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URGENTE

“Cerraron el cementerio antes de la hora fijada”

Inmaculada Aceituno, que se quedó encerrada en el camposanto, lamenta el mal funcionamiento del servicio
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18/05/2018
  • MUY AGRADECIDA. Inmaculada Aceituno, con dos de los bomberos que la “rescataron”.
    MUY AGRADECIDA. Inmaculada Aceituno, con dos de los bomberos que la “rescataron”.

Inmaculada Aceituno García fue la mujer que, el pasado miércoles por la noche, se quedó encerrada en el cementerio de San Eufrasio. “No fue mi culpa. Cerraron la puerta antes de las siete y media, la hora que estaba fijada en el horario”, explica esta valdepeñera de 34 años que, finalmente, tuvo que ser rescatada por los Bomberos de Jaén utilizando una escalera. “Es una experiencia más”, relata la mujer, una intrépida deportista que ha viajado por medio mundo practicando alpinismo, escalada, bicicleta o esquí: “No me salté la tapia, porque la telefonista del 112 a la que avisé no me dejó”, bromea, entre risas. Inmaculada Aceituno explica que no conocía la existencia del cementerio de San Eufrasio, al que llegó casi por casualidad en la tarde el miércoles: “Estaba buscando aparcamiento y llegué hasta la puerta. Entré y me pareció un lugar que merecía la pena ser visitado”, aclara. Dio un paseo, hizo fotos con su móvil de algunos de los panteones y llegó hasta la fosa común en honor a los represaliados en la Guerra Civil. “Empecé a leer los nombres que hay en la lápida, buscando a personas que se apellidaran como yo. Sobre las siete y diez, quise marcharme y ya me encontré la puerta cerrada. Ahí están las llamadas que hice al 112”, asegura.

La mujer contactó con Emergencias para poner en conocimiento su situación. Se puso en marcha todo el dispositivo para “rescatarla” del cementerio. Finalmente, los Bomberos utilizaron una escalera para poder acceder al interior las dependencias y emplearon este mismo método para ella pudiera salir: “Se portaron maravillosamente bien conmigo. Lo pasamos fenomenal y nos reímos mucho”, recuerda. Sobre su estancia en el camposanto, Inmaculada Aceituno asegura que sintió “mucha paz”. De lo que no guarda muy buen recuerdo es del “interrogatorio” al que, una vez en la calle, la sometió un policía local: “Llegó a insinuarme que estaba en el cementerio profanando tumbas o realizando actos vandálicos. Entiendo que está haciendo su trabajo, pero no tuvo buenas formas conmigo”, explica. Además, también lamenta que le dijeron que tenía que hacer frente a la “factura” por el servicio prestado por los Bomberos: “No es mi culpa haberme quedado encerrada en el cementerio, porque lo cerraron antes de la hora fijada. No me pueden pedir ahora que pague. Los mismos bomberos me dijeron que realizan muchos servicios de este tipo en parques públicos”, asegura. Y concluye, medio en broma y medio en serio: “Lo que me queda claro es que me fío más de los muertos que de los vivos”.