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martes, 25 septiembre 2018
13:52
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URGENTE
El máximo representante de la asociación que agrupa los periódicos y los editores de noticias del mundo visitó las instalaciones de Diario JAÉN para conocer de primera mano el proceso de producción de información del periódico de la provincia jiennense y los cambios y las estrategias de innovación y desarrollo que tiene en marcha la empresa

—Usted, que representa a las empresas editoras de noticias del mundo, cada mañana, ¿Qué hace para estar informado?

—Pues, cada mañana, escucho la radio y leo el periódico. Generalmente, tengo dos o tres en mis manos para ver qué se dice. También utilizo la tableta. He de decir que me gustan mucho las noticias de negocios, que son las que sigo con gran interés cada día cuando accedo a los medios de comunicación para informarme.

—¿Es usted de los que se levanta y acude a los quioscos para comprar el periódico?

—No. Estoy suscrito a varios medios de comunicación que me llegan cada jornada.

—¿Cómo ve el presente y, sobre todo, el futuro de la prensa escrita en el mundo?

—Las noticias no dependen tanto del medio que utilicen, sino del contenido, sobre todo, del valor que tienen para la sociedad a la que te diriges. Da igual cómo lleguen a las personas, porque lo importante no es el medio, sino el enlace y la conexión. Aquí creo que está el futuro de las noticias, que va ligado a los años que están por venir para la prensa escrita.

—¿Qué importancia tiene para un medio de comunicación conectar con su sociedad y cuáles cree que son las claves para poder conseguirlo?

—El periodismo tiene que dar una serie de respuestas, que es lo que pide la gente a los medios de comunicación. Actualmente, existen diferentes maneras de hacerlo. Un buen ejemplo sería el periodismo de investigación que realizan algunos profesionales, pero no es el único. Tenemos que estar con la sociedad y muy ligados a los cambios que se producen, pero la gente busca soluciones, especialmente, en estos días. Así pues, un buen periodista tiene que conocer esos cambios para contar con una buena aproximación y un buen punto de vista de estos cambios dentro de su manera de escribir y de trabajar.

—Su organización está muy implicada a la hora de transmitir la innovación a las empresas editoras. ¿Cómo lo hace?

—Piensa que todo en este mundo y en el futuro se basa en la cultura de la innovación. Creo que su pregunta es relativa a la prensa escrita. Antes, solo había una manera de pensar sobre cómo se hacen las noticias, pero la cultura de los medios y de la comunicación dice o indica que hay que recopilar las noticias, escribir y distribuir después de imprimirlas correctamente. También vender la publicidad para obtener una rentabilidad. Este es el trabajo del periodista. Así ha sido durante más de un siglo, es decir, desde mediados del siglo XIX. Ahora mismo, las noticias se reinventan porque estamos dentro de un nuevo modelo de periodismo. Entonces, todas las corporaciones periodísticas tienen que trabajar para cambiar y reinventarse. No obstante, el mejor modo de cambiar es trabajar otras disciplinas o habilidades. Tenemos que encontrar la manera de implementar todas esas nuevas ramas, disciplinas y esas nuevas maneras de comunicarse. Este es el reto que tienen las organizaciones para realizar el cambio hacia una nueva era que está marcada por un pulso más digital e inmediato.

—Las facultades de Comunicación, en las que se estudia Periodismo, están llenas de mujeres, que son clara mayoría frente a los hombres. En cambio, luego vemos que en las redacciones no hay tantas ni, sobre todo, en el acceso a los puestos directivos o de mando dentro de un periódico. ¿Qué hacen las corporaciones editoras para cambiar esta situación y propiciar una igualdad real?

—Es verdad que no existe una incorporación totalmente homogénea, ni correcta. Durante el pasado diciembre, tuvimos un congreso en el que abordamos este asunto para fijar estrategias en los puestos directivos. Somos una organización en el ámbito mundial de editores y de periódicos. Fue un simposio sobre estrategias para la inclusión de los nuevos directivos. Nosotros, como organización mundial, tenemos que ser una referencia para que nos sigan el resto. Nuestra obligación pasa por mostrar cuál es el camino y la dirección, pero existe mucho que discutir sobre este tema en el mundo porque hay muchos editores y muchas particularidades en cada uno de ellos. No se trata de un asunto sencillo para abordar, pero no hay duda de que se trata de un tema que tenemos que tratar.

