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URGENTE

“Debemos conservar las tradiciones, son nuestra identidad”

Pilar Sicilia
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12/05/2019
Una de las socias fundadores de la Asociación Provincial de Coros y Danzas Lola Torres de Jaén y que desde la década de los setenta se encuentra al frente del grupo de baile, lucha por conservar las tradiciones del mar de olivos

Hay una pasión inabarcable que impulsa a Pilar Sicilia a luchar por la esencia misma de los jiennenses. Se trata del baile, un arte “de la gente”, que mamó de niña y ahora enseña a las nuevas generaciones en la Asociación Provincial de Coros y Danzas Lola Torres de Jaén. El movimiento, la música, el ritmo y el vuelo de las faldas es tradición viva del mar de olivos y que esta mujer hace todo lo posible porque no desaparezca en el océano de la modernidad tecnológica.

—¿Qué tiene de especial el baile para que se haya convertido en uno de sus pilares vitales?

—No estoy segura, solo sé que llevo toda la vida bailando. Recuerdo cómo con 9 años, cuando vinimos a Jaén, estábamos mi abuela, que era aragonesa y bailaba muy bien, y mi madre, madrileña que cantaba de escándalo. Así que en cada se cantaba y se bailaba. Entonces yo veía a mi abuela moverse y yo intentaba seguirla, tan jovencita como era. Así que imagino que eso me ha calado hondo, que me trae recuerdos de aquella época, con la familia y con los amigos. Porque también nos juntábamos en la plaza y, escondida en un rincón de la escalera, veía a las mujeres bailar rondalla. Así que tomé mucho cariño a esos momentos tan especiales para mí.

—Fue entonces cuando decidió lanzarse y asistir a clases profesionales, ¿verdad?

—Así es, empecé en las escuelas municipales, donde conocí a Lola Torres. Bailaba, canta y, supongo que destaqué. Ella se fijó en mí y por aquel entonces Lola Torres estaba un poco delicada, así que me hacía ir a su casa para enseñarme los pasos y, después, repetirlo yo frente al resto de compañeras para que lo aprendieran. Entonces tenía 11 años.

—¿Cuál fue el siguiente paso?

—Viajé a la academia de baile de Madrid, para aprender flamenco en Casa de Cádiz para tener conocimiento. Lo mejor del mundo de la danza se encontraba entonces en Madrid, así que ahí fui directa. Teníamos un grupo de baile de Jaén y Andalucía, donde practicábamos fandangos, seguidillas... es otra rama del baile, más allá del flamenco. Porque el flamenco necesita de un cantaor, un guitarrista, caja, música en directo... es diferente.

—Pero no solo el baile ha sido su pasión, sino una razón más para descubrir su verdadera vocación, la investigación de la folklore jiennense, a la que se ha dedicado durante décadas. ¿Cuál sería el baile más tradicional de Jaén?

—El melenchón, sin duda. Por desgracia, estamos en una brecha, porque a la gente le gustan, y quieren cantarlos y bailarlos, pero es una costumbre que está decayendo y por la que luchamos para que se mantenga viva. Pasa como con los villancicos. Antes, las emisoras de radio en época navideña ponían muchos villancicos tradicionales y la gente se conocía la letra de numerosas canciones, cada provincia y cada región con sus matices. Sin embargo, ahora es más difícil encontrar villancicos propios, cuando llega la Navidad lo que suena en los altavoces son en inglés. Las tradiciones se van perdiendo y luego, el que quiere aprender, no puede, no encuentra esa información. Por eso nos hemos encargado de recopilarlo, para que continúen entre nosotros. El lado contrario podrían ser las sevillanas, que comenzaron a tener mucha popularidad, las discográficas apostaron por ellas y se conservan en lo más alto. Lo nuestro, los melenchones, en contraposición, al no disponer de ese apoyo económico, se diluye.

—¿Cómo se trabaja desde la asociación “Lola Torres” para conservar este legado jiennense?

—Hemos publicado un disco solo de melenchones. Al principio tuvo mucho éxito, pero luego la venta decayó, esperamos que cuando se acerquen las fechas festivas vuelva a subir. El precio es muy asequible y solo es para pagar los costes de su producción, como la grabación profesional, la impresión de la carátula... los gastos básicos. Nosotros no sacamos nada de beneficio económico, solo el placer de dar a conocer esta preciosa tradición. Durante tres meses nos dedicamos casi en exclusiva a sacar el disco adelante. Tiene algunas canciones nuevas y también otras, ya grabadas en 1990, que se han incorporado a la edición final, por lo que está más completo para que la gente pueda disfrutar de las canciones que se cantaban en su infancia en los distintos pueblos de Jaén y también en la propia capital, temas de toda la vida que traen recuerdos de una época no tan lejana, pero que se difumina.

