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URGENTE

“Este invento tendrá gran repercusión en el futuro de las comunicaciones”

Tomás Palacios
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17/02/2019
El reciente hallazgo de este exitoso ingeniero de Telecomunicaciones jiennense y de su equipo para convertir la señal wifi en corriente eléctrica ha trascendido el mundo científico y lo ha colocado en el centro de la palestra mediática internacional

El equipo que capitanea ha subido un importante peldaño para lograr electricidad desde la señal wifi. ¿Puede explicar a los lectores, de forma asequible, en qué consiste, exactamente, este invento?

—En mi grupo de investigación soñamos con un futuro en el que todos los objetos de la vida cotidiana estén conectados a internet, desde sensores en nuestra ropa que nos indiquen si vamos a enfermar hasta dispositivos electrónicos en puentes o autopistas, que detecten los tramos que necesitan ser reparados, o un parche electrónico que se pueda adherir a cada olivo para saber exactamente cuánta agua o fertilizante necesita. Para conseguir que este futuro se haga realidad es necesario que todos estos dispositivos electrónicos tengan acceso a una fuente de energía eléctrica, inacabable y externa a ellos. Nosotros hemos encontrado esa fuente de energía en las señales de radiofrecuencia usadas por los teléfonos móviles o por los ordenadores cuando se conectan a internet. Estas señales están en todas partes y a todas las horas del día, por lo que constituyen una fuente de energía muy atrayente. El problema está en que para conseguir aprovechar esta energía para alimentar circuitos electrónicos, primero hay que capturarla con una antena y luego rectificarla, esto es, convertirla en una señal eléctrica continua que no cambie con el tiempo. Mi grupo de trabajo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha sido el primero en desarrollar un circuito electrónico capaz de realizar estas funciones de manera eficiente y barata, lo cual permite el uso de esta energía en gran variedad de aplicaciones.

—¿Qué efectos, a medio o largo plazo, generará este descubrimiento en la vida cotidiana de la gente?

—Va a permitir que se desarrolle la “electrónica ubicua”, es decir, electrónica que se pueda integrar en todos los objetos de nuestro alrededor. Esto nos permitirá conocer mejor el mundo que nos rodea y actuar en consecuencia.

—¿Hará falta mucho tiempo aún para poder aplicarlo?

—Siempre es difícil predecir el futuro en la ciencia y la tecnología pero creo que las primeras aplicaciones comerciales llegarán en 5 o 7 años. Probablemente sean pegatinas que nos pondremos poner en la piel para medir la frecuencia cardiaca, la presión arterial y otros parámetros médicos. Se alimentarán de la energía transmitida por las señales inalámbricas de los móviles y el wifi y, por tanto, no necesitarán cables ni baterías para funcionar.

—¿Es este trabajo el más importante de su carrera hasta ahora?

—Es uno de los que más repercusión mediática ha tenido. Es un trabajo importante porque permite el desarrollo de una nueva generación de sistemas electrónicos que espero ayuden a mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad. Es todavía pronto para saber si es el descubrimiento más importante de mi carrera o no, confío humildemente en que haya otros que lo mejoren, de lo que sí estoy convencido es de que tendrá un impacto importante en el futuro de la electrónica y las comunicaciones.

—¿Siempre le atrajo la ingeniería de las telecomunicaciones? ¿Le viene de familia esa vocación?

—Mi pasión ha sido siempre la ciencia y la investigación. Esto me lo inculcaron desde niño mis padres y abuelos. Me decidí a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones porque vivimos un momento apasionante para todo lo relacionado con la electrónica, la informática y las telecomunicaciones. Aunque fui el primero de mi familia en estudiar esta carrera, en mi casa siempre hemos estado rodeados de ordenadores y electrónica por lo que, en cierta medida, sí hay cierta vocación familiar.

—¿Recuerda cuál fue su primer invento o descubrimiento

—Me acuerdo de que cuando tenía 5 o 6 años me encerraba en mi habitación a “inventar”. Por aquella época, pasé innumerable horas intentando desarrollar una máquina de movimiento perpetuo. Me temo que no tuve demasiado éxito, pero sí me llevé muchas alegrías cuando creía que había encontrado la solución.

—Trabaja en Estados Unidos. ¿Hubiera podido desarrollar este proyecto en una Universidad española, en las condiciones actuales?

