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URGENTE

“Mi abuelo fue corresponsal de guerra en Jaén”

Felicidad Mendoza
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18/03/2018
  • PERIODISTA. Felicidad Mendoza Ponce sujeta con sus manos la réplica en miniatura de un busto de su abuelo, que le regaló por sorpresa su hermano Jesús. El original es obra del escultor onubense Alberto Germán.
    PERIODISTA. Felicidad Mendoza Ponce sujeta con sus manos la réplica en miniatura de un busto de su abuelo, que le regaló por sorpresa su hermano Jesús. El original es obra del escultor onubense Alberto Germán.
El 12 de enero pronunció una conferencia en Jaén invitada por la Diputación y la Asociación de la Memoria Histórica. Esta periodista onubense habló de su abuelo, José Ponce Bernal, corresponsal de “Claridad” en la Guerra Civil

Durante la guerra, su abuelo, el periodista y comisario político José Ponce Bernal, estuvo destinado en el Frente Sur como corresponsal del periódico socialista “Claridad” y, aunque cubría prácticamente toda Andalucía y el sur de Extremadura, excepto Huelva y Sevilla, fijó su residencia en Andújar y desde esta ciudad enviaba sus crónicas a Madrid. Tras la guerra fue detenido, encarcelado y torturado. Murió en 1940. Felicidad Mendoza Ponce es onubense y siguió los pasos de su abuelo por la senda y avatares del periodismo. Estudió en la Complutense. Se licenció y comenzó la tesis doctoral sobre la biografía de su abuelo, que consideró lo suficientemente interesante como para dedicarle una tesis. No obstante, el proyecto, en el que había empleado ya tres años, se quedó aparcado, pues, en 1995, le ofrecieron un contrato de periodista en “La Voz de Huelva”, que se ponía en marcha y donde estuvo dos años. Luego fue delegada en Huelva de la agencia Europa Press y colaboró en otros medios. Presentó un proyecto al PSOE de Huelva para la creación de un gabinete de prensa y la contrataron, primero a media jornada y, un tiempo después, a jornada completa. Desde entonces está al frente de dicho gabinete de prensa. Durante el Gobierno de Zapatero, el PSOE la requirió para que se pusiese al frente del gabinete de prensa de la Subdelegación del Gobierno en Huelva. Allí estuvo 7 años. También, durante un año, llevó la comunicación de la Diputación onubense, hasta regresar de nuevo al gabinete de prensa del PSOE provincial donde presta sus servicios hasta hoy. La Universidad Complutense le concedió el Premio Extraordinario de Doctorado por su tesis.

—¿Considera que se valora en su justa medida la labor de los periodistas en un gabinete de prensa?

—No se comprende nada en absoluto. Me atrevería a decir que ni desde dentro, ni desde fuera. Hacemos un trabajo enorme, de mucha responsabilidad y no se valora lo suficiente. Los compañeros de los medios tampoco lo valoran. En el gabinete de prensa servimos de ayuda, de enlace entre los políticos y los periodistas. Se ve más lo que hacemos mal que lo que hacemos bien. Cuando nos equivocamos, que son las menos veces, nos caen todas las críticas y nos convertimos en seres indeseables.

—¿La considera una labor ingrata?

—Un poco. Es una profesión apasionante, pero bastante ingrata. La del periodista, en general, lo es. Mi abuelo ya se quejaba de cómo nos utilizan y cómo cuando no nos quieren nos desprecian. Tenemos que saber conjugar la profesionalidad con la entereza y el dominio de la información para que nuestro trabajo se valore y sirva, porque lo que perseguimos es que sirva, ser útiles tanto para la empresa para la que trabajamos, como para toda la sociedad.

—¿Por qué eligió la biografía de su abuelo para su tesis doctoral?

—Para mi familia, mi abuelo era un personaje enigmático y absolutamente desconocido, porque no se hablaba de él. Yo solo sabía que había sido periodista, que se había metido en política y que después de la Guerra Civil fue encarcelado y lo mataron. Busqué al periodista y descubrí para la historia a un intelectual de gran talla. Los textos de Ponce Bernal son verdaderamente buenos. La tesis se titula “Biografía personal, profesional, intelectual y política del periodista José Ponce Bernal (Huelva 1898 - Madrid 1940)”. Fue un intelectual que buscó en la política y en el periodismo, como otros intelectuales de su generación, halló la forma de instruir al pueblo, de influir en el pensamiento y de mejorar la vida de la gente.

—¿Fue fusilado?

—No. Fue torturado. Murió en 1940 a consecuencia de las torturas. Sabíamos lo mínimo. La información que había en mi casa eran unas postales que él escribió desde la prisión de Almería. Yo, siendo pequeña leía una y otra vez esas postales. Eran preciosas, maravillosas. Las escribió y las dibujó. Siempre llamaron poderosamente mi atención. Me pareció una persona digna de conocer, pero no sabía cómo, porque mi madre era muy pequeña cuando él murió. El miedo de la posguerra condujo a mi familia a no hablar del asunto. Se quedó en su corazón y no salió.

