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URGENTE

“Actitud cauta ante el alcohol”

trinidad ortega
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30/11/2016
  • profesional. Técnica de la Asociación AJAR Trinidad Ortega.
    profesional. Técnica de la Asociación AJAR Trinidad Ortega.
La técnica de la Asociación Jiennense de Alcohólicos Rehabilitados explica los cambios producidos en los últimos años en el perfil de los enfermos, así como en la visión que tiene la sociedad de estas personas. La profesional del colectivo subraya la incidencia de educar a los menores respecto a una actitud cauta y responsable frente al consumo de la sustancia

—¿Cuál es el perfil de una persona que acude a la asociación para pedir ayuda?

—El perfil de las personas que acuden a la asociación ha cambiado en los últimos años. Hasta hace poco, acudían hombres de mediana edad con problemas de alcoholismos, acompañados de un familiar, en la mayoría de las veces su pareja. En la actualidad este perfil ha cambiado, ya que son muchos los jóvenes de entre 19 y 30 años que vienen a la asociación para ser tratados de policonsumo —consumo de dos o más sustancias, normalmente alcohol y cocaína—. Además, ha aumentado el número de mujeres con problemas relacionados con el consumo de alcohol que deciden ir a la asociación para ser atendidas en terapia, en su mayoría con cargas familiares. AJAR también atiende a los familiares de los adictas, que sufren las consecuencias de la enfermedad al convivir con ellos.

—¿Tardan mucho los enfermos en reconocer su problema?

—La mayor parte de las personas que acuden a la asociación lo hacen porque ya no soportan más la presión de su entorno o de sus familiares. En la mayoría de los casos, vienen para ser tratados de forma obligada, bien por su pareja, los hijos o problemas con la justicia. Esto hace que tarden más tiempo en reconocer su problema. Cada persona vive de forma diferente su proceso de recuperación, por lo que es difícil determinar el tiempo que cada uno tarda en reconocer que tiene una adicción. Por lo general, tienen que pasar muchas sesiones de terapia hasta que toman conciencia de que padecen una enfermedad.

—¿Ha avanzado la sociedad a la hora de no estigmatizar a este tipo de enfermos? ¿Por qué?

—El avance es notable, cada vez está menos estigmatizada la enfermedad y quienes la padecen. Antes, cuando se hablaba de una persona alcohólica, todo el mundo tenía una imagen preconcebida de esta. Pero, hoy día, cualquiera puede padecer la enfermedad, el alcoholismo no distingue la posición social, la edad o el sexo. Esto es debido a que cada vez el alcohol está más al alcance de todos y, a pesar de las prohibiciones legales, se comienza a consumir a edades cada vez más tempranas, y llega a ser la anfitriona en cualquier actividad de la vida diaria.

—¿Cree que los menores no reciben una educación adecuada respecto al consumo de alcohol?

—La educación respecto a esta problemática es fundamental. Es una responsabilidad de todos, desde el seno familiar, hasta las aulas de los centros educativos, pasando por los medios de comunicación y las distintas administraciones. Educar es formar en conocimientos y dar información sobre los riesgos que supone el consumo de alcohol, así como mostrar las consecuencias que produce este consumo. Hasta ahí, los menores reciben una educación adecuada, pero falta un tercer componente que se refiere a la actitud frente a la sustancia. Hay que educar a los menores para que tengan una actitud cauta y responsable.

—¿Qué herramientas tiene la asociación para abordar el problema?

—Cuando una persona da el paso y acude a la asociación, le damos una grata acogida y ponemos a su servicio los recursos disponibles para su recuperación. La herramienta principal es la terapia. Las terapias están organizadas en función de la fase en la que se encuentran las personas en tratamiento. Es primordial la atención terapéutica que la asociación presta a los familiares de los enfermos. Además, AJAR cuenta con un Centro de Tratamiento Ambulatorio, es decir, de consultas externas con cita previa.

PERFIL

la historia de un colectivo muy activo

La Asociación AJAR fue fundada por un alcohólico que, en un periodo de abstinencia, consideró que la forma de ayudar a la gente con su mismo problema sería con la constitución de una asociación de alcohólicos. En 1984, seis personas que, tras vivir algunas experiencias trágicas y conscientes de una problemática que requiere una gran atención especializada, decidieron asociarse sin ánimo de lucro para combatir todo tipo de problemas que giren en torno al alcohol. La primera sede estuvo en la calle Maestro Bartolomé, donde empiezan las primeras terapias grupales de autoapoyo de enfermos. Definitivamente, es en 1985 cuando AJAR se inscribió en el Registro de Asociaciones.