Siempre estará rodeado de su gente, la gente que vive y siente Jaén con ilusión y esperanza
La Glorieta de Esteban Ramírez se llenó a rebosar ayer por la tarde con quienes lo conocieron y quisieron honrar su memoria en el décimo aniversario de su fallecimiento. Sobre un monolito de piedra caliza, donada por la Asociación Provincial de Canteros que preside Ángel Carrascosa, se descubrieron dos placas. En una de ellas, se pueden leer dos extractos de discursos del humanista: “Con palabras más bellas que las mías diré nuestro objetivo: sembrar, siempre sembrar, sembrar a la luz y a la sombra, sembrar en todos los surcos, sembrar en todos los vientos, sembrar incansablemente. Sembrar hasta sobre las rocas”.
Y otro: “Insistentemente diré, repetiré, no me cansaré de proclamar, en voz vieja, nuestro orgullo: Ser de Jaén, vivir en Jaén, incluso morir en Jaén. Jaén lo es todo para nosotros. Nadie puede, ni debe renunciar a Jaén. Que nadie diga que Jaén no merece la pena”. En la otra placa, una frase de la alcaldesa, Carmen Peñalver: “La savia de Esteban Ramírez sigue alimentando brotes de ciudadanía” y la de Alejandro Mas, director general de DIARIO JAEN S. A., “Raíces, tronco, ramas... Principios, experiencias y obras que conforman una vida”. (En la imagen, los asistentes al acto rodean el monolito, delante del pequeño bosque de cipreses, olivos y cedros de odara plantado en la Glorieta de Esteban Ramírez).
Intervención de la alcaldesa de Jaén, Carmen Peñalver
“Parece mentira que hayan pa-sado diez años desde aquel 11 de febrero de 1999 en el que Esteban Ramírez Martínez dejara de estar entre nosotros.
Creo que a todos nos resulta muy fácil recordarlo, con su voz, sus gestos, con su figura peculiar, siempre con un comentario oportuno para estimular, para animar, para orientar. Esteban Ramírez representa hoy a esos jiennenses que hacen falta. Al jiennense empresario que supo hacer empresa con su iniciativa, asumiendo riesgo social. Al jiennense enamorado de esta tierra sin otro norte que el progreso de su gente. Representa a los jiennenses con convicciones, capaz de defenderlas con el viento a favor y con el viento en contra. Esteban Ramírez sigue representando a los jiennenses con ambición de futuro, que se merece Jaén con ganas de justicia, con hambre de solidaridad.
Pocas personas conocían mejor esta ciudad y esta provincia, y pocas personas apostaron tanto por ella. De su dilatada trayectoria, tal vez la más notoria por cercana, fue su paso por Diario JAEN, tan vinculado a esta tierra, un periódico que se llama JAEN y que tiene a Jaén también por apellido, y en esa identificación tuvo mucho que ver la personalidad de Esteban Ramírez, inconformista, crítico con nuestros defectos, abogado de nuestras virtudes. Supo construir y dejar un legado que le trasciende, porque afortunadamente son muchos los hombres y mujeres que hoy siguen comprometidos con sus mismos ideales desde un medio de comunicación que siempre ha querido contar lo que pasa y apostar por lo que queremos que pase.
El Ayuntamiento de Jaén no podía más que apoyar esta iniciativa, este merecido recuerdo. Lo hacemos de corazón, con el mismo corazón con el que lo echamos de menos. Estos árboles de esta glorieta darán sombra a su nombre, como su nombre sigue dándonos sombra a todos nosotros”.
Alejandro Mas: “Sus proyectos aún crecen”
“Muchas gracias a todos por acudir a este acto que pretendemos sea sencillo, pero emotivo.
Quiero, en primer lugar, agradecer al Ayuntamiento de Jaén, a toda la Corporación, aquí presente y muy especialmente a la alcaldesa, Carmen Peñalver, su predisposición y sus esfuerzos por hacer realidad este cariñoso homenaje.