—¿Qué sabía de él?

—Que había trabajado en Madrid en un periódico que se llamaba “Claridad”. Aprovechando que yo estudiaba en Madrid, cuando estaba en tercero de carrera me fui a la hemeroteca y busqué el periódico. Pasé páginas hasta que encontré su firma y recopilé un centenar de artículos de la guerra. A partir de ellos encontré otros datos, pero ya guiada por el director de mi tesis doctoral, el profesor de Historia del Periodismo, Agustín Martínez de las Heras. Él fue quien me animó a hacer el doctorado. Encontré tantos datos que decidimos hacer una biografía. He de destacar que mi marido y mis hijos me ayudaron y apoyaron durante todos los años de investigación. Les he robado tiempo y me he perdido muchas cosas por hacer este trabajo. Dado el resultado, ha merecido la pena, pero ha sido muy duro. Igualmente he sentido el apoyo de toda mi familia y de los muchos amigos que fueron a Madrid para acompañarme el día de la defensa de mi tesis.

—¿Cuál fue la vinculación de su abuelo con la provincia de Jaén?

—Fue durante la guerra. A mediados de 1935 se fue a Madrid a buscar trabajo. Su idea era llevarse a su familia. Se marchó solo y la guerra lo cogió en Madrid. En aquellos primeros días de guerra, el periódico “Claridad” lo mandó de corresponsal al Frente Sur y se asentó y fijó su residencia en Andújar hasta 1938. Lo nombraron comisario político.

—Fue, entonces, un periodista comprometido políticamente.

—Ser comisario político era algo que hacían muchos periodistas. Era un personaje que animaba a las tropas y a la retaguardia, las arenga e influye en el ánimo y controla la situación. Un trabajo de concienciación para que la guerra les fuera favorable.

—En Andújar debió de coincidir con el poeta Miguel Hernández, quien también fue comisario político del PCE, arengaba a las tropas republicanas y era periodista.

—Seguramente coincidió. Allí se produjo el sitio del Santuario de la Virgen de la Cabeza y Miguel Hernández lo cubrió para el periódico “Frente Sur”. Mi abuelo no nombra a Miguel Hernández en ningún artículo. Seguro que coincidirían. El periódico “Claridad” era importante en aquel momento, porque era el portavoz del ala izquierda del PSOE, la de Largo Caballero. Nació como semanario en 1935, a los pocos meses se hizo diario y desapareció al finalizar la guerra.

—¿Escribió su abuelo crónicas sobre la Batalla de Lopera?

—Sí. Él era el corresponsal y escribió varias crónicas, pero no con una profundidad importante. Eso fue en la Navidad del 36. Hablaba de esos enfrentamientos, de las Brigadas Internacionales y del papel que jugaron en ese momento, pero cuando más artículos le he leído sobre Lopera fue a mediados del 37, en agosto, creo recordar, que hubo también unas batallas bastante duras e importantes en esa zona y es cuando él más cita a Lopera, también a Porcuna, Villar del Río... Pero como Batalla de Lopera no la cita, solo habla de la lucha en el frente para intentar recuperar Lopera y otras poblaciones.

—¿Qué destacaría de la estancia de su abuelo en la provincia de Jaén?

—Él tenía defectos, pero muchas virtudes. Creo que era una persona muy afable, muy cariñosa y cercana. Se hacía de amigos inmediatamente. Se acercaba a la gente de tal manera que se unía a esas personas en cuerpo y alma. Él entabló amistad con el que fue alcalde de Andújar, Francisco Vilches Astillero, y a través de él estableció un círculo de amistad casi familiar. En sus artículos se refleja que cuenta con fuentes importantes para elaborar sus informaciones, mandos del Ejército... Iba con frecuencia, en vehículos oficiales, a visitar los campos de batalla. Otra de sus fuentes eran los evadidos del campo rebelde que se pasaban de bando a terreno leal. Estos eran para él una fuente de primera mano, porque contaban lo que realmente estaba pasando en la zona de los sublevados contra la II República.

La Batalla de Lopera de 1936

Se la conoce como la Batalla de Lopera y fue uno de los enfrentamientos más importantes en el llamado Frente de Andalucía durante la Guerra Civil española. Esta batalla tuvo lugar en Navidad, entre los días 27 y 29 de diciembre de 1936. Murieron varios centenares de brigadistas de la XIV Brigada Internacional, entre los que se encontraban los poetas ingleses Ralph Fox y John Cornford. Hubo 300 muertos y 600 heridos en el bando republicano y 200 bajas en el lado nacional, entre muertos y heridos.