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Escapadas a Puente Jontoya

Con la llegada del verano, los jiennenses encuentran en las urbanizaciones el lugar perfecto para combatir las altas temperaturas en la ciudad, ya que normalmente son más bajas en esa zona
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29/07/2018

La lista de cosas necesarias para “sobrevivir” al verano en Jaén incluye un ventildor, agua en el frigorífico, protección solar y, por supuesto, un buen amigo o familiar que disponga de una casa con piscina en la urbanización Puente de Jontoya. Los vecinos de esta zona están más que acostumbrados a, con la llegada de la época estival, “adoptar” a un (o varios) jiennense que tenga que enfrentarse a las altas temperaturas con solo un abanico como escudo. Además, esta urbanización no solo amplía el número de personas “adoptadas” que disfrutan del refrescante ambiente, sino que muchos jiennenses que viven en la ciudad tienen también su “escondite no tan secreto” en la urbanización. Lugar al que se mudan durante estas fechas, dejando atrás el calor que la ciudad irradía por el cúmulo de personas y de tráfico.

Casi como en estampida. Los jiennenses ven en las urbanizaciones de la capital un oasis en mitad del desierto y, sin pensarlo dos veces, al llegar el verano se escapan con “lo primero que pillan” para dejar atrás la ciudad. Puente Jontoya no podía ser menos. Su población se duplica en estas fechas y, según cuenta Joaquín García, presidente de la Asociación de Vecinos Juntos Ya, no vienen solo desde Jaén, sino que también hay otros que bajan desde la misma capital española, Madrid, para disfrutar del rico ambiente de Puente Jontoya. “Ahora mismo, en la urbanización, nos juntamos todas las familias. Los hijos, los amigos y todos los que se puedan agregar. Las casas están a tope durante el verano”, explica.

La base del verano en Puente Jontoya es “la piscina y la cerveza”. En la urbanización llevan al pie de la letra el consejo de los médicos de mantenerse bien hidratados, tanto por dentro como por fuera. “Así, intentamos pasar el verano de la mejor forma posible”, detalla. Aunque no solo de esto se nutre la urbanización, ya que la época estival es una de las fechas con más movimiento y actividades. De hecho, este fin de semana son las fiestas del barrio, donde según asegura García, todo el mundo intenta disfrutar. Este acontecimiento está especialmente marcado por la música, pues este año trae una gran cantidad de conciertos. Además, no es solo esto lo que hará que los jienennses disfruten de un verano lleno de ocio y diversión, ya que a finales de agosto la entidad vecinal hará una comida de despedida de la época estival. Así, se hará una gran paella de la que podrán comer todos aquellos que se acerquen hasta la zona. La fe también encuentra un hueco en la agenda las tardes de los sábados de agosto, días en los que realizan una misa. “Intentamos, al máximo, que hayan reuniones de vecinos, ya que al estar esto muy disgregado, queremos que en algún momento podemos coincidir todos y nos conozcamos”, comenta Joaquín García.

El tránsito de personas es incesante, sobre todo de jóvenes que van y vienen a los campos y piscinas de sus amigos. De hecho, cada día se bajan del autobús que llega hasta la urbanización decenas de pandillas de chavales “en busca de sus amiguetes”. Sin embargo, “este verano está siendo un poco atípico, porque no hace mucha calor”, dice el presidente de la asociación, quien se muestra algo “preocupado” porque así no apetece tanto bañarse en las piscinas. A pesar de esto, se alegra, en gran medida, de que el verano esté dando algo de tregua en la zona, pues aclara que esto “se agradece por las noches a la hora de dormir. Esto por las noches vale más que todo”.

Dentro de la urbanización, las familias vuelven a reunirse en esta época. Isabel García se encontraba visitando la casa de sus padres y cuenta: “Yo vivo en Jaén, pero en verano me vengo a Puente Jontoya. Tenemos niños pequeños y aquí están muy a gusto. Tienen su piscina y, además, pueden estar con sus primos. Somos varios hermanos y aquí nos venimos todos”. Este traslado al campo hace que los niños estén “encantados”, ya que es algo que hacen desde que eran muy pequeños, según afirma Isabel García, quien añade que son muchos los amigos que se les unen, sobre todo, los fines de semana. “El campo es nuestra segunda casa. Vienen amigos de fuera y como esto es grande podemos dormir todos juntos”, subraya. De hecho, explica que una de sus hermanas vive en Madrid, pero que cada año, cuando llegan estas fechas, baja hasta Puente Jontoya cada fin de semana y deja que sus hijos pasen allí todo el verano porque “lo piden”. “Las vacaciones las relacionan con Jaén y con el Jontoya. Ellos no se han quedado en Madrid ni un verano hasta ahora”, asegura García. Tantas visitas que hacen que nunca lleguen a aburrirse.

