María José Ortega / Jaén
Los primeros presupuestos rondaron los diez millones de pesetas. Fueron unos comienzos difíciles para la entonces Universidad de Verano de Baeza, que arrancó con la tímida oferta de un solo curso; “El Renacimiento Español”. En septiembre de 1979 la actividad universitaria regresó a Baeza.
Supuso un reencuentro ansiado, una tradición latente en la tierra desde el siglo XVI, alejada temporalmente, desde 1824, cuando la Universidad de Baeza tuvo que cerrar sus puertas. Ahora, de aquel 1979 distan treinta y un años y los 35.000 alumnos que buscaron el conocimiento en ella son los que hoy avalan, refuerzan y explican la esencia de la actual Universidad Internacional de Andalucía.
Este año son seis los encuentros ofertados y once los cursos de verano de la Sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). La propuesta, que sólo supone el 20 por ciento de la programación total, se suma a la actividad docente e investigadora que la UNIA desarrolla de manera continuada a lo largo de todo el año. En la sede se imparten, además, doctorados, encuentros científicos internacionales y cursos de formación complementaria. La UNIA, que nació como institución pública en 1994 a través de la Ley de Creación de la Universidad Internacional de Andalucía, es fruto de un propósito: el desarrollo, la transmisión y la crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura.
Su existencia va ligada al anhelo general de la provincia de Jaén y al deseo vehemente de la población baezana de recuperar su tradición universitaria. Una reivindicación histórica que culmina con la UNIA. Por eso, la sede Antonio Machado de la “Internacional” y los objetivos que persigue no pueden entenderse sin conocer el camino por el que se ha cimentado el organismo. La actividad en la Ciudad Patrimonial estuvo, desde 1979 hasta 1993, bajo la influencia de la Universidad de Granada. Fue su rector, Antonio Gallego, quien apostó por organizar los cursos de verano, germen que aún se mantiene como núcleo de referencia en la actualidad. “La realidad de los orígenes, aunque la gente que empezó seguimos viendo aquello con ilusión y nostalgia, fueron crudos y muy duros”, así describe la situación de la institución el actual gerente y memoria oral de la Universidad Internacional en Baeza, Pedro Martín Guzmán. Martín, uno de los pocos elementos que se han mantenido a lo largo de este cuarto de siglo, recuerda cómo era el panorama cuando comenzó en la gerencia en el año 85. “Era una universidad que contaba con muy pocas infraestructuras y que arrastraba una deuda de 8 millones de pesetas”. El déficit fue cubierto por las facultades granadinas y con el respaldo absoluto de su nuevo rector, José Vida Soria. Tras unos años económicamente difíciles, arrancó una nueva etapa que cobró fuerza a raíz del nombramiento de Antonio Pascual como consejero de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. Fue el momento en el que la “Antonio Machado” renovó sus estatutos y patronato rector. Poco a poco, los cursos de verano fueron adquiriendo solvencia económica. Ya en 1988, su presupuesto alcanzó la cifra de veinticuatro millones de pesetas.
evolución. A pesar de los tímidos pero prometedores comienzos de la Universidad, la programación asistió a un ascenso paulatino. Una evolución que alcanzó su cenit en 1993. Un año después, la UNIA se desligó de la influencia granadina.
Sin prisas pero sin pausas, la actividad pasó de los cursos de verano de una semana a las enseñanzas de posgrado, las jornadas, seminarios y congresos. Con treinta y un años, la “Internacional” vive ahora su edad adulta. Asiste, a pesar de los vaivenes generados por la situación actual de crisis económica, a un buen momento y con vistas a un futuro que se pronostica, sin duda, muy esperanzador.
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