—Otro de los problemas que encuentran los medios de comunicación es cómo rentabilizar las ediciones digitales. ¿Hay algún modelo o fórmula?

—Sí. Tenemos que trabajar para buscar la rentabilidad. No es fácil, ni lo será durante los próximos años. Como dije al principio de esta entrevista, el valor importante no está en la propia noticia, sino la conexión del medio de comunicación con su sociedad y con la manera de relacionarse. Esta tarde, hablábamos de la frase de Thomas Edisson. Fue el director de Diario JAÉN, Juan Espejo, el que la puso en la pantalla y a ella me remito: “Realmente no se tiene una gran cantidad de datos sobre el tema y sin datos. ¿Cómo podemos llegar a conclusiones definitivas?”. Resulta complicado saber cuál es la medida para llegar a toda la audiencia y el público. La mayoría de las veces, la gente no necesita, ni acepta, que las noticias sean patrocinadas o subvencionadas. Las personas nunca han pagado por la información a lo largo de la historia de la industria informativa. Por eso, las noticias han necesitado una subvención, una publicidad o un patrocinio.

—¿Entonces, cuál tiene que ser el equilibrio para mantener una rentabilidad para que los medios de comunicación sobrevivan y las personas continúen con información de calidad y cargada de veracidad?

—Tenemos que buscar un equilibrio entre los contenidos de pago y otro tipo de información que podría ser libre. Existen algunos temas o noticias que tienen que ser contenidos de pago, pero también encontrar algunas informaciones con contenidos gratuitos. Una de las obligaciones en el camino de los periódicos está en la búsqueda de su propia audiencia. Para ello, tienen que trabajar en los datos personales, aunque con responsabilidad y siempre dentro de la normativa. De esta manera, es cómo mejor se pueden conseguir esos objetivos porque serán capaces de conocer cuáles son las preferencias de la sociedad con la que trabajan y, en definitiva, en la que tienen que operar y sobrevivir.

—¿Qué le ha parecido Diario JAÉN? ¿Qué opinión tiene después de la visita y conocer un poco la estructura?

—Es un periódico apasionado y eso me gusta. Sois una empresa que creéis en el futuro y estáis súper bien conectados con vuestra sociedad. Además, os sentís muy orgullosos de esa conexión. Creo que disponéis de mucha afinidad con las nuevas generaciones, es decir, con los niños y las personas más jóvenes. Considero que Diario JAÉN cuenta con un ADN muy bueno para caminar hacia el futuro.

—¿Qué consejo nos daría?

—No soy bueno dando consejos, por lo que prefiero no hacerlo. Por eso, tienen que tomar sus decisiones para el futuro.

—¿Conocía Jaén?

—La verdad es que no. Nunca había estado antes.

—¿Qué le parece?

—Pues, he llegado en tren y han venido en coche para recogerme y traerme hasta el periódico. Hasta ahora, no me ha dado tiempo a nada. Sin embargo, me ha sorprendido ver esa inmensidad de olivos. Mires hacia donde mires solo ves olivos y olivos. Son miles, millones de árboles que te llaman mucho la atención. Y no solo por el árbol en sí, sino por la manera en la que están colocados y por la forma de cuidarlos que tienen los agricultores. Estoy deseando de conocer más y tener una mejor opinión.

