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URGENTE

El vino como energía

La primera célula fotovoltaica creada a través de residuos del vino ha sido presentada en la feria “Vinitaly” celebrada en Verona, el mayor evento
de este estilo en Italia y que promete una nueva forma de obtener energía
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14/04/2019

Conseguir energía limpia a partir de las sobras del vino ya es posible. De hecho, la primera célula fotovoltaica realizada con residuos de la vinificación se ha presentado este miércoles en la feria ‘Vinitaly’ de Verona, el mayor evento de estas características de toda Italia. Esto ha sido posible gracias a ‘Cheers’, un proyecto de la Universidad de Venecia Ca’Foscari, financiado por la Comisión Europea a través del Fondo Social Europeo, en el que también participa el Grupo de Investigación ‘Nuevos Materiales Inorgánicos’, del Departamento de Química Inorgánica de la Universidad de Málaga (UMA). La Universidad de Udine y la Vinícola Serena también son socios del mismo. El profesor de la Enrique Rodríguez-Castellón ha estado presente en el encuentro, junto con la profesora Elisa Moretti, del departamento de Ciencias Moleculares y Nanosistemas de la Universidad Ca’Foscari. Ambos han explicado que lo que se busca con este estudio es recuperar y transformar la basura del procesamiento y la clarificación de los vinos para la construcción de células fotovoltaicas con colorantes orgánicos, las denominadas células de Gräetzel. Según los expertos, el tinte extraído de las sobras del proceso de vinificación capta la luz solar inyectando electrones al semiconductor, capaces de atravesar el circuito externo, produciendo una corriente eléctrica renovable y sostenible, tal y como ha informado la UMA en un comunicado. En definitiva, una alternativa a los sistemas tradicionales, que se basan en células de silicio, más económica, sostenible y eficiente, ya que permiten un reciclaje con bajo impacto ambiental, recuperando las sobras del vino y transformándolas en un recurso ecológico capaz de producir energía renovable.

De hecho, la necesidad de obtener energía limpia cada vez es más importante, sobre todo, teniendo en cuenta que los españoles opinan que las empresas no están comprometidas con la lucha contra el cambio climático, según se desprende de la quinta edición de la encuesta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) sobre el clima, que evalúa la percepción sobre el cambio climático que tienen los ciudadanos en la Unión Europea, Estados Unidos y China. En concreto, el 59% de la población española siente que sus esfuerzos a favor del clima no están respaldados por las empresas, una cifra que está ligeramente por encima de la media relativa a esta misma percepción que han expresado los ciudadanos de toda Europa, que muestran el mismo escepticismo, ya que el 54% de los europeos considera que las empresas no están contribuyendo al compromiso personal de los ciudadanos en materia de lucha contra el cambio climático. Además, cuando se les pregunta sobre las posibles soluciones para animar a las empresas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la mayoría de los españoles (53%) está a favor de establecer medidas reglamentarias estatales, lo que los sitúa cerca de la media europea (52%). En concreto, el 34% de los ciudadanos españoles cree que la reglamentación y las sanciones serían la medida más eficaz y el 19% apunta a los incentivos fiscales, a través de subvenciones y reducciones de impuestos, para fomentar modelos de negocio más ecológicos. La encuesta también revela que los hábitos de consumo de los ciudadanos españoles están muy influenciados por la lucha contra el cambio climático. Así, el 72% de los españoles considera importante el impacto que los productos o servicios pueden tener en el clima al comprar un producto.

La luz solar a través de las trazas del color
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La obtención de energía a través de los restos del vino es toda una novedad que revolucionará el campo de las energías renovables. Según los expertos, el tinte extraído de las sobras del proceso de vinificación obtiene la luz del sol e inyecta electrones al semiconductor, capaces de atravesar el circuito externo, produciendo una corriente eléctrica renovable y sostenible. La Universidad de Málaga ha necesitado del apoyo de otras instituciones para lograrlo, pero es un gran paso para la sociedad.