Se cumplen 10 años del fallecimiento de Esteban Ramírez y hemos querido reunir en su calle, que hace unos años le dedicó el Ayuntamiento, a gente que lo conoció, que lo quiso, que trabajó con él, que le respetó y también a representantes de la sociedad civil, a la que él se esforzó en dar voz y ayudar a que se estructurara en forma de asociaciones, fundaciones, grupos más o menos organizados y que suponen la simiente de una sociedad moderna. Por eso quisimos de forma muy alegórica que hoy, diez años después, refrescáramos nuestra memoria y recordáramos a Esteban con estos árboles, algo vivo, que crece todos los días, con raíces, troncos y ramas que simbolizan los principios, las experiencias y las obras que conforman una vida fértil. Sus proyectos aún hoy siguen creciendo, Diario JAEN o Multimedia Jiennense, empresas líderes en comunicación en nuestra provincia que nunca han tenido más credo que los principios humanistas y de progreso con los que comenzaron el camino que hoy continúan descubriendo; mujeres que salieron del Cemas, una escuela de maestras en la Sierra de Segura, que hoy siguen reviviendo los valores que compartieron con él allá por los años 60. Son sólo ejemplos de lo que puede dar de sí aquello que creamos y que nos sobrevive si existen bases suficientemente sólidas y ahijados que lo continúan.
Personalmente lo que también causa en mí una reflexión muy íntima, compartida a buen seguro por todos vosotros, es ver cómo pasan los años. Cómo 10 años se vienen tan deprisa encima de uno sin dar tiempo a digerirlo. Cómo en el tren de la vida son muy pocas las estaciones en las que uno se para: el nacimiento de nuestros hijos, la pérdida de seres queridos, momentos únicos y emotivos que dejan una marca indeleble. Ahora que hace tanto frío y con la que está cayendo para mucha gente, no está mal que de vez en cuando no nos dejemos comer los kilómetros que recorremos día tras día para parar y saborear momentos tan especiales como la atención que le queramos prestar. Pocas cosas hay realmente importantes en la vida de cada uno y sólo lo sabes cuando el tiempo te las quita a cambio de canas.
Vivir en paz, crear cosas que fructificaron o no, y dejar una huella en quienes le quisieron es el legado de un hombre, Esteban, pero es también la herencia que dejaremos cualquiera de nosotros. Si la vida es plena y el recuerdo después la amplifica, qué mejor regalo. Por eso no es tristeza lo que puede sentir uno hoy, más bien sobreviene una sonrisa por tantas cosas buenas vividas, orgullo por un sentido homenaje en forma de esta glorieta a quien fue tanto para su hermana Aurora y para mí, y una envidia sana por quién 10 años después de su fallecimiento está tan presente.
A quienes hoy seguís compartiendo esos altos valores que aprendimos con Esteban, a quienes hoy os sigue emocionando hablar de un personaje cuya trayectoria sólo se da una vez en nuestro entorno más cercano, a quienes tenéis sus palabras y sus mensajes claros y nítidos como si hubierais hablado con él esta mañana, a quienes me ayudáis a continuar su obra cada día y me impedís olvidar de donde vengo y adónde vamos y a todos vosotros.”
Juan Bueno: “Si cuidas tus ovejas, cuidarás de las mías”
“Esteban, qué voy a decir de nuestro querido amigo Esteban Ramírez Martínez. Cuando conocí a Esteban, me cautivó especialmente por su capacidad de convencer a cualquiera, en cualquier proyecto y circunstancia. Ponía tanta ilusión y empeño en aquello en lo que creía en todo lo que quería hacer, lo tenía tan claro siempre, que antes de iniciar cualquier planteamiento, ya tenía resueltos todos los posibles inconvenientes que pudieran surgir.
