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domingo, 23 septiembre 2018
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URGENTE

Las verdades de “Spirigomez”

Vídeos, manifestaciones y duras críticas a la Junta, “por no defender lo público”
  • INDIGNADO. Andrés Gómez, junto a un deteriorado cartel informativo, en el Hospital Médico-Quirúrgico.
    INDIGNADO. Andrés Gómez, junto a un deteriorado cartel informativo, en el Hospital Médico-Quirúrgico.

Jesús Candel no era popular hasta que, por su cuenta y riesgo, movilizó a miles de personas en Granada, indignadas por la gestión hospitalaria de la vecina ciudad. Toda España lo conoció por su sobrenombre “Spiriman”, tras obligar a la Junta a rectificar y contribuir, en buena medida, a la destitución del exconsejero de Salud, Aquilino Alonso. Al preguntar al enfermero Andrés Gómez Martínez si es el “Spiriman de Jaén”, se ríe. “El Spirigomez”, bromea. Lo cierto es que el granadino y el jiennense tienen en común lo mismo, denuncian que algo huele raro en el Servicio Andaluz de Salud y son capaces de llegar lejos con su mensaje. Gómez, profesional sanitario de 60 años —comunista y sindicalista activo, pero hace 20 años, precisa—, que fue profesor universitario y cuenta con publicaciones y premios en su haber. Es, al mismo tiempo, portavoz de la Marea del Cucharón y de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad que están detrás de movilizaciones ciudadanas y mensajes virales que, movidos a través de las redes sociales, llegan lo suficientemente lejos como para obligar a la Administración andaluza a replicar en ruedas de prensa.

“Si quieres puedes acudir a cualquier reunión de la plataforma, son públicas, y ves lo que hacemos. En las primeras estuvo el PSOE, dos de sus propuestas están incluidas en el decálogo de reivindicaciones, aunque luego no las firmó. También estuvieron el PP, IU y Podemos, aunque la plataforma se ha reconstituido poco a poco. Los partidos no están, pero se adhieren ciudadanos, asociaciones de vecinos y pacientes. Se ha socializado y ciudadanizado. Lo que hacemos se decide por votación sin más historia”, deja claro. Esta norma se cumplió, por ejemplo, antes de lanzar el vídeo del 22 de agosto en el que, en la quinta planta del Hospital Neurotraumatológico, tratando de abrir puertas cerradas y mostrando pasillos vacíos, quería probar que es incierto que están a disposición de los ciudadanos todos los recursos de la sanidad pública en Jaén. El gerente del Complejo Hospitalario, José Luis Salcedo, le respondió, sin citarlo, que estas instalaciones están inactivas por obras. “Trabajo justo debajo, solo habría que cerrar once camas, las del ala corta de la quinta planta, no doscientas. Y puede estar justificado que no se use el quirófano de Traumatología por los trabajos este año, ¿pero y el de antes, y el otro y el otro?”, insiste. Ante las acusaciones de difamación e intereses partidistas, razona: “No queremos hacer daño, sino poner de manifiesto que están degradando la sanidad pública, si hace daño al PSOE, ellos verán el motivo”. “Como usuario no quiero que mi salud esté en manos de empresas que ganan dinero con la enfermedad”, argumenta, y cree que los “bocados” al sistema responden a intereses económicos, al “capitalismo puro y duro”. Gómez sostiene que vivía muy tranquilo hasta que hace algo más de un año se implicó con los compañeros de la cocina de El Neveral, en cuyo “desmantelamiento” está el origen de la Marea del Cucharón, de ahí su nombre. Cree “incomprensible” que los gestores apuesten por una multinacional para dar de comer a los pacientes, en lugar de mantener el viejo método, que generaba unos ingresos de 7 millones de euros a proveedores locales y, al contrario del nuevo, no generaba rechazo sindical. “Saber que te está estafando y hacer oídos sordos tiene un nombre, no lo voy a decir”, apostilla.

“La sanidad tiene recursos para funcionar 100 veces mejor, pero la gestión es así, porque el PSOE dice que defiende lo público para luego hacer lo contrario”, insiste, y recuerda que hay más propuestas “lógicas que se descartan, a pesar de estar avaladas por un estudio y el Parlamento andaluz, como abrir las cuatro plantas de El Neveral, para atender a los pacientes que solo precisan cuidados mínimos. Ello repercutiría en un ahorro de siete millones de euros anuales, a creación de 64 puestos de trabajo y descargar los otros centros. Sobre si teme algún tipo de represalia por su beligerancia, opina: No he cometido falta alguna. Tengo un trabajo de 7 horas, con veinte minutos, por ley, para poder desayunar, merendar o cenar y lo dedico a esto”. La voz de la plataforma, que deja claro que no mienten con los datos, todos oficiales del SAS, avanza que los “recortes” llegarán a la Fiscalía y el Defensor del Pueblo.