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miércoles, 19 septiembre 2018
18:42
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URGENTE

Algo se mueve en el Museo Íbero de Jaén. Llegan las primeras piezas que conformarán la colección del centro. Materiales de Baécula, Piquía (Arjona) y Fuente de Piedra (Málaga). Seguimos avanzando y llenando de contenido este espacio único dedicado en exclusiva a los íberos”. Es el tuit de la cuenta oficial de la Consejería de Cultura que, a las 15:56 de ayer, era la prueba de que ya falta menos para que el centro internacional, dedicado a la primera gran cultura de la Península, esté a pleno rendimiento. Es decir, que dejará de ser el continente de la brillante, aunque temporal y limitada exposición de “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”, para acoger una gran muestra, a la altura de los 26 millones de euros, invertidos en su construcción. Al espacio dedicado para el almacenaje de estas instalaciones comienzan a llegar decenas de cajas, procedentes de tres importantes yacimientos, excavados por los arqueólogos del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, referente para el estudio del mudo íbero, que dirige Manuel Molinos.

Cada uno de los conjuntos atesora una gran riqueza, como explica el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén y comisario de la exposición inaugural del museo, Arturo Ruiz. Parte de lo hallado en suelo arjonero, a partir de 2010, cuando llegaron los arqueólogos, ya está expuesto en el espacio museístico. De hecho, es clave en la muestra confeccionada para la apertura del esperado centro. Las cráteras localizadas en la tumba principesca de Piquía, del siglo I, sirven de hilo argumental para conocer a estos antepasados, a los arquetipos ibéricos. No obstante, el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica aún tiene otras piezas en su poder, procedentes de otros enterramientos hallados junto al del noble, que tienen como destino el nuevo museo, inaugurado, el 11 de diciembre de 2017, por Felipe VI.

Del cerro de Las Albahacas, en Santo Tomé, escenario de la batalla de Baécula en el 208 antes de nuestra era, también empiezan a llegar al Museo Íbero los restos del enfrentamiento entre las tropas del cartaginés Asdrúbal Barca y el romano Escipión el Africano. Hay unos dos mil objetos catalogados que, como explica Ruiz, permiten documentar, con profusión, un hecho histórico de gran transcendencia, con la posibilidad de conocer los usos y costumbres de la época, los equipos con los que contaban los soldados de ambos bandos y la participación de los mercenarios íberos, ya que también hay vestigios de su paso por este campo de batalla, una tropas locales que, previo pago, se pusieron al servicio de los dos bandos. En cuanto a la necrópolis de la Noria, en el municipio malagueño de Fuente de Piedra, data del siglo VI antes de nuestra era y está conformado por un conjunto de túmulos que afloraron gracias a la labor del centro de investigación de referencia sobre los íberos, dependiente de la Universidad de Jaén. De este lugar arqueológico de Málaga ya hay expuestas piezas en el marco de “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”.

A finales de mayo, el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, informó que, hasta la fecha, el nuevo espacio museístico había recibido unas 50.000 visitas. En esta comparecencia, el representante de la Administración regional aclaró que, al contrario de lo previsto inicialmente, la colección permanente, que se estima que cuente con unas 3.500 piezas, no estará lista hasta mediados de 2020, un año después de lo anunciado en un primer momento. El museo abrió sus puertas tras veinte años de un sinfín de vicisitudes políticas y burocráticas.