Sonia Romero también lleva muchos años bajando hasta Puente Jontoya para alejarse del calor de la ciudad. “Mucha gente de aquí somos ya como una familia. Lo pasamos muy bien, es un sitio que está muy cerca de Jaén”, apunta Romero, quien apunta a que esta tradición ha pasado de generación en generación, pues su hijo siempre la acompaña y ella lo ha hecho durante toda su vida. Romero, es vecina de Isabel García, con quien mantiene una gran amista. Tanto que, según cuenta, son frecuentes los cambios de un chalet a otro durante el día. Estos momentos son los que más aprecian sus hijos, ya que “se lo pasan genial” porque están todo el día jugando, dando paseos en bicicleta o bañándose en la piscina. “Los que más disfrutan son ellos”, afirma.

Otro de los destinos en Puente Jontoya que más nota la llegada del verano (y no por el calor, sino por el aumento de residentes), es el bloque de vecinos que hay en la urbanización. Son un total de 101 pisos en el complejo, de los cuales, solo unas 20 familias viven allí de forma permanente. Pero, con la llegada de junio, comienzan a aumentar muy considerablemente los vecinos, llegando a rozar las 70 u 80 familias. El residencial se convierte, así, en un foco de movimiento, de diversión y convivencia. Son, en definitiva, una gran familia que, cada tarde, bajan de sus casas y pasan las horas bajo el sol o a la sombra de los muchos árboles que se reparten por el parque central del complejo. Sin embargo, el mayor atractivo para todos ellos es la enorme piscina, que cuenta con una zona para los más pequeños, donde el agua roza las rodillas, y otra para lo más mayores (o más altos). Los chapuzones se suceden uno tras otro durante la tarde y el miedo o preocupación no existe en los ojos de los padres, ya que este residencial está completamente cerrado y los coches circulan con gran precaución por la calle que entra a la zona. Además, dentro del agua, tampoco hay ningún peligro, pues Pilar Ramírez vigila desde su provisto puesto de socorrista velando por los niños que chapotean en la piscina, y lo smayores. “Es la primera vez que estoy en esta piscina, pero la verdad es que es muy tranquila. Además, los niños no se portan mal. Siempre habrá algunos que te hacen más caso y otros que menos”, asegura la socorrista, quien indica que los vecinos son “estupendos” y que siempre le ayudan en todo lo que necesitan. “Estoy encantada con esta piscina”, manifiesta. Así, los días pasan, uno tras otro, en el residencial, donde las hamacas son el lugar perfecto para una siesta, donde decenas de bicicletas se amontonan bajo un árbol y los más pequeños corretean de un lado a otro llenado el aire con sus risas.

Durante
el verano la urbanización se nutre
de muchas actividades para el disfrute de sus vecinos

El número de residentes en la zona aumenta, considerablemente,
a partir de junio

Diario JAÉN, el mejor compañero de piscina
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Un par de toallas, unas magdalenas para la merienda de sus nietos y, por supuesto, Diario JAÉN. Pedro Martínez tiene como una de sus grandes aficiones la prensa, en concreto, la lectura diaria de este periódico. Es una forma de distraerse y, además, de estar enterado de todo lo que pasa en su tierra. “Estamos suscritos y yo, como de Jaén que soy, me gusta echarle un vistazo”, asegura. Y esta costumbre no termina cuando Martínez sale de su ciudad, pues comenta que incluso cuando va a Fuengirola compra “su” Diario JAÉN, porque le gusta ver las incidencias de la ciudad, las noticias sobre las obras del centro y, “como está mayor”, le gusta ver las esquelas. “Soy adicto al JAÉN porque el día que no lo leo no me quedo tranquilo. Soy de Jaén y me gustan las noticias a nivel provincial, porque yo mi tierra no la cambio por nada del mundo”, explica. Martínez es un hombre al que le gusta estar informado y, por ello, también usa apps móviles para complementar al diario.