El lío de las ayudas agobia al olivarero y colapsa el sistema

Angustia en las organizaciones agrarias en la tramitación de la PAC

30 mar 2016 / 09:15 H.

Lo odian. Miles de agricultores jiennenses, después de coger el fruto y podar el olivar —algunos no han terminado aún—, ya están con la carpeta llena de papeles de un lado para otro. Y lo peor es que cuentan que, pese a que su idea es acabar cuanto antes, les suena a historia interminable. La tramitación de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) resulta un auténtico lío. Por eso, muchos van a la cooperativa o a la organización agraria y se vuelven con las manos vacías. A veces, es porque se ha caído el sistema. Otras porque se dan cita para dentro de unas semanas o porque la ayuda que van a pedir todavía no está disponible.

“Tenemos una sensación de angustia y desbordamiento. Es un auténtico desastre. No le echo toda la culpa a la Junta porque la PAC resulta muy compleja y algunas cosas que dependen del Ministerio tampoco funcionan. Además, están bastante receptivos y nos escuchan, pero esta provincia realiza más de la mitad de todas los expedientes de ayudas de Andalucía. En cambio, todo depende de Sevilla. No puede ser que se repartan más de 2.000 millones en esta comunidad y, al final, todos estemos cabreados. Algo falla”, dice el secretario general de COAG, Juan Luis Ávila.

Los técnicos se encuentran con auténticas “patatas calientes”. Llegan los agricultores y, en ocasiones, se encuentran un auténtico embrollo de ayudas —Pago Base, ambientales, zonas desfavorecidas, jóvenes y ganaderas, entre otras—. Algunas están disponibles. Otras, no. Por eso, quien tiene una cita, tal vez, no le vale. Otros que sí que las podrían aprovechar, pues no la tienen. De esta manera, poco a poco, surge la angustia, el colapso y los nervios. Y por si fuera poco, a veces, el sistema no funciona y no se pueden consultar las incidencias. O llega una carta que hay que revisar.

“El problema es que no han salido todas las ayudas a la vez, lo que genera un gran retraso. Además, a esto hay que añadir los problemas informáticos que genera el sistema”, afirma el vicepresidente de Cooperativas Alimentarias de Andalucía y jefe de los servicios técnicos de Asaja, Cristóbal Gallego. Por otro lado, el gerente de Cooperativas Alimentarias de Jaén, Antonio Guzmán, añade: “Sí que tenemos una cierta sensación de agobio por la complejidad del sistema y por los problemas que se han derivado. También llegan cartas que hay que revisar y todo esto ralentiza mucho. Y lo peor es que el tiempo sí que nos aprieta”. Miguel Montávez trabaja en Asaja. Se encarga de atender a los agricultores y realizarles las ayudas: “Se trata de una campaña muy complicada. Tenemos que repasar las incidencias del año pasado, aún hay dudas con las asignaciones de derechos y los incentivos agroambientales ni se pueden realizar aún porque no están aprobados. En Asaja damos citas conforme podemos tramitar los expedientes. Hay gente que viene y que luego tiene que volver porque sus incentivos aún no se encuentran disponibles, por lo que retrasamos la cita todo lo que podemos”. No obstante, lo habitual pasa por ver un enorme bullicio en las sedes de las organizaciones agrarias a primera hora de la mañana. Los agricultores acuden para pedir cita, tramitar su ayuda o intentar aprovechar un hueco de alguien que ha faltado a la cita. “Mientras tanto, los bancos hacen las sencillas. El resto para nosotros”, añade Juan Luis Ávila. Jaén presentará más de 100.000 solicitudes de ayudas. Todas se tienen que hacer en estos días. De ahí los nervios, el agobio y la angustia de agricultores y técnicos.

Cartas que llegan tarde, citas que no se dan e incentivos aún “en el aire”

Todas las entidades colaboradoras consultadas coinciden en señalar que las cartas certificadas que reciben los agricultores se muestran como uno de los grandes problemas en este proceso complejo. “Llegan cartas y hay que ver lo que dicen. Los olivareros nos las traen y tenemos que repasarlas”, afirma Antonio Guzmán. “Las cartas contienen alegaciones que, en ocasiones, ya se encuentran solucionadas. Además, unas llegan en enero, otras en febrero y el resto durante estos días”, dice Juan Luis Ávila. “No tiene sentido que les envíen ahora cartas que algunas cuentan con fecha de diciembre”, añade Cristóbal Gallego. En cambio, si al agricultor le llega, corre a la organización para que vean lo que dice y le solucionen la incidencia. En cambio, muchas ya se han subsanado. Por otro lado, existen citas que no se pueden dar porque hay incentivos que todavía no se han concretado o, lo que es lo mismo, están aún “en el aire”.

Juan Luis Ávila y Miguel Montávez coinciden en una afirmación: “Nos tememos que vamos a afrontar una campaña tan angustiosa como la que sufrimos en 2006. Los expedientes son muy complicados y el sistema no funciona de una forma que nos permita avanzar”.