Me viene a la mente el proyecto del Parque Temático de la Naturaleza en la Sierra de Segura, en el que consiguió unir a 50 socios ilusionados, a organismos oficiales, a bancos y a cajas, y algunos empresarios y amigos, entre ellos a mí. Era un proyecto tan bonito… Si hubiera seguido entre nosotros, seguro que aún estaría en marcha y le habría dado el empujón final.
Mi relación con él supuso para mí admiración y aprendizaje continuo. Yo, que sólo fui a la escuela de mi pueblo, imaginaros lo que sentía a su lado. ¡Lo que pude aprender de un hombre tan culto y tan humano! Entre nosotros no había secretos, y diría que tampoco intereses. Sí nos movía todo lo que fuera hacer cosas buenas por Jaén. Era un enamorado de esta tierra y de su gente.
Fuimos amigos y después socios en Radio Úbeda, hoy Multimedia Jiennense, proyecto al que invitó –o al que embarcó- a varios amigos. Lo que él planteó fue aceptado por todos, sin más; hasta ahí llegaba la confianza que Esteban imprimía a todos los que le rodeaban. No se trataba de negocio, se trataba de amistad. La invitación fue la siguiente: “Juan, ¿qué te parece esta operación”. Yo le dije: “Esteban, al tiempo que cuidas tus ovejas, cuidarás de las mías”. Esa fue toda nuestra conversación. De esto hace más de doce años y ahora sigo con la misma confianza y amistad con Alejandro, su sobrino. Él nos dejó unidos en la amistad y en un proyecto común.
Fue un gran hombre. ¡Mi recuerdo imborrable para Esteban!”
Ana María Quílez: “Fue un gran precursor”
“Quiero agradecer, en primer lugar, a la organización, que pensara en mí para contribuir, con mi modesta participación en este acto, a recordar y homenajear a Esteban Ramírez. Es para mí un gran honor, aunque no represento a nada, pero sí que es posible que se pueda ver en mí al estilo, a un modelo de personas, de gentes de Jaén, de mujeres que tuvimos la suerte de recibir de Esteban unas enseñanzas insuperables, que nos abrió al mundo, y a Jaén, más concretamente, para trabajar desde una actitud de compromiso por el desarrollo y la transformación de esta tierra y sus gentes.
Conocí a Esteban en 1963 y, desde entonces, mi vida, mis actos, han estado ligados a lo que de él recibí. Podría decirse que fue, directa e indirectamente, mi mentor. ¡Como el de otras muchas personas!
Esteban, que fue y significó muchas cosas, yo voy a destacar sólo dos, pero claro, dentro de ese halo de humanidad que las envuelve a todas y además su pensamiento y su compromiso transformador. Con estas llegó muy, muy lejos y su influencia y capacidad hicieron, así, que fuera en Jaén el precursor, por excelencia, de la transformación para el desarrollo.
Por ello, conjugando pensamiento y compromiso transformador, nace una de sus obras más importantes: el Cemas. En ella volcó su creencia más elocuente del desarrollo, la capacitación de las personas para que fueran ellas mismas el elemento y fenómeno transformador desde su implicación y papel de actoras. Decía, más o menos: ‘Para que se produzcan cambios hacia el desarrollo, hay que confiar y capacitar a las personas, para que, desde su propia implicación, conduzcan y se consiga, el pretendido desarrollo’. Y a ello empeñó gran parte de su vida, desde finales de los 50 a mediados de los 70, en llevar a cabo una empresa ‘revolucionaria’, que ya vislumbraba acciones de preparación al cambio y la Transición política.
