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martes, 13 noviembre 2018
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URGENTE

“La formación on line es el futuro de los estudios universitarios”

Eugenio Domínguez
El rector de la Universidad Internacional de Andalucía considera que la formación virtual seria, contrastada y evaluable es la solución de la mayoría de los estudios universitarios, siempre sin descuidar la calidad

Desde el 1 de octubre de 2013 lleva las riendas de la Universidad Internacional de Andalucía y su deseo es marcharse con la sensación de haber hecho bien las cosas. Y ganas y esfuerzo no escatima para ello, a pesar de las dificultades económicas que atraviesan las universidades andaluzas en general. Además, se vuelca en ayudar para que el olivar sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

—Presentados los Cursos de Verano, Baeza vuelve a capitalizar la educación estival. ¿Qué aspectos se han tenido en cuenta para diseñar el programa de este año?

—Hay varios elementos que caracterizan los cursos de este verano. Uno de ellos es la orientación hacia algunos asuntos que son importantes para la provincia, sobre todo, el olivar. Porque no podemos olvidar que uno de los esfuerzos que se realizan desde muchos frentes en Jaén, encabezado por la Diputación, es conseguir que el paisaje sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y nosotros vamos a hacer todo lo posible para ayudar, a través de los cursos de especialización, como los de revalorización de los sistemas de regadío, con las técnicas que se pusieron en marcha en la Granada que va del siglo XI hasta el XV, en la Alhambra y en el Generalife. Pero, también nos hemos centrado en los temas de carácter social, que son de enorme interés, como los vinculados a la igualdad. Y otra área que siempre nos ha interesado mucho, sobre todo en Baeza más que en los otros campus, es desarrollar el elemento característico de la ciudad que es el de las letras, la música y las artes en general. Otros años tuvimos un éxito bastante grande en las actividades y cursos, incluso llegó a sorprenderme. Son aquellos que tienen que ver con la poesía o con la escritura en general. De hecho, repetirán ponentes que son unos clásicos como Luis García Montero, Joan Margarit, Manuel Rivas y periodistas como Teresa Viejo o Francisco Lobatón, entre otros. No podemos olvidar que Baeza es un referente nacional e internacional, no solo por sus monumentos físicos, sino también por los literarios, que se arraigan, fundamentalmente, en la personalidad de Antonio Machado.

—Se sigue la línea marcada de reforzar la especialización.

—Sí. Debemos tener en cuenta los tiempos que corren. Aquello que parecía una broma cuando entré en esta casa, que le dije a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que íbamos a hacer más por menos, pensé que era una figura retórica pero, al final, se ha convertido casi en un paradigma. Es decir, que si tenemos en cuenta que cada vez los presupuestos menguan más, los gastos se incrementan y no se pueden hacer milagros, tratamos de hacerlo. Reforzamos la calidad de los cursos, aquellas áreas que nos parecen estratégicas y poner mucho esfuerzo personal en ello; no solo de la gente que trabaja en la institución, sino de las personas que viene a impartirlos, que a pesar de reducir los gastos se siguen ofreciendo a venir a Baeza a participar en esa parte del verano en la que nos convertimos en un referente nacional.

—¿Qué tiene Baeza que no tienen los otros campus de la UNIA?

—Es evidente que estamos en un marco incomparable y eso nadie lo puede negar, ni tan siquiera las personas responsables de los otros campus ni los responsables políticos de las provincias donde están ubicadas las sedes. Aquí hay un referente, que es patrimonio artístico y el cultural. Tiene otro elemento único, que es que tenemos nuestra sede en el meollo de esa especie de volcán de producción de energía artística y patrimonial. No estamos a las afueras ni en una aldea cercana, no. Estamos en el centro de la ciudad y, eso, cuando un profesor, conferenciante o alumno llega allí, entra por las calles y termina de subir la cuesta se encuentra con el Palacio de Jabalquinto, rodeado de arte por todos lados, eso produce un elemento que seguro que compensará otros defectos que tenga. Pero no voy a ser yo quién diga cuáles son esos defectos, que sean otros. Yo acepto las críticas con bastante tranquilidad y siempre con el deseo de mejora. Para mí, ahora mismo, el Campus de Baeza solo tiene virtudes.

—Cuando tomó las riendas de la UNIA se topó con un handicap que comparten todas las universidades andaluzas, los problemas económicos. ¿Cómo lleva su reto de hacer más con menos dinero?

