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lunes, 18 diciembre 2017
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URGENTE

El águila alza el vuelo

La especie, una de las aves en mayor peligro de extinción, se estabiliza en la provincia y hace frente a algunos de los peligros que la han tenido “en jaque”: la escasez de conejos, el veneno, la caza y los tendidos eléctricos
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El águila imperial remonta el vuelo. Y es que los últimos datos sobre las poblaciones de esta especie, una de las aves en mayor peligro de extinción del mundo y exclusiva de la Península Ibérica, señalan que la situación podría cambiar pronto.

Las mayores poblaciones de águila imperial ibérica se encuentran en Sierra Morena, desde Jaén hasta Huelva. En el caso de la provincia jiennense, en la actualidad se encuentran cerca de 40 parejas. “No hace muchos años, las águilas imperiales iban a comer a Castilla la Mancha su presa preferida, el conejo. Pero en Jaén, poco a poco, se ha dado un repunte de las poblaciones de conejo ligados a la campiña, y sabíamos que cuando entraran para alimentarse cada vez se verían más. Así que ahora nos encontramos que las imperiales de Sierra Morena regresan a sus ‘cuarteles de alimentación’ en la campiña de Jaén, cuando hace unos años era muy raro”, explica Francis Pulpillo, integrante de la Sociedad Ibérica para el Estudio y la Conservación de Ecosistemas (Siece) y de la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Jaén).

Precisamente, la alimentación era uno de los problemas para la supervivencia del águila imperial ibérica. De esta forma, un punto muy positivo para que cada vez se encuentren más aves está ligado a las poblaciones de conejo: “Es importante saber, a la hora de trabajar con una especie, que su recuperación esta muy ligada a la de las poblaciones presa. Y en este sentido también resultó fundamental la puesta en marcha de otro gran proyecto, Iberlince, para el refuerzo poblacional con conejos en las zonas en la que se encuentra el lince ibérico, lo que al final resulta positivo para las dos especies”.

Una cuestión, en definitiva, de “estructurar el sistema”. “La pirámide ecológica está rota, y tenemos que, poco a poco, trabajar para intentar equilibrarla”, manifiesta Francis Pulpillo.

Otro de los problemas a los que se ha enfrentado el águila imperial ibérica ha sido al veneno: “En la actualidad, y gracias al trabajo de asociaciones conservacionistas y la Junta de Andalucía, se ha reducido considerablemente. Aun así, de vez en cuando notamos pequeños repuntes en sitios puntuales, lo que supone, si se extrapola, un peligro para la expansión de la especia”. Con respecto a la caza furtiva, en los últimos años se constata, apunta Pulpillo, un gran cambio de mentalidad en el mundo cinegético.

Pero sin duda, el obstáculo más grande al que se ha enfrentado la especie hasta ahora es el de los tendidos eléctricos. “Nada más que la campiña de Jaén es un campo de minas. De hecho, 1.250 pájaros murieron electrocutados en el último año, entre ellos el águila imperial o el cernícalo primilla. Y lo mismo ocurre a nivel nacional”, apunta Pulpillo. Por este motivo, se encuentran proyectos como “Pon un tendido en tu punto de mira”. Una red de voluntariado para la localización de tendidos eléctricos peligrosos para las aves, y exigir con antecedentes su modificación según los parámetros anti-electrocución. De los últimos casos, recuerda que hace unos 5 o 6 meses encontraron un pollo electrocutado en la zona de Linares “y me consta que hay muchos más”.

Aun así, la población de águila imperial, reconoce, se ha estabilizado y se ha producido un repunte en su mantenimiento tras años de trabajo, con lo que es previsible que en próximos años sean más las parejas que se asienten en la provincia. “La verdad es que ahora se puede encontrar la especie en, prácticamente, toda la provincia. Cuando empecé, por el año 2000, estaba bajo mínimos e, incluso, no había censos reales en los territorios. Y poco a poco fueron saliendo más parejas”, afirma.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

El águila imperial ibérica es una especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae. Hace casi un millón de años se produjo la primera glaciación importante del cuaternario. Entonces, el águila imperial era una especie esteparia que habitaba en Eurasia. Pero con la llegada de los fríos, se refugió en los territorios más cálidos del sur, como la Península Ibérica. Y allí encontró el conejo. Cuando el hielo se retiró, quedó aislada por 4.500 kilómetros de bosques caducifolios que no le permitieron volver.