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URGENTE

La cosecha de secano en peligro

Más de 30 millones de olivos necesitan que llueva de manera urgente
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16/09/2017
  • SEQUÍA. La falta de lluvias provoca que la aceituna se seque.
    SEQUÍA. La falta de lluvias provoca que la aceituna se seque.

No hay paños calientes. La cosecha de secano está en peligro. El olivar necesita que llueva hoy o mañana o, como mucho, en los próximos días. La aceituna se arruga en los árboles por la falta de precipitaciones, por lo que el cultivo comenzará a tirarse o formará muy poco aceite en su interior. El árbol será egoísta y utilizará el agua que tiene para sobrevivir. En casos extremos, su mecanismo de autoprotección, dictado por la “madre” naturaleza, es sabio. Primero se protege él. Luego, Dios dirá.

Jaén afronta unas jornadas críticas que marcarán el próximo año. Si llueve, la cosecha que se ve en los árboles saldrá adelante, lo que le hará contar con una producción media (puede ser similar o levemente inferior a la del año pasado). En cambio, si el cielo sigue como hasta ahora, el campo jiennense camina hacia el abismo, que se plasmará en una baja producción, menor renta agraria para más de cien mil familias y un desplome en los jornales que darán desde finales de noviembre.

ESCASEZ. El delegado de Agricultura del Gobierno andaluz, Juan Balbín, fue rotundo: “Necesitamos que llueva ya. Si no lo hace tendremos menos aceite del que esperábamos. Hasta ahora, hemos confiado en que Jaén tendría una cosecha muy similar a la del año pasado. Pero, ahora vemos que se nos cae. La falta de precipitaciones puede mermar mucho la producción. Por suerte, contamos ya con alrededor del 50% de los olivos de regadío, lo que nos da una estabilidad año tras año”. No obstante, con este cálculo, más de 30 millones de olivos necesitan que el cielo les regale agua. Y no hay espera. El año pasado llovió, pero en noviembre. Y, aunque parecía que beneficiaría a la cosecha, lo que hizo fue que se retrasara. Después, los agricultores veían que llevaban aceituna con peso, pero los rendimientos eran bajos. El olivar cogió agua, pero le llegó en un periodo en el que ya había casi terminado la lipogéneses (el proceso de formación del aceite). Por eso, el agua se quedó dentro del fruto y engordó la aceituna, pero cuando llegaba a las cooperativas seguía siendo agua en vez de aceite de oliva.

Los expertos señalan que el olivar necesita entre 500 y 600 litros para desarrollarse con normalidad. Es verdad que, si se mira una enciclopedia, deja bien claro que se trata de un cultivo de secano. En cambio, la modernización de la agricultura jiennense y los últimos avances han hecho que cada vez sea menos de secano y más de regadío, sobre todo, si se quieren mantener los parámetros de producción que existen hasta ahora. La nueva olivicultura deja clara la relación de que con más agua existe una cosecha mayor. Sin embargo, el secano no se reparte por igual en la provincia. De ahí que La Loma y algunas partes de la Campiña tengan más cosecha que El Condado o el olivar de montaña, que tienen más problemas para acceder al riego.