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jueves, 23 mayo 2019
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URGENTE

Con el poeta Marcos Canteli Vigón

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Con el fragmento, regenera el discurso hacia lecturas fragmentadas, solipsistas, opacas como modernidad de la falta de sentido. La inteligibilidad se reúne en el dolor y el absurdo. La opacidad se propone como estética del significante.

Heredero de las traducciones de Robert Creely, aboga también, al igual que el pintor Robert Rothko, por el expresionismo apartándose de la narración de la realidad y la naturaleza, explorando las emociones. Su objetivo, como en el expresionismo consiste en eliminar la narrativa y las descripciones para expresar la esencia de los sentimientos.

En su libro Reunión (1999) manifiesta una moderna poesía esencial, que mantiene más radical en Enjambre (2005) al estilo de Wesphalen, arremolinándose las palabras desde un vacío y constatación de falta de significados: /como espectro de oquedad había celdas que una mano ni/ tamiza ni conjura carracas en los árboles moscas sed/.

En Su sombrío (2005) hiende el bisturí de lo concéntrico y el despojamiento referencial, y en el que parte de esa óptica del palimpsesto. Intertextualidad es un vocablo emparentado con palimpsesto para identificar el proceso en que una obra literaria remite a otra. El intertexto, según lo define Helena Beristáin, es el conjunto de las unidades en que se manifiesta el fenómeno de la transtextualidad, “trascendencia textual del texto”, dado en la relación entre el texto analizado y otros textos leídos o escuchados, que se evocan consciente o inconscientemente o que se citan, ya sea parcial o totalmente, ya sea literalmente, ya sea renovados y metamorfoseados creativamente por el autor. Para Luis Bagué Quílez la depuración retórica y el fragmentarismo tienden, en Canteli, con irisaciones originales.

Para Canteli el animal pensante es un idiota al querer significar. Se trata de una ilegibilidad de fondo aproximada a sus palabras clave. Desde Reunión y Enjambre su absurdo arremolina las palabras, hacia un sentido distinto de los ecos vanguardistas. Con un enjambre de palabras ofrece retazos sueltos, inconexos, sin unidad. Su fraseo es esticomítico, aforístico, próximo también al haiku, a golpes de sinapsis y nonsense, con algunas señales de inteligibilidad.

Los homenajes a Audelino Canteli en “Canal mínimo”, muestran una elegía desde la metonimia y la sinécdoque.

En Catálogo de incesantes (2008) aumenta la riqueza del lenguaje de una precariedad existencial: / mi animal de aprendizaje, entre el desarraigo memoria por sendero, y ahí sí, un amago de pasadizo, en la escritura de una hemorragia de luz. Como propone Elena Medel “catálogo se concibe como mosaico, muestra completa pero anárquica, una imagen sobre imagen que es reflexión sobre reflexión”: § pulso antiguo por delante, sin remedio orgánico / fractal tu hora que de amor supura pero escribe en piedras candentes §. Es brizna (2011) esencializa formalmente su discurso y lo encripta en este sentido: /mi metódico murmullo conmigo contigo los pastos la mañana/.