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viernes, 22 septiembre 2017
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URGENTE

El “robo fácil” que acabó en crimen

Los acusados de matar a un anciano tratan de despistar sobre la autoría del homicidio, con tres versiones distintas
  • “COLABORADORES TORRECAMPEÑOS”. Antonio M. C. y David V. P., sentados en el banquillo de los acusados.
    “COLABORADORES TORRECAMPEÑOS”. Antonio M. C. y David V. P., sentados en el banquillo de los acusados.

Ionut “sabía donde estaba el dinero”. Fue una de las coincidencias en la declaración que prestaron en la Audiencia Provincial Samir C. y Florin B. P., dos de los tres acusados, junto a Ionut Daniel B., por el crimen de Manuel Capiscol Zafra y la paliza que recibió la hermana de este, Beatriz. Estos dos ancianos octogenarios se despertaron sobresaltados la madrugada del 31 de enero de 2015 cuando, según el relato del Ministerio Público, el trío accedió a su vivienda para perpetrar un robo. Buscaban un botín de 100.000 euros y creían que era un golpe fácil, en “una casa vacía”, así se lo prometieron a la presidenta del tribunal de la Sección Tercera, Esperanza Pérez Espino. Sus versiones sobre lo ocurrido también tienen en común que no se desplazaron hasta la provincia jiennense por intuición, sino guiados por un soplo. La información fue facilitada por un “sobrino” o “nieto”, ya que fueron variando el grado de parentesco, a un torrecampeño, Antonio M. C., apodado, “Toni Bareta”, y este a su vez se la transmitió a Ionut Daniel B., con el que tenía relación. El “negocio” incluía la entrega de una parte de lo sustraído por los tres ladrones, en torno a 15.000 euros, a sus contactos locales, también procesado y sentados ayer en el banquillo. La mayor de esta suma debía ir a parar al supuesto familiar, David V. P. y el resto a “Toni Bareta”.

Samir C. declaró en su lengua vernácula, auxiliado por una intérprete, aunque, en ocasiones, contestaba antes de que le tradujeran la cuestión planteada, lo que demuestra que entiende el castellano. A preguntas del fiscal Cristóbal Fábregas aseguró que, convencido por Ionut Daniel B., se desplazó expresamente desde Zaragoza para el asalto. En su versión, cuando el anciano fue atacado, él estaba en la planta baja de la vivienda del número 10 de la calle Tomillar, junto a Florin B. P. Esto es importante, porque, así, se buscó una coartada para el más grave de los hechos juzgados, la paliza letal a Capiscol Zafra. “Cuando subí vi a Ionut sobre el anciano”, afirmó en la sala. Cuando el letrado de la acusación particular, Luis Pedro Pérez, quiso que le explicara quién pegó a “doña Beatriz”, le echó la culpa a Florin B.

“Señoría no necesito que me traduzcan”, aclaró Florin B., también nacido en Rumanía, que compareció con un aspecto muy distinto al de la fotografía que circuló tras su arresto en Zaragoza. En lugar de la cresta de pelo que coronaba su cabeza entonces, lucía el pelo largo, aunque recogido, y vestía una chaqueta; una imagen, en general, más formal que sus compañeros de banquillo.

A preguntas del abogado de la familia asaltada, aseguró que entró en la casa de los hermanos Capiscol Zafra con la cara oculta por un pasamontañas, pero, “por si acaso”. Lo mismo hizo Samir C., apuntó, mientras que Ionut Daniel B. optó por cubrirse la cara con unas bragas militares. Así, como hicieron los otros dos compatriotas considerados autores materiales, admitió que usó un “disfraz”, lo que supone un agravante penal. Poco más, con su testimonio dio a entender que casi se limitó a ser el chófer que condujo a lo largo de los 650 kilómetros que separan la capital maña de Torredelcampo. Explicó que se asustó mucho cuando escuchó a la hermana del fallecido gritar: “Manuel, ¿qué pasa?” y que instó a sus compinches a marcharse lo antes posible. “Samir me contó que el Daniel se había levantado (de la cama donde había caído sobre el anciano) para buscar el dinero y que el hombre intentó levantarse otra vez y que él saltó encima y le dio en la cabeza con el puño y con el codo. Daniel me contó que cuando salió hacia la puerta vio a la mujer y entonces la agredió”, detalló. “Solo participé en el robo”, insistió, con la intención de presentarse como convidado de piedra en los truculentos hechos y darle mayor participación a los otros dos. “Samir comenzó a beber, compró 2 o 3 litros de cerveza y comenzó a hablar”, de esta forma conoció con exactitud, tal como apostilló Florin B., que el golpe, en lugar de ser el éxito que esperaban, había terminado de forma violenta y sin ni tan siquiera haberse logrado mucho dinero, solo unas cuantas piezas de oro y 300 euros que había en un sobre. “Si se lo que hay en la casa no salgo de Zaragoza”, reflexionó en voz alta.