—En España hay investigadores de muchísima valía que están realizando un trabajo muy importante y reconocido. Sin embargo, la experiencia de trabajar en EE UU ha sido fundamental para mi formación ya que me ha convencido de que, con un poco de suerte y muchísimo esfuerzo-trabajo, cualquiera de nosotros puede cambiar el mundo. Esta mentalidad abunda en las universidades de élite americanas, sin embargo, desgraciadamente, no es tan común en España. Esto es algo que tenemos que cambiar entre todos.

—¿Qué asignaturas pendientes tiene la investigación en España para conseguir que los profesionales consideren atractivo desarrollar su trabajo en este país?

—Pregunta difícil de responder. No obstante, existen dos factores claves; el primero y fundamental es perseguir y obsesionarse con la excelencia a todos los niveles, el segundo debería ser acabar con la endogamia y atraer a nuestras universidades a los mejores investigadores del mundo, independientemente de si son españoles o no. Para ello, creo que es importante dar libertad a los jóvenes investigadores para que puedan trabajar en lo que les apasione, ya que nadie quiere más que ellos el triunfar. Esto no significa darles un cheque en blanco sino dar una oportunidad a su creatividad. Si las cosas no salen bien al cabo de seis o siete años, hay que encontrar mecanismos para que puedan centrarse en otras actividades al margen de la investigación.

—Además de su faceta investigadora, en su biografía tiene un peso específico su dedicación empresarial. ¿Es otra de sus vocaciones?

—Es fundamental que la Universidad esté en constante diálogo con el mundo empresarial. Es la única manera de poder asegurarse de que lo que hacemos es relevante, especialmente en ingeniería. Es por esto por lo que siempre intento encontrar la manera de comercializar nuestros inventos y desarrollos. La sociedad invierte mucho dinero para que mi equipo pueda investigar, por eso es una de mis responsabilidades devolverle esa inversión mediante la constitución de empresas que creen empleo y desarrollen productos para mejorar la calidad de vida de la gente.

—¿Cuál le resulta más gratificante?

—No lo veo como dos temas diferentes. La investigación y el desarrollo empresarial son simplemente dos facetas de la misma tarea, que es el desarrollar nuevas ideas que sean útiles y que contribuyan a cambiar el mundo. Las dos son apasionantes.

—¿Cuándo se marchó de Jaén? ¿Qué recuerda de manera más entrañable de su tierra natal?

—Debido a los estudios y el trabajo de mis padres, me tuve que marchar de Jaén a muy temprana edad. Sin embargo, es en Jaén donde siento mis raíces y donde he pasado la mayoría de mis vacaciones. Aún hoy, siempre que tengo unos días libres regreso a Jaén para disfrutar de mi familia. Cuando estoy lejos de Jaén añoro sus campos de olivos, su catedral, su maravillosa historia y la imagen de El Abuelo. Estos y algunos más son recuerdos que están siempre conmigo.

—¿Se siente embajador de su patria chica por el mundo?

—Por supuesto. Jaén es una tierra muy especial y para mí es un orgullo tremendo el poder simbolizar a Jaén y a los jiennenses. La Universidad de Jaén, en el año 2013, me hizo el honor de otorgarme el título “Natural de Jaén”. Título que me tiene en débito con la Universidad de Jaén y que preside mi despacho del MIT.

—¿Volvería a España si dispusiera de las condiciones propicias para ello, o su vida está ya asentada en Estados Unidos?

—En la actualidad estoy muy contento en Estados Unidos, donde me han acogido y he encontrado un ambiente idóneo para mi trabajo. Sin embargo, colaboro con universidades y empresas españolas. Así mismo, apoyo a jóvenes españoles de excepcional valía. ¿Volver a España? Siempre hay que estar abierto a nuevos retos y no descarto nada en la vida.

Una carrera jalonada de galardones

Profesor titular del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), posee premios como el Pecase Award otorgado por el presidente Obama en la Casa Blanca en 2012; al científico/ingeniero más prometedor de la Armada, Darpa y la National Science Foundation, y el IEEE George Smith Award al mejor artículo del año publicado en revistas del IEEE. En España, ha ganado el Agustín de Betancourt de la Real Academia de Ingeniería, el Salva i Campillo de la Asociación Catalana de Telecomunicaciones y el premio Natural de Jaén, de la Universidad.

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