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domingo, 18 noviembre 2018
13:35
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URGENTE

“El golpe en Cataluña lo paró el Rey, la Justicia y el pueblo”

alejo vidal quadras
Presidente del PP catalán, entre 1991 y 1996, actualmente se muestra muy crítico con este fuerza, mientras elogia a Ciudadanos. Reclama acabar con el adoctrinamiento de los nacionalismos y cree que en su comunidad hará falta reeducar a parte de la población

—¿Qué cree que ocurrirá tras los resultados de las pasadas elecciones y con el precedente del referéndum?

—El golpe de estado no pudo con el Estado, aunque el Gobierno fue débil, el Rey, la Justicia, el buen pueblo español lo paró. Con unos dirigentes fugados, que cuando aparezcan por aquí, serán detenidos, y otros en la cárcel, el porvenir de la imaginaria república catalana es corto. En las próximas semanas, la mayoría exigua separatista presentará un candidato libre de cargas judiciales y se formará un gobierno, constitucional. Retóricamente, se mantendrá un discurso independentista, pero se volverá al cauce de la realidad. En cuanto a Junqueras, Forn y los Jordis, todo apunta a que estarán bastantes años en prisión. En el plano social, todo depende de los que se oponen al separatismo. Esta experiencia amarga servirá para que Cs aumente su fuerza en Cataluña y cabe esperar a que el PSOE, pese a sus veleidades nacionalistas, procurará que la opinión pública cambie. Frente a la pasividad del PP y el PSOE, durante 35 años, la sociedad catalana ha sido bombardeada por ideas perversas, sobre agravios inexistentes; un lavado de cerebro en las escuelas y en la TV3 y un riego de Cataluña con subvenciones para contentar a la gente. Todo eso ha de revertir y se debe reeducar a la sociedad.

—En el referéndum, hubo violencia en las calles ¿puede ir a más?

—Los golpistas utilizaron a los mossos para impedir que las órdenes de los tribunales se cumpliesen. La mayoría de estos 17.000 agentes armados cumplió órdenes de sus mandos que no eran legales. La responsabilidad es de los golpistas, los policías y guardias civiles, dadas las circunstancias, con miles de fanáticos en las calles en actitud provocadora, obraron de modo ejemplar, hubo más heridos entre los primeros que los segundos, de los que solo tres fueron hospitalizados. No se llegará más allá, la sociedad catalana, pese al adoctrinamiento, es civilizada, desarrollada y sensata. En la práctica, pese a sus inflamados discursos, todos los golpistas se someten ya al orden legal. Es un movimiento subversivo que ladra más que muerde. Para derrotar a un estado de derecho, hay que usar mucha fuerza y yo no veo a Puigdemont y Junqueras haciendo eso.

—No se si conoce las declaraciones de Gabriel Rufián, diputado de ERC, que insinuó que con sus impuestos se pagan los comedores de sus primos de Jaén.

—Es repugnante. Los españoles pagamos impuestos en Andalucía y en todos los sitios que sufragan los gastos del Estado, al igual que los ingleses y los italianos. Plantear este tipo de reivindicaciones egoístas, excluyentes y ofensivas para compatriotas deshonra a quien lo dice.

—Jaén está bastante alejada de la convergencia, por eso hubo y hay emigración a Cataluña, ¿cómo cree que sientan aquí reivindicaciones como las nacionalistas?

—En Cataluña hay más de un millón de andaluces, como hay muchísimos de otros territorios, si no fuera por esta aportación, desde hace cien años, hoy Cataluña tendría dos millones y medio de habitantes y tiene siete y medio. Es tan o más española que cualquier sitio. Toda la construcción doctrinal se basa en mentiras; como la balanza fiscal; Cataluña está muy bien tratada y no expoliada. Tendría que estar agradecidísima y satisfechísima de formar parte del país. Todo lo que dicen es falso y hay 2 millones y pico de catalanes prisiones de ello. Esta situación ha llegado porque el nacionalismo, que viene de finales del siglo XIX, tiene que ser combatido en el campo de las ideas y ese combate no lo ha dado nadie. El PSOE y el PP facilitaron a los nacionalistas los instrumentos políticos y financieros para llegar al golpe de estado. Esperemos que cambien de actitud.

—¿Por qué dejó VOX?

—En 2014 intenté presentarme a las europeas al frente de una opción liberal conservadora auténtica. Por poco no se consiguió, después, los actuales dirigentes de VOX emprendieron un partido que no coincide con mis ideas. Soy una persona que cree en el proyecto europeo, liberal y procuro hacer política de una manera responsable. Si uno no está cómodo en un sitio, se marcha.

—Es usted muy crítico con el PP, partido en el que tuvo un gran peso, mientras que a Cs le ve mucho futuro. ¿En qué momento están uno y otro?

—El PP transpira un aire de proyecto acabado, sin capacidad de estimular, dirigido por tecnócratas y desidiologizados. Ciudadanos, sin ser perfecto, transmite esperanza. Para un votante medio español, que cree en la libertad, la unidad nacional, en una economía de mercado, en las empresas como generadoras de empleo, Cs es mucho más atractivo para millones de españoles y puede llegar a desplazar al PP.

¿Que prefiere Alejo o Aleix?

—Me siento tan bien nombrado de una forma como de otra (ríe). Eso es muy típico en Cataluña. La obsesión por ello es enfermiza y de los nacionalistas, hay que ser lo que uno es con naturalidad: soy catalán, español, europeo y todo de manera simultánea, enriquecedora y compatible y cuando esté en Jaén estaré en mi país. El nacionalismo es excluyente, hay que acabar con esas neurosis identitarias.