Fue entonces, y no antes ni después, cuando se dio a conocer, y a ser conocido, como un pensador comprometido, progresista y más, un rompedor, un transformador. Pues ya, en aquellos tiempos difíciles, creyó en la potencialidad de las mujeres para ser los instrumentos para llevar a cabo su ‘obra’ ¡Y como si un Apóstol fuera! se dedicó, junto con un equipo, también de mujeres muy comprometidas (Izíar Alzueta, Marisa Galárraga, Antonia Romagosa, y después, Angelines Rojo y Mari Nieves Olloquiegui) a reclutar ‘chicas’ (como él decía) para la puesta en marcha de su proyecto, Cemas. Las consecuencias son de todas y todos conocidas, pues no sólo consiguió implicar en esta empresa a instituciones y personas que ‘apuntaban maneras’ para la conquista de las libertades, sino que aquel grupo de mujeres y de los compañeros que colaboraron con él, y de los seminaristas y gentes jóvenes que revoloteaban a su alrededor, a su influencia, resultaron líderes o promotoras y promotores de ámbitos muy comprometidos, como fueron, y son, los movimientos ciudadanos, solidarios, políticos y sindicales… Y hoy se les reconoce como discípulas y discípulos de una forma de ser y actuar muy comprometida con la justicia, la igualdad, la libertad y la solidaridad.
Gracias, Esteban, por tanto.”
Ana Piqueras: “Aprendías cuando hablabas con él”
“Yo me considero un puntito en el corto, pero tan intenso camino en el que Esteban Ramírez convirtió su vida. Es más importante, al menos eso pienso (y más desde que hace poco se fue mi padre) lo que sembramos, vivimos y compartimos aquí, que el tiempo que permanecemos. El tiempo es oro si lo aprovechas. Esteban se fue joven, pero su vida fue intensa, muy intensa. Tuve la suerte de vivir su última etapa, en al que supo trasladar al periodismo sus inquietudes y su forma de luchar por esta tierra, por la provincia de Jaén.
Cuando hablabas con Esteban Ramírez, siempre aprendías de nuestra compleja y apasionante profesión, la de periodista; aprendías de economía, de política, de filosofía, de solidaridad.
Te transmitía su garra, la autoestima que, como jiennense tenía y que, creo, nos supo comunicar a los que tuvimos la suerte de conocerlo, pero también a muchos sectores, colectivos, personas individuales. Esteban supo utilizar como nadie el periódico para que todos los jiennenses nos queramos y valoremos más.
Pero si de algo aprendías con Esteban era de la vida, de la propia vida. Para mí, siempre encontraba las palabras adecuadas en el momento adecuado y sentenciaba de manera alentadora. Nunca hablaba por hablar, daba en el clavo y siempre te sorprendía la templanza y facilidad con las que lo hacía. Esteban era un adelantado a su tiempo. Esta frase que se ha repetido tanto en los últimos días y que se utiliza como un tópico para muchas personas con una inteligencia bien empleada, en Esteban cobra mucha fuerza. Ayer (por la noche del martes), tuvimos la oportunidad, en la presentación del libro “Jaén por bandera”, de volver a escucharlo en un vídeo... Sus palabras todavía sirven para menear esta sociedad, en demasiadas ocasiones tan callada y eso que hace ya una década que se ha ido. Y recuerdo –y esto es una anécdota muy personal- una tertulia pausada y tranquila con Esteban, que desgranó cómo el capitalismo más voraz se estaba extendiendo, mientras los estados perdían peso. ‘Al final, ¿para qué servirán los Estados?’, dijo Esteban, que parecía prever un callejón oscuro si el orden internacional seguía por el mismo camino. Eso ocurrió allá por el año 96, trece años más tarde nos azota una crisis que, en mi opinión, tiene mucho que ver con esta premisa.
Termino trasladando a todos los que quisisteis a Esteban mi cariño, un cariño entrañable que siempre me inspirará este pequeño, pero gran hombre.”
Juan Espejo: “Insustituible e imprescindible”
“Gracias, amigas y amigos por estar aquí. Hasta el cielo se ha aliado con nosotros.
Todo sigue, nada cambia. La vida es así de puñetera. Cambió todo, pero no cambió nada. Despareció físicamente con su muerte, mas quedaba presente con su pensamiento. Hoy le rendimos homenaje, tributo sincero y emotivo a una persona adelantada a su tiempo y apegada a su tierra; no cabe mejor unión para crecer, para aprender, para soñar.