A Ionut Daniel B., también rumano, le preguntaron por las heridas que presentaba en sus nudillos. “¿Usted no entiende que me golpeé con el techo y con un hombre ( en una discoteca)?”, le respondió a uno de los letrados de la defensa, que pretendía hacerlo caer en una contradicción que reforzara la hipótesis de que agredió, al menos, a uno de los ancianos. No obstante, admitió sin tapujos haber atado y pegado a la hermana del fallecido en la boca y en las costillas. Sobre su encontronazo con Manuel Capiscol Zafra, que sí confesó, aclaró: “Se despertó, me pegó sin querer y yo le empujé; levanté otra vez la mano y entonces Samir ya estaba al lado mía y se subió encima del hombre”. No se enfrentó a Manuel Capiscol Zafra, porque, “estaba fumado”, lo que le hizo optar por reducir a la mujer. “Samir tenía sangre en las manos y no hablamos de nada hasta el segundo día”, relató en la sala.

la acusación pide 23 años de prisión

La acusación particular en el caso, ejercida por Luis Pedro Pérez, reclama 23 años de prisión para los cinco acusados, tanto para los que se consideran como autores materiales del robo y las brutales agresiones, como para sus supuestos colaboradores. La Fiscalía solicita 19 años para Ionut Daniel B. Samir C. y Florin B. P., y cuatro años para los dos torrecampeños. Las indemnizaciones van de los 49.220 euros que pide el Ministerio Público a los 78.220 que plantea al letrado que representa a la familia.

“Nosotros somos los sobrinos”

Los dos hermanos asaltados no tenían hijos y sus familiares más cercanos son los cuatro sobrinos que acudieron ayer a la primera sesión del juicio. Sentados en las primeras filas de la sala, no ocultaban su indignación durante las declaraciones de los acusados, sobre todo, cuando se hablaba de la implicación de un pariente. “Nosotros somos los únicos sobrinos”, explicaron. Hoy está previsto que declare su tía, Beatriz Capiscol Zafra, agredida por los autores del robo y testigo de la muerte de su hermano.

Planes al calor de la “base de coca”, en plena campaña de la aceituna

“Me arrepentí y me olvidé”, explicó Antonio M. C., uno de los dos torrecampeños detenidos como colaboradores de los tres rumanos que reconoció que había hablado de la posibilidad de robar una importante suma de dinero en casa de los hermanos Capiscol Zafra con Ionut Daniel B., durante una de las temporadas que este había vivido en el pueblo, al encontrar trabajo en la campaña de la aceituna. “Sabía que iban a robar”, insistió, aunque dejó claro que, cuando planteó esta posibilidad, consumía “base de cocaína”, lo que le influía negativamente. Del mismo modo, no negó que había tratado de buscar antes a otras personas que le ayudarán para el asalto, por la imposibilidad de cometerlo él, con problemas de movilidad y “miedo a las alturas”. De hecho, llegó a dar nombres de otros torrecampeños ante la sala, implicados en los hechos según él, y se presentó como una víctima más de lo ocurrido. “Si me voy a la cárcel voy a salir por el hospital”, aseguró. El supuesto familiar de los hermanos a los que robaron, con el que iba a compartir el botín, David V. P., se limitó a negar su relación de parentesco. Sobre el hecho de que su nombre saliera a colación, cree que Antonio M. C. se aprovechó de su “fama” por anteriores delitos, para, así, ganarse la confianza de Ionut Daniel B.