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domingo, 18 noviembre 2018
13:35
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URGENTE

Acaban de cumplirse quince años desde que ocurrió la catástrofe del Prestige. Fue el 13 de noviembre de 2002, sobre las 15,15 horas, cuando los servicios marítimos recibieron una llamada de socorro que alertaba de una vía de agua en el ‘Prestige’, un petrolero con 27 tripulantes que navegaba a 28 millas de Fisterra (A Coruña) con 77.000 toneladas de fuel. El acontecimiento desembocó en una situación sin precedentes que dejó la costa gallega llena de “chapapote”. Afortunadamente el tiempo y la solidaridad de miles de españoles restableció la normalidad. Desde Jaén se desplazaron decenas de voluntarios dispuestos a aportar su granito de arena. Fue el caso de los bomberos de Jaén, que ahora publican en las redes una fotografía para recordar a los compañeros que colaboraron en la retirada de chapapote. Ellos estuvieron allí, fueron todo un ejemplo de solidaridad como muestra las imágenes.

DENUNCIA DE GREENPEACE

Cuando se cumplen 15 años de la marea negra del Prestige, el mayor desastre ecológicoacaecido en las costas, Greenpeace denuncia que España no ha aprendido la lección y que continúa sin estar preparada para afrontar catástrofes ambientales con solvencia.

El accidente del Prestige frente a las costas gallegas, el 13 de noviembre de 2002, afectó a 2.600 kilómetros de uno de los tramos más ricos, diversos y productivos del litoral. Hoy en día se desconoce aún el alcance del impacto de la marea negra ocasionada por el accidente. En todo este tiempo no se ha elaborado ningún estudio integral de la caracterización, evaluación y cuantificación de todos los impactos de la marea negra.

Greenpeace considera que son tres las principales causas de la mala gestión: en primer lugar la decisión de alejar el buque magnificó la catástrofe ambiental. Por otro lado, el hecho de que la información ofrecida por las distintas administraciones fue escasa y, en ocasiones, falsa. Y por último, la insuficiente valoración de la dimensión medioambiental del siniestro agrandó su impacto. A esto se suma que la industria petrolera aprovecha los recursos naturales pero no se hace cargo de su responsabilidad con las consecuencias derivadas de su actividad económica.