dan los consejos. Nos sirve para compartir en torno a una pasión, como es la cerveza artesana”, termina.

“Somos nómadas dentro de la elaboración de La Aceitunera”
idcon=12009610;order=42

La Aceitunera es una cerveza “made in Torreperogil”. Es obra de Jesús Talavera, José Antonio Torres y Samuel Ruiz. Se puede encontrar en bares y pubs del pueblo y también en Úbeda, Baeza, Linares y, muy pronto, en la capital. Se definen como nómadas o, lo que es lo mismo, poseen los conocimientos y la receta para elaborar su cerveza, pero carecen de fábrica propia. Por eso, en función del pedido o de la producción que quieran lanzar, contactar con una fábrica artesana que alquilan para hacer su producto. “La Aceitunera surge de la pasión que le tenemos a la cerveza. Aprendimos poco a poco hasta que conseguimos el producto que deseábamos y ahora nos gustaría compartirlo con los jiennenses”, explica Jesús Talavera. Comenzaron hacer cinco años con una olla, grano y lúpulos comprados a través de internet y levadura en los fogones de sus casas. “Hemos evolucionado, poco a poco, hasta conseguir una cerveza bien hecha. Cuando elaboras para poner el producto a la venta necesitas una fábrica. En cambio, sabemos que donde realmente se aprende y se experimenta es en la casa”, manifiesta Jesús Talavera. Asimismo, señala que en España existen buenas fábricas que se dedican a la elaboración artesana de la cerveza, pero también otras que no lo hacen por pura pasión o devoción, sino porque ven que existe negocio. Por ello, está convencido de que los productos artesanos que se hacen con fines exclusivamente económicos tienen bastante carencias y, tarde o temprano, no se desarrollan bien en los mercados. “Confío en que la gente, poco a poco, sepa apreciar las bondades de la cerveza artesana y empiecen a crecer las ventas. Yo lo considero un producto gourmet, al igual que puede ser el vino. En cambio, está conciencia todavía no se encuentra plenamente desarrollada en España”, destaca. Asimismo, concluye: “El mercado se encuentra claramente en ascenso, por lo que son proyectos que cuentan con buenas perspectivas para el futuro”. En la imagen, Jose Antonio Torres, Jesús Talavera y Samuel Ruiz brindan con la cerveza artesana que ellos mismos elaboran y que forma parte de la marca La Aceitunera.