De eso quiero hablarles hoy, de un sueño… De un sueño hecho realidad. A algunos no les habían brotado aún tres pellillos de la barba cuando se tuvieron que cocinar la vida según se les presentaba, a borbotones. Eran los tiempos del blanco y negro, los de la Jaén que despertaba a la vida en democracia y cuando hablar claro era sinónimo de líos y escribir, ay, escribir diciendo la verdad, un sano ejercicio para inventarse cada día enemigos.
Mientras suspirábamos por un mañana mejor para esta tierra de aceituneros altivos y piedras lunares, nos creció la barba y nos fuimos casando, teniendo hijos, criando canas. Y le echábamos horas y horas al trabajo con la comprensión impagable de nuestras mujeres.
Diario JAEN nos absorbía, Jaén nos tenía marcado el corazón. Delante, justo delante, el sueño… Un periódico por hacer, una provincia por construir, en futuro, sin añoranzas del pasado, apegada al presente que dice y hace y, que por supuesto, se aleja del victimismo y de sus comandantes en jefes.
Una idea, un proyecto en el que creer y por el que luchar: Un sueño constante con un sustento diario llamado Esteban. Sabia experiencia de vida, inconfundible compromiso con la libertad y la igualdad, innegable entrega por la justicia social, con alguna que otra cruel desazón. La vida misma; ya lo saben, puñetera.
Mas no hay camino, se hace camino al andar. Y recorrimos trechos y valles, túneles y tormentas en busca del sueño querido. Páginas y páginas que escribir, fotos y fotos que plasmar... Y titulares que subrayar en negrita.
Todo, con esfuerzo largo, sentida y sufrida dedicación, con sudores fríos y con resacas también. Pero todos a una, entre abrazos que queman y besos que chirrían. Y alientos suficientes, innegables y sinceros, para poco a poco hacer un buen periódico, el mejor periódico de siempre.
Ese sueño contagioso de Esteban al que nos apuntamos incondicionales su tropa.
Codina, mi entrañable antecesor, maestro de periodistas y sabio hombre de la vida; Miguel Ortega, fina pluma, siempre al quite y con espalda ancha para cargar trabajo; Juana González, a la que sus padres impregnaron hasta el tuétano además de buen hacer, de paciencia, prudencia y perseverancia. O Tomás Roldán, el gran timonel de las cuentas, además de cabal e inseparable compañero de fatigas para que la cabecera, la herencia que nos identifica, siempre estuviera deslumbrante.
Créanselo, en sus caras se percibe claramente la conquista de ese sueño, guardan en su alma los arazaños de esa felicidad ganada a pulso y en su corazón grande hicieron grandes a otros compañeros de ahora y de otras épocas que transmitieron la ilusión del sueño permanente a esa nueva hornada de periodistas y administrativos como José Manuel Serrano, Manuela Rosa, Ángel González, Rafa Casas, Juan Antonio de la Fuente, José Antonio Vidal, Paqui Ojeda o José Angel Pérez.
Otra savia, para el mismo sueño. El sueño de Esteban, nuestro sueño: Un periódico independiente, fiel notario de la actualidad, participativo, activo, cercano… en definitiva, un medio de comunicación útil para Jaén y sus gentes.
Acabo ya y no quiero hacerlo sin dar las gracias de corazón y con el estómago encogido por estar en esta calle y en esta glorieta, junto a este pequeño bosque: A todos ustedes, gracias por hacernos mayores cumpliendo cada día ese sueño, que siempre quisimos hacer suyo, que siempre querremos que sea un camino, no una meta.
Y a Esteban Ramírez Martínez, insustituible para sus amigos y también imprescindible para Jaén, sólo le pido que allá donde esté paseando, despacito, en ese cielo especial de los hombres buenos, que no se olvide nunca cuánto le quisimos y cuánto le soñamos aún.”
