—En unos meses cumpliré tres años al frente de la Universidad Internacional de Andalucía y, la verdad, es que lo hacemos con dificultades. Pero es por una sencilla cuestión, por un motivo de solidaridad. Si miras lejos, ves las angustias que pasan otras universidades y otros servicios que tienen que ver con la educación, en general, y con la sanidad. Uno cuando le llega el sentimiento de protestar, resulta que me tengo que acordar de los versos de Calderón, que hay otros que ni tan siquiera pueden tomar las hierbas que voy tirando. Vamos trabajando, pero es difícil, la verdad. Es complicado hacer sinergias con los fondos que se nos asignan, que no son muchos, por otro lado, a tenor de las necesidades de una región tan grande como Andalucía.

—¿Se apuesta, de esta manera, por reforzar las sinergias con las instituciones privadas?

—Por supuesto. Si no fuera por los patrocinadores, que no solo son empresas privadas, sino también instituciones de distinto tipo, muchos de nuestros cursos, másteres propios y cursos de especialización que impartimos fuera de los cursos de verano estarían imposibilitados, porque no tenemos capacidad presupuestaria.

—¿Las dificultades económicas también ha propiciado un cambio en el perfil de los alumnos?

—Tenemos un estudio de la evolución de los asistentes y lo evidente es que se ha incrementado el número de alumnos que ya son titulados, tanto graduados como licenciados. Son personas que buscan, en este tipo de cursos, una mayor especialización y aspectos nuevos. Pero, también hay un porcentaje de gente importante que va a los cursos sin necesidades perentorias, sino, simplemente, porque quieren aprender. Son aquellas personas que se sienten llamadas por el tema como, por ejemplo, con el curso de poesía. Son alumnos que además de ser ingeniero electrónico, por citar un caso, tienen un deseo importante de participar en la poesía porque les llena. Por otro lado, la edad media de los asistentes también ha aumento. Hay que tener en cuenta, en este sentido, otro elemento. Con la nueva estructura de los estudios universitarios de grado y con el acortamiento del periodo vacacional, de tal manera que los alumnos terminan de examinarse, prácticamente, en julio, y en septiembre ya están en la universidad, resulta que les queda solo el mes de agosto y quieren descansar. Por eso, hacemos reajustes con el objeto de no perder ese nicho de asistentes a los cursos. La entrada cien por cien del Plan Bolonia conlleva estos ajustes.

—¿Qué clase de medidas son las que se toman para afrontarlo?

—Antes, organizamos cursos de verano en las distintas sedes de una forma secuencial y en algunos casos se solapaban las fechas, lo que imposibilitaba la asistencia. Además, algunas de las personas que acudían primero a Baeza y, luego, a los de Sevilla, ya no lo pueden hacer. Esto es la cuadratura del círculo y lo que intentamos, ahora, es que no se solapen entre ellos.

—¿Dónde quedan las nuevas tecnologías? ¿Los MOOCs son el futuro?

—Como principio general para la Universidad Internacional de Andalucía y para los cursos de verano, es evidente que debemos tirar por ahí. La formación on line seria, contrastada y evaluable es la solución de la mayoría de los estudios universitarios. Los de postgrados, másteres y doctorados van a ser necesarios para ejercer una profesión, y resulta que algunas de estas personas ya han encontrado un empleo con cursos sin necesidad de estar presentes. Trabajamos en esta línea, pero sin descuidar que la calidad de los cursos, de los materiales que se imparten y de la evaluación, para no convertirse en una especie de academia por correspondencia.

—¿Qué otros retos tiene por delante en este año y medio que le queda?

—Mi objetivo para cuando me marche, dentro de un año y poco, cuando finalice el periodo por el que fui designado, es haber dejado las cosas un poquito mejor de lo que estaban cuando llegué en 2013.

Apuesta por llegar a los mayores

La implantación del Aula de Experiencia va poco a poco. “Requiere financiación, porque con la propia de la UNIA es dificultoso. Por eso, tenemos que buscar patrocinadores, que no es fácil. Pero va bien y tengo mucha ilusión en ella. En el periodo anterior, en el que fui rector de la Universidad de Córdoba, impulsé los estudios de mayores y se convirtió en algo que casi nos mata de éxito. No es que esto vaya a ocurrir aquí, por la dispersión de los campus y por las propias características de nuestra universidad, pero poco a poco irán aceptándose”, defiende.