Por una retribución justa para los que trabajan en el olivar

La negociación de la PAC o la modernización, claves para el avance del sector

07 may 2019 / 08:30 H.

Detrás de la producción del aceite hay un esfuerzo ingente de muchas personas, en el caso de la provincia familias al completo que tienen en esta cultura milenaria y en el mar de olivos su principal sustento. Pero son muchos los retos a los que tiene que hacer frente el sector y, sin duda, según explican las organizaciones agrarias, el primero de ellos pasa por una estabilización en los precios. “El agricultor pierde dinero cada día que pasa porque el aceite se está vendiendo por debajo de los costes de producción, y tenemos que buscar una solución al problema”, explica el secretario provincial de Coag Jaén, Juan Luis Ávila, al tiempo que recuerda que en la actualidad no hay excedente ni problemas de superproducción: “Lo que tenemos son cosechas muy grandes y otras muy bajas. Y enlazar unas con otras es complicado. Para ello evitar esas oscilaciones de precios, de las que se beneficia la industria y los envasadores, tenemos que buscar mecanismos, y de ahí la unidad de acción de las organizaciones”.

En este sentido, el secretario general de UPA Jaén, Cristóbal Cano, apunta: “Llevamos muchos años esforzándonos desde el campo, produciendo de forma más sostenible, con uso cada vez más racional de los recursos y la modernización de las almazaras en la búsqueda de la calidad. Cada vez somos más conscientes de adelantar fechas para la recogida, de separar la aceituna del árbol y del suelo... pero es en la comercialización donde algo está fallando”. Al tiempo, subraya que una retribución justa para los agricultores es buena para toda la cadena: “Cuando hemos tenido los precios en origen a 3 euros o superiores se ha consumido todo el aceite y nunca hemos tenido una campaña excedentaria. Pero la caída en origen no se traduce en la misma proporción al consumidor, y ese margen se queda en la distribución y en los intermediarios”, recrimina.

Como un “desastre” tacha Luis Carlos Valero, gerente y portavoz de Asaja, la situación en cuanto a los precios. “La producción es muy buena, pero ante esas oscilaciones de 4 euros que llegamos a tener a ahora los 2 tendremos que pedir, al igual que ya hemos hecho en Jaén las tres organizaciones agrarias, las medidas oportunas para regularizar el mercado”, apuntó. Iniciativas que pasan, manifestó, por una extensión de norma para la autoregulación del mercado, a fin de regularizar los años excedentarios frente a los sedentarios; la negociación de la Política Agraria Común (PAC) una vez que tras las elecciones se conforme el parlamento europeo, y la posibilidad de incidir en el almacenamiento privado.

El precio es uno de los grandes retos para el sector, pero quedan otros muchos que apuntan las tres organizaciones agrarias para que gane en competitividad, como la modernización y reestructuración del olivar para que pueda competir con las nuevas plantaciones, y el mantenimiento de la apuesta por la calidad, sumada a las buenas prácticas en cuanto a la comercialización del “oro líquido”. Pero también les preocupa cómo están afectando las nuevas plantaciones en el bajo Guadalquivir que, entienden, supone un problema para el olivar tradicional, que genera empleo, riqueza... En este sentido, piden que se diferencia el olivar en sierra que el de campiña por cuestiones de calidad. Además, están pendientes de que los 300 millones de euros del Plan de Desarrollo Local lleguen al medio rural.

algunos grandes retos para el sector

caída en los precios de origen

Enlazar campañas y que no haya oscilaciones tan grandes de precios según la campaña es uno de los principales retos del sector, y de heho ha unido a organizaciones agrarias como Asaja, Coag y UPA en la búsqueda de soluciones. Porque lo que pretenden conseguir es una respuesta general, no para un año en concreto.

Fijación frente a la “España vaciada”

El impulso al olivar es, sin duda, una de las formas de fijar la población en uno de los territorios que forman parte de la ya conocida como “España vaciada”. “El olivar lo supone todo. Es la base de nuestros pueblos porque muchas familias viven en torno al cultivo, por lo que tenemos que protegerlo como sea. Pueden traer todas las ayudas y rebajas fiscales que quieran, pero en el medio rural lo que hacen falta son precios en los productos agrícolas y ganaderos”, afirma Ávila. En unos términos similares se pronuncia Valero: “Necesitamos un acicate para que la gente no abandone los pueblos. Jaén ha perdido en los últimos 5 años más de 40.000 habitantes. O evolucionamos para que en el mundo rural la población se fije al territorio o mal vamos”.

A esta fijación del territorio a la que contribuye la agricultura y la ganadería Cristóbal Cano suma otros beneficios del cultivo. “Gracias al olivar somos freno al cambio climático y a la erosión y generamos biodiversidad. En definitiva, lo que buscamos es una sostenibilidad triple de las explotaciones: económica, social y medioambiental”, apunta.