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lunes, 15 octubre 2018
17:42
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URGENTE

Una institución joven, con una constante formación del personal docente y comprometida con la investigación. Eso es la Universidad de Jaén en la actualidad, justo cuando se cumple el 25 aniversario de su creación, y que dedica uno de sus primeros actos conmemorativos a una de sus principales bazas: su capital humano. De hecho, hoy se celebrará en el Aula Magna el reconocimiento al profesorado y al personal de administración y servicios por su dedicación en este primer cuarto de siglo de vida de la institución académica.

“Yo era profesor titular de la Universidad de Granada y, cuando se puso en marcha el proyecto en Jaén me pareció ilusionante, y me decidí a trasladarme aquí”, explica Juan Manuel de Faramiñán, nombrado recientemente profesor emérito, por lo que a pesar de tener los 70 años se mantiene en activo en la institución a la que, confiesa, quiere tanto: “Profesionalmente tengo la cátedra de la UJA, lo que en la vida académica es un paso importante, y estoy seguro de que dentro de la Universidad hay mucho futuro. La última satisfacción que he tenido es que mi hijo se ha doctorado aquí en Derecho, por lo que la saga continúa”, reconoce de Faramiñán.

Por su parte, Alfonso Ureña, que desde Granada pasó a la UJA para impartir asignaturas de Informática dentro de la diplomatura de Empresariales, y posteriormente trabajó en la creación del departamento de Informática, recuerda aquellos primeros años: “En el plano personal me ha supuesto mucho trabajo, pero como estaba todo por hacer era muy bonito e ilusionante. Todo lo tuvimos que construir desde cero, y, con mucho esfuerzo y medios limitados, conseguimos estar donde estamos, puesto que en el caso de mi área ocupa los primeros puestos a nivel nacional e internacional, según en ránking de Shangai”.

“El balance de estos 25 años —explica por su parte Eulogio Castro— es tremendamente positivo. Probablemente, la Universidad es el elemento que más ha contribuido a la modernización y el avance de la sociedad jiennense”. Incluso, en su opinión, las expectativas se han visto superadas por la realidad, puesto que la UJA ha favorecido un desarrollo social, económico y cultural impensable sin su participación. Entre las cuestiones aún por hacer, las tiene claras: “Considero que hay que acercar más la UJA a la ciudadanía en general y a los sectores productivos, los tradicionales por una parte, pero también servir como catalizador para nuevas oportunidades de desarrollo”.

Luis Segura apunta a que su paso por la UJA le ha dado muchas satisfacciones, no solo desde el punto de vista profesional: “Me posibilitó estudiar Derecho y vivir una doble experiencia como PAS (personal de administración y servicios) y estudiante. Incluso hice los cursos de Doctorado y estuve a las puertas de la tesis doctoral”. De este tiempo destaca la creación del Campus Científico y Tecnológico de Linares, al tiempo que entiende, entre los retos futuros, la necesidad de difusión de estas instalaciones. Y la ampliación de titulaciones, también en Jaén, donde está la expectativa del grado de Medicina. En esta misma línea se expresó Agustina Moya: “La creación de esa facultad siempre ha estado en la mente de nuestra Universidad, y de momento no lo hemos conseguido. Pero sí hemos alcanzado otros objetivos fundamentales, como obtener el sello de Excelencia Europea”. Personalmente, de su paso por la UJA destaca la posibilidad de cumplir su sueño de compaginar su trabajo con el grado de Historia del Arte: “Es un placer hacer lo que me apasiona mientras trabajo”.

Por su parte, María Jesús Hernández entiende que las expectativas de la UJA, que pasaban por ser una organización al servicio de la sociedad, se han cumplido, aunque apunta a que no debe conformarse con los logros: “Debe de ser una organización basada en el aprendizaje, donde haya una visión compartida y se desechen viejas formas de pensar y rutinas para la mejora del trabajo y la solución de problemas”. Con respecto a la evolución en estos 25 años, Trinidad Alonso explica: “Creo que nos hemos convertido en una buena Universidad. Hemos buscado nuestra identidad en el panorama andaluz y nacional, y tenemos un sincero compromiso con el entorno y la sociedad”. Alonso llevaba dos años como bibliotecaria, y sentía que en una universidad que empezaba tendría más oportunidades de desarrollo profesional.

Por su parte, José María Ruiz, que era funcionario en Granada, formó parte de la primera junta de personal de la UJA: “No fue fácil. No todo fue un camino de rosas, pero el resultado está ahí, con una universidad saneada económicamente, con una oferta académica e investigadora de primer orden y un aceptable nivel de infraestructuras”.