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Los gamberros de las pintadas manchan el corazón de la judería

Vecinos denuncian la aparición de garabatos y pintarrajos en la Plaza del Rostro, donde está la escultura de Ben Saprut
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28/07/2018
  • DAÑOS. Algunas de las pintadas realizadas en la Plaza del Rostro.
    DAÑOS. Algunas de las pintadas realizadas en la Plaza del Rostro.

Jaén lleva años intentando saldar una vieja deuda con la comunidad sefardita, aquellos judíos antiguos que, durante siglos, formara parte de la memoria colectiva de esta ciudad. Sin embargo, la voluntad y las buenas intenciones chocan de lleno con los actos vandálicos. La Plaza del Rostro, el corazón de ese entramado de callejuelas estrechas que conservan la estructura urbana propia de la cultura judaica, amaneció ayer llena de pintadas: en el suelo, en las paredes, en los cantones... Manchas de pintura en forma de manos y garabatos con nombres ensucian casi todos los rincones de ese pequeño espacio del casco antiguo de la capital jiennense, que el Ayuntamiento convirtió hace un par de años en el símbolo de la comunidad judía. No hay que olvidar que en esa plaza está la escultura del ilustre jiennense Hasday Ben Saprut, famoso médico y farmacéutico, que fuera en el siglo X ministro de dos califas, Abderramán III y Al-Hakan, además de convertirse en el mejor mediador con la cultura musulmana y la cristiana. Los vecinos de la zona se han quejado en numerosas ocasiones de los actos vandálicos. Sin embargo, lamentan que la gamberrada ahora ha ido demasiado lejos.

El problema de las pintadas no es nuevo. Todo lo contrario. Es un asunto que castiga desde hace mucho tiempo a casi todos los edificios históricos y artísticos de la ciudad. La propia Catedral, la Basílica Menor de San Ildefonso y el Arco de San Lorenzo tienen huellas de garabatos perpetrados en meses anteriores. También otros edificios representativos de la capital, como el Museo de Arte Íbero, sufren esos groseros pintarrajos desde hace años, sin que nadie sea capaz de poner freno a los vándalos del espray, que siguen libres y sin castigo. Y es que no parece haber solución a un problema que parece endémico. A pesar de las sucesivas iniciativas de todos los gobiernos municipales que, a bombo y platillo, han declarado la “guerra” a las pintadas en los espacios públicos. Una batalla que, de momento, está perdida.

La Fiscalía quiere terminar con esa sensación de impunidad y abrió diligencias de investigación para tratar de localizar al autor de las pintadas en una de las fachadas de la capital, registradas hace ahora año y medio. No hubo resultados. La Policía sí que fue capaz de identificar a los que perpetraron los garabatos en el Museo de Arte Íbero pocos días después de ser inaugurado. Recibieron una sanción económica. El concejal de Seguridad, Juan Carlos Ruiz, ha reconocido, en más de una ocasión, que existe “un problema de vandalismo” y señala la complejidad del asunto, porque es muy difícil vigilar todas las calles de Jaén a todas horas. Mientras tanto, los gamberros del espray siguen a lo suyo.