—También publicasteis un DVD Danzas y Canciones Populares de la Sierra de Cazorla.

—Sí, nos lo patrocinó la Diputación Provincial y se encargaron del pago de la edición. Estamos muy felices con el resultado y muy agradecidos, aunque nos gustaría que hubiera más financiación para iniciativas de este tipo en un futuro.

—Los melenchones, al ser una tradición oral y sonora, imagino que no habrá registro en papel de las canciones, ¿cómo consiguieron las letras originales? ¿Requirió de mucho trabajo de campo?

—(Se ríe) Muchísimo trabajo de campo. Cogíamos el coche y recorríamos los pueblos de Jaén. Buscábamos a alguien que conociera a los vecinos, alguien de confianza para que nos los presentara. Íbamos a centros para mayores, sitios donde se reunían en el pueblo y hablábamos con ellos. Así lo conseguimos.

—¿Cómo eran esos momentos de conversación con los vecinos?

—Muy especiales, han sido los momentos más bonitos de toda la investigación, esos ratos que hemos pasado juntos, charlando. Porque no era solo hablar de una canción, sino que era volver a la infancia, a los recuerdos de cuando estaban de fiesta con sus padres, con sus amigos, sus seres queridos. Nos hablaban de las costumbres del pueblo, de cómo han cambiado las cosas, de esos instantes tan bonitos que son, al fin y al cabo, momentos de su juventud.

—De los jóvenes de entonces, vayamos a los de ahora, ¿cómo ven el futuro de la tradición heredada?

—Las nuevas generaciones no tienen tanto interés como los de antes, están ocupados en otras cosas y cuesta mucho llegar a ellos. Además, donde tenemos la asociación no vienen como antes, tras la peatonalización es más difícil para la gente aparcar en la zona. Antes llegaban, dejaban el coche y se quedaban la hora de clase, pero ahora es más complicado. Lo ideal sería poder disponer de un centro en el Bulevar, es donde está el futuro de Jaén, donde están los jóvenes, y ahí tenemos que estar nosotros también, dando todas las facilidades posibles a los alumnos. Ya hacemos lo que está en nuestras manos, adaptando los horarios para que nadie se quede sin su clase y disfrute de lo que realmente le gusta, que es bailar.

—Una de las tradiciones que tal vez menos se refuerza en Jaén es el uso de la indumentaria clásica, vestir de pastira y de chirri, ellos, ¿Por qué ocurre esto?

—La gente no quiere vestirse, lo cual no tiene mucho sentido porque el pantalón de chirri es el mismo de rociero y poco más. Curiosamente, el traje de pastira es muy valorado en toda España. Fuera de nuestra tierra, piden que lo llevemos en las actuaciones porque es muy vistoso y elegante. La falda es de tela de faena, con listas azuladas que se enriquece con pañoletas rojas y un refajo, también rojo, algo que se aprecia en el movimiento y se considera de suma elegancia.

—¿Es el mismo traje de pastira para toda la provincia?

—Ni mucho menos, cada zona tiene su propio estilo. Esto lo recopilamos mi amigo, ya fallecido, Juan Carlos Navasal Huertas y yo en un libro que tenemos pendiente de publicación. Se titula “Memoria viva: Indumentaria tradicional de Jaén y provincia” y son unas quinientas páginas con el dibujo de los trajes. Han sido once años de recopilación de información, yendo a los pueblos, copiando los diseños de la falda en papel sobre el capó de un coche. En realidad es el resumen de más de treinta años de investigación sobre las tradiciones y la folklore de Jaén. Espero que algún día vea la luz y compartirlo con los jiennenses.

El arte de investigar sobre danza

Madrileña de nacimiento, pero jiennense de espíritu y adopción, Pilar Sicilia es un referente de la investigación del folklore de la provincia de Jaén, tras décadas dedicadas a la recopilación de información y al trabajo de campo, con miles de kilómetros recorridos entre pueblos y aldeas de Jaén con tal de descubrir las tradiciones más arraigadas de los jiennenses, no solo de su vestimenta en los días de celebración, también de las canciones y los bailes que aprendieron los abuelos de los abuelos olivareros.

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