Un referente en la empresa informativa internacional

Asumió el cargo de CEO de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA), el 1 de octubre de 2012. Desde finales de 2008 trabajó en el Ministerio de Cultura y Comunicación francés como Director del área de Prensa y Nuevos Medios de Comunicación y durante su ejercicio, fue impulsor de los “Estados Generales de la Prensa Escrita”, una Asamblea General que surgió como respuesta del gobierno francés a las dificultades económicas que afrontaba la industria de la prensa durante la recesión económica. De 2004 a 2008 trabajó como Director de desarrollo de Edipresse Publications SA en Lausana, Suiza, siendo responsable del área de investigación de mercados y lectores. En 1997, como Gerente regional de IFRA (Asociación de Investigación FIEJ-INCA), fundó y dirigió IFRA-Suroeste de Europa, la filial de IFRA para los países francófonos y la Península Ibérica. En el año 2000, coincidiendo con el lanzamiento en español de la revista internacional de IFRA “Técnicas de prensa”, creó la filial IFRA Ibérica, para atender más específicamente las necesidades del mercado hispanohablante. Antes de unirse a IFRA por primera vez, trabajó durante tres años para la publicación comercial diaria La Tribune Desfossés en París, primero como Director de publicidad y luego como Director de relaciones con los clientes. Tras licenciarse en el Instituto Europeo de Administración de Empresas (AIE) en París, comenzó su carrera profesional trabajando como consultor para varias empresas de medios franceses y organizaciones profesionales como: Libération, Groupe Sud-Ouest, Syndicat de la Presse Quotidienne Régionale, Syndicat de la Presse Parisienne, Syndicat des Quotidiens Départementaux y Nouvelles Messageries de la Presse Parisienne. Vincent Peyrègne es miembro fundador la SND (Society for News Design) francesa.

—¿Cree que los medios de comunicación provinciales tenemos más probabilidades de supervivencia que los nacionales en esa transición hacia el futuro gracias a la vinculación con la sociedad de la que usted hablaba antes?

—Sí. Aquí tenemos un claro ejemplo en Jaén. Los medios nacionales se han ido con las ediciones provinciales o regionales que tenían y por las que apostaron hace tiempo con mucho dinero. En cambio, vosotros continuáis todavía aquí. Este es un buen ejemplo de que contáis con una buena conexión con vuestra sociedad y disponéis de muchas más oportunidades que el resto. Los periódicos tradicionales no pueden trabajar en esta era digital solos, sino que necesitamos crear redes para cooperar y trabajar juntos con otros medios. Se tienen que establecer diferentes áreas del negocio editorial para trabajar conjuntamente.

—¿Y el público está lo suficientemente formado y educado?

—Todavía no. La educación es parte de la responsabilidad para saber distinguir entre las noticias verdaderas y las falsas y para mantener una afinidad con el medio de comunicación. De esta manera, los editores no tienen toda la culpa, sino que la gente joven y su cultura educativa también tiene mucho que decir. Por eso, veo mucho futuro en labores, como las que hacen ustedes, porque son capaces de formar a su sociedad y fortalecer los vínculos que le unen con ella.

—Si se navega por las redes sociales, vemos que muchas personas comparten noticias que son falsas. ¿Cómo se pueden combatir este gran problema?

—Hay muchas iniciativas en la actualidad. Existen 50 países con iniciativas diferentes a cargo de editores, pero vemos que contamos con un incremento del 30% durante cada año. Cada vez hay más personas que se suman a la hora de atacarlas y combatirlas. Una de las primeras cosas es tener en cuenta estos movimientos, ver que se trata de un problema que debemos atajar para intentar desbancar estas noticias falsas y atacarlas. Existen muchos ejemplos de marcas y compañías famosas que trabajan para atajar las noticias falsas. Hay que decir esto es falso y eliminarlo. En cambio, lo más importante es saber que existen generadores de noticias falsas. Pero, no vamos a entrar en eso. Se trata de un sistema para automatizar, pero es mejor no abordar ese asunto. Creo que hay que hablarle a la audiencia, al público joven para que sepa lo que es una noticia y lo que no lo es. Hay que dar instrumentos a los jóvenes para que sepan las diferencias entre las noticias verdaderas y las que no lo son. La prueba está en el trabajo de vuestro director, Juan Espejo, en el programa de Prensa Escuela, que acude a los colegios para formar a los niños. Estas personas sabrán con más claridad distinguir entre las noticias verdaderas y las falsas. Hay que educar a los jóvenes. Básicamente, es educación, educación y educación. No hay otra clave. Las noticias falsas siempre van a estar ahí, pero lo único que hay ahora de nuevo es la velocidad a la que se distribuyen y